Los Asesinos: clásico del “cine negro”
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 25 de Julio de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Cine Norteamericano, Policíaco, Que ver en TV | Tiempo de Lectura: 9m 10s | Leido 956 veces.
Después de trabajar como productor asociado, en la Warner Brothers, al lado, principalmente, de Hal Wallis, el columnista y guionista Mark Hellinger decidió probar fortuna como productor independiente en la Universal Pictures, con una adaptación del cuento “Los Asesinos” de Ernest Hemingway.
Hellinger había visto en el pase de prueba “Posada Sentimental” (Whistle Stop) dirigida por Léonide Mougy en la cual echaba chispas de sensualidad la entonces, casi, desconocida Ava Gardner, a la cual consideró estaría perfecta en el rol de Kitty Collins; la chica que causaba la perdición del ex boxeador “El Sueco”.
En un principio la MGM se rehusaba a ceder a la Gardner, pero después de comprometerse Hellinger a utilizarla por lo menos seis semanas, pagándole al estudio 1.000 dólares semanales, se permitió su participación en “Los Asesinos” (The Killers, 1946), bajo las órdenes de Robert Siodmak.
Hoy en día no hay fanático del “cine negro” que no sepa que “Los Asesinos” es un clásico del género. Y que la historia de Hemingway con que arranca el filme, nos es contada de manera magistral en 11 minutos y una vez eliminado “El Sueco”, los adaptadores debieron imaginar toda una historia de pesquisa, para justificar la muerte de tal personaje. En su magistral cuento Hemingway nunca se tomó la molestia de manifestarla o contarla, pues para los fines de su narración simplemente no era necesaria su justificación.
Obviamente “Papa” Hemingway solo reconocía como suya la parte inicial y los otros 94 minutos del filme decía abominarlos. Ahora se sabe que gran parte del mérito del guión se debe a John Huston y Richard Brooks, los cuales por razones de estar contratados con otro estudio se mantuvieron anónimos, por ello en los créditos del filme el guión sólo aparece firmado por Anthony Veiller.
Para quién no conoce el cuento original la película “Los Asesinos”, funciona adecuadamente como un todo y aunque Ava Gardner irrumpe en la pantalla hasta el minuto 36 y solo aparece en seis secuencias, una vez terminada la proyección queda claramente establecido, en el espectador, que ella (Kitty Collins) ha sido el motivo y la esencia de la historia. Su magnetismo sensual encaja adecuadamente como la explicación verosímil de la manipulación y ruina del “Sueco” o como señalaba el trailer: “La corrupción de un hombre por causa de una ambiciosa y mentirosa mujer”.
Martha Belluscio en su recomendable libro “Las Fatales ¡Bang! ¡Bang!: Una Mirada de Mujer al Mundo Femenino del Género Negro” nos señala: “Robert Siodmak logra una atmósfera escurridiza como una muselina turbada por un mozón para definir a Kitty, en franca oposición a la estética verídica-documentalista del resto de la obra. (…) A lo largo de toda la proyección, Siodmak mueve con esmero las bisagras articulatorias del enigma. Unificando tanto en fondo y forma todos los tópicos del género: aventurera-fatal, enamorada decepcionada, gangsters, hombre masoquista refugiado en una estación de servicios, y una panorámica de secundarias caracterologías sabiamente trazadas y genialmente integradas a los ambientes. En estos núcleos se planea un delito, se inicia una seducción, se pierde, se aprende a bajar del éxito hasta sufrir en la cuneta como perro sarnoso. Y además, a esta apretada coherencia de todas las manifestaciones del cine negro no le falta la pincelada poética”.
“Kitty Collins, inserta –agrega Martha Belluscio- en el hampa, reina en un apartamento de postín como anfitriona de una fiesta. Relumbrante dentro de un tubo de satén negro, regodea el sabor del whisky en los labios y con la complacencia, intimista de la media luz, cautiva la atención del boxeador. Lo atrapa, sentada al piano, cantando “The More I Know of Love”. Aquí la autora hace referencia a la estupenda secuencia en que el “Sueco” (Burt Lancaster) conoce a Kitty (Ava Gardner) y queda, al igual que los espectadores, arrobado ante la excitante belleza de la chica, la cual canta, con su voz grave e incitadora una canción con versos premonitorios del rumbo fatalista que tomará su relación:
Cuanto más sé del amor
menos lo conozco
Cuanto más doy el amor
más le debo.
Retomamos el texto de la Belluscio: “Ava Gardner hizo una hermosísima malvada. El cine negro sólo le dio esta oportunidad. Podría haberse batido en más refriegas, porque Ava reflejó la incertidumbre que produce la belleza equilibrada. Como una heroína del género, bebía la vida con sorbos apurados. Atragantándose con ninfomanías y cochinos tacos lanzados como vómitos sublimes. La auténtica Gardner estuvo siempre en la boca entreabierta y sensual, en sus movimientos de gacela en celo de “Los Asesinos”. Petrificada en el vestido que dejaba los hombros desvalidos. ¡Señor, que hombros perfectos! Pero no todo en ese cuerpo era estatuario; recostada en la cama de la covacha gangsteril, ceñida con un pullóver y la expresión de hembra buscona, se acercaba a los mortales”.
