Ava Gardner: La actriz más bella del mundo (Segunda Parte)
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 6 de Julio de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano | Tiempo de Lectura: 16m 40s | Leido 2031 veces.
“Pero Ava Gardner era, ES, no la belleza que pasa sino la belleza detenida en su movimiento para que podamos verla veinticuatro veces cada segundo -que es lo que dura la eternidad en el cine”.
Guillermo Cabrera Infante
“Ella es salvaje e inocente, entregada al amor pese a todos los desastres”.
Robert Graves.
“La imagen se crea como totalidad no sólo por la intención del argumento, sino también por la naturaleza misma del actor, en relación con su propia personalidad individual”.
A. Pudovkin.
Antes de ser un éxito “Magnolia” tuvo que filmar el regular western “Estrella del Destino” (Lone Star) con Clark Gable y Broderick Crawford. Para luego dar paso a otra de sus grandes interpretaciones en “Las Nieves del Kilmanjaro” (The snows of Kilmanjaro) dirigida por Henry King, en el rol de Cynthia, el amor imposible de Gregory Peck, en esta versión exitosa del cuento de Ernest Hemingway, en el cual la simbiosis de personaje – actriz en que resulta harto problemático disociar uno de otro, comienza a ser clara o definitoria en “Las Nieves del Kilmanjaro”.
Acepto realizar el western “Una Vida por Otra” (Ride, Vaquero) dirigida por John Farrow, al lado de Robert Taylor, Howard Keal y Anthony Quinn, a cambio de la promesa, que si le cumplieron, de estar en “Mogambo” (Mogambo) de John Ford, con Clark Gable y Grace Kelly, por cuya memorable caracterización de Eloise (Honey Bear) Kelly conseguiría su única nominación al Oscar de Mejor Actriz.
Las escenas de interiores de “Mogambo” se rodaron en Londres y en cuanto se terminó su filmación. Ava se puso a trabajar, allí mismo en mayo de 1953, en “Los Caballeros del Rey Arturo” (Knights of the Round Table). Aunque era renuente a los filmes de época la aceptó porque la MGM había reconsiderado su anterior contrato, ofreciéndole uno nuevo con mayores ventajas para ella, en cuanto a un salario mínimo de 150,000 dólares por película, quedándose la productora con la opción de “prestarla” a otros estudios. “Los Caballeros del Rey Arturo” fue la primera producción en cinemascope que realizaba la MGM, con un reparto encabezado por Robert Taylor como Lancelot, Mel Ferrer era el rey Arturo, Stanley Baker el cruel Morded y Anne Crawford su ambiciosa hermana Morgana, mientras Ava Gardner la bellísima reina Guinevere.
Al terminar el rodaje y enojada con Frank Sinatra decide viajar a España, llegando el 12 de agosto a Madrid. A los pocos días le fue presentado el torero Luis Miguel Dominguín, encuentro que relata Antonio D. Olano en su libro “Dinastías” de la siguiente forma: “Fue el propio Perico, hombre simpático y magnífico “celestino” en numerosas actividades, quien avisó a Luis Miguel que estaban allí Lana Turner y Ava Gardner. Fue por Lana, no salió trasquilado, pero de quien se enamoró verdaderamente fue de la belleza de Ava. Y comenzaron a vivir y a viajar juntