“Al Fin Llegó el Amor” de Peter Bogdanovich
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 10 de Julio de 2007 | Categorias: Cine Norteamericano, Cine de Siempre en DVD, Directores, Musical | Tiempo de Lectura: 3m 47s | Leido 428 veces.
Peter Bogdanovich tiene bien ganada su fama de ser un director nostálgico, como lo demuestra su realización “Al fin llegó el amor” (At long last love, 1975), la cual está concebida como un homenaje a la Comedia Musical clásica, que en aquellos años parecía que el género ya había dado todo de sí. .
“Al Fin Llegó el Amor” está forjada dentro de la atmósfera y el recuerdo de las cintas musicales de los años treintas, las cuales eran realizadas en un tono de ingenuidad y esperanza del futuro, en donde todos los posibles dramas y desavenencias terminaban por solucionarse en un clásico “happy-end”.
Bogdanovich recupera del baúl viejo del recuerdo, una serie de canciones de Cole Porter, que le funcionan bastante bien a lo largo de la cinta, las cuales a cada momento nos hacen reclamos a nuestra nostalgia o intérprete es el homenaje en determinada escena o secuencia.
Los reconocimientos van desde los muy obvios, hasta los elaborados y complejos, por lo que en esa caterva de acumulación a citas de filmes antiguos más de uno de ellos se nos escapa. Está el homenaje, al inicio de la cinta, al mismísimo logotipo de la “Twentieth Century Fox” que utilizaba en los años treinta. La aparición de Cybill Shepherd, llegando a su suite a las 5:45 a. m. y hacer un chiste sobre el horario en una referencia y chiste a Mae West. El portero del hotel que trata de conseguir un taxi a la chica Kitty, habla de la misma manera que W.C. Fields. La propia Kitty (Madeline Kahn) aparece peinada y con algunos gestos de Judy Garland. Mientras Burt Reynolds aparece con el bigote clásico de Clark Gable y en algunos momentos en que baila homenajea al propio Gable en “La Bailarina” (Dancing lady), al igual que en un momento repite el traspiés de Orson Welles en “El Ciudadano Kane”, cuando éste se ponía a bailar en la fiesta del periódico.
Pero quizá el homenaje mejor logrado sea el de Eileen Brennan que en su papel de la sirvienta “Elizabeth” nos recuerda todos aquellos espléndidos personajes interpretados por Thelma Ritter a lo largo de su carrera.
Las añoranzas, como decíamos antes, no sólo son de actores sino que también hay a películas, como “Alta sociedad”, “Cantando en la lluvia”, “La edad del amor” (Tender trap) entre otras, al igual que ala coreografía de Busby Bekeley.
Pero afortunadamente la inteligencia y capacidad de Peter Bogdanovich, va más allá de las meras referencias añorantes y “Al Fin Llegó el Amor”, resulta una obra válida por si misma, sin necesidad de que el espectador sea un erudito en la trivia cinematográfica, para que pueda gozar con esta deliciosa comedia musical.
Bogdanovich sale airoso de la prueba de conjuntar un reparto, en el cual ninguno de los principales actores se caracterizó por realizar comedias musicales e inclusive destaca bastante bien Burt Reynolds en su papel de junior, aburrido y hastiado de no saber cómo gastar su dinero, siguiendo las pautas de los personajes interpretados por Fred Astaire, en las cintas que protagonizara junto a Ginger Rogers, en los años treinta. (El personaje de Reynolds sigue las características de los de Asatire, pero no cae en la trampa de pretender emular o imitar a Asatire en su forma de bailar). “Al Fin Llegó el Amor” es una de esas cintas que en los años cuarenta o cincuentas, la M.G.M. la hubiera lanzado con su sello de “Esto es entretenimiento” y ya sabemos que la “Comedia Musical” básicamente es el puro placer visual y auricular de gozar la vida, sin mayores complicaciones, disfrutando una divertida cinta el sábado por la noche, siempre y cuando consigan la versión original en DVD con subtítulos en español, ya que si la llegan a pescar en los canales Platinum y Platinum Plus de los sistemas de cable de paga, en donde ha pasado en varias ocasiones doblada, no podrán gozar de muchos de los detalles y homenajes verbales a figuras de los años treinta, al igual que al no doblar o mejor dicho subtitular las canciones, si usted no sabe inglés perderá mucho de la trama, que va avanzando con lo que expresan los interpretes en sus canciones, sobre la propia historia que nos narra Bogdanovich, en esa delicia de cinta, con aroma de cine old-fashoioned, que nos transporta a una época gloriosa del musical de Hollywood.
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