Y si bien Ava había dicho no querer ser un sex-symbol, sino una actriz, será a partir de “Los Asesinos” y “Posada Sentimental” donde se fue moldeando su personaje y personalidad, deviniendo en uno de los máximos objetos sexuales del cine americano de los años cuarenta y cincuenta, sin que a la mayoría del público le importaran sus capacidades histriónicas, frente a esa belleza que personificaba, conforme a las gacetillas de la época, la imagen hecha carne del sexo devorador.
Igualmente Burt Lancaster devino en estrella merced a su caracterización de “El Sueco”. Lancaster había llegado a Hollywood en enero de 1946, contratado por el productor independiente Hal Wallis con un salario semanal de 100 dólares, el cual subiría a 1,250 a la semana, cuando se estuviera rodando una película. Wallis le programó para encabezar el reparto de “La Hija del Pecado” (Desert fury, 1947), al lado de Lizabeth Scott. El inicio de rodaje estaba programado para agosto, lo cual causó la desesperación de Burt, quién amenazaba regresar a Nueva York a conseguir empleo en alguna obra de teatro, pero antes de hacerlo le sonrió la fortuna al entrar en el proyecto de “Los Asesinos”.
Mark Hellinger buscó que la Warner le prestara a Wayne Morris, el cual acababa de regresar de la guerra, pero la compañía le pidió $ 75,000 dólares para poder cedérselo, siendo una cantidad excesiva para el presupuesto del film, razón por que pensó en Sony Tufos, sin embargo dudo que pudiera con el personaje de “El Sueco”. Entonces Marty Juroc que trabajaba para Wallis y era amigo de Hellinger, lo convenció de hacer una prueba a Lancaster, quién se vino a quedar con el papel, al ejercer la opción que tenía en el contrato de dos películas anuales para Wallis durante siete años, con opción a hacer una al año para otra compañía, cobrando 20,000 dólares por su trabajo.
Durante el rodaje de “La Hija del Pecado” se estreno “Los Asesinos” el 26 de agosto de 1946, convirtiéndose en un éxito de taquilla, a la vez que logró conseguir cuatro nominaciones al Oscar en las categorías de guión adaptado, dirección, montaje y música.
En cuanto a Lancaster siempre se ha especulado en torno a su suerte de haber participado en “Los Asesinos”, ya que “La Hija del Pecado” se estrenó con indiferencia de parte del público, el 15 de agosto de 1947, pero Burt ya había conseguido establecerse como una estrella promisoria, pues, inclusive, el 30 de junio se había estrenado el excelente film carcelario ”La Fuerza Bruta” (Brut force, 1947), filmada por la Universal poco después que “La Hija del Pecado”, pero estrenada, afortunadamente para Lancaster, antes. Queda para la especulación cual habría sido el derrotero de la carrera de Lancaster si su debut hubiera sido con “La Hija del Pecado”.
Por otra parte ell director de origen alemán Robert Siodmak consiguió uno de sus mejores trabajos, en el cine norteamericano, con “Los Asesinos”, al aportar las enseñanzas del expresionismo en la composición de sus filmes pertenecientes al “cine negro”, en particular en “Los Asesinos” con la búsqueda de las sombras y los claro oscuros, acentuando las ambigüedades psicológicas de los personajes. Al tiempo que en el plano secuencia del asalto a la fábrica, adoptaba el tono verista del documental, consiguiendo tal maestría, que ha quedado como ejemplo de buen cine e inspirado ejercicio de estilo.
Sobre la importancia de “Los Asesinos” Javier Coma en su libro “Diccionario del Cine Negro” nos señala: “Contemplado desde una perspectiva histórica, el film es un compendio de temáticas negras, unidas por la imagen de una sociedad en crisis profunda: las comparecencias del boxeo, la cárcel, la banda de atracadores, los asesinos a sueldo, la ‘femme fatale’, el hombre víctima, bajo las miradas de todo tipo de personajes, componen una visión calidoscópica y penetrante de la que participan elementos de muy distintos subgéneros. Basta “Los Asesinos” para proponer un análisis de la globalidad del cine negro”.
“Los Asesinos” esta programada para pasar en el canal de Cinecanal Classic este jueves 26 a partir de las 20.00 hrs. (tiempo de México) y el viernes 27 a las 9.20 hrs, en la mañana, así que podrá usted disfrutar de esta obra clásica del “cine negro”, en la comodidad de su hogar.
Textos Relacionados:
Ava Gardner: La actriz más bella del mundo (Primera Parte),
Ava Gardner: La actriz más bella del mundo (Segunda Parte)
Una Vida Por Otra: bandidos mexicanos al sur de la frontera
Mogambo,
Ava Gardner y La Condesa Descalza,
Cineforever
Crisol Plural
El Electoral
Juega-ya
PsicoloBlog
Trozos de Código
Gracias por todos estor artículos, me encanta leer sobre los entresijos del Hollywood clásico y sobre Ava Gardner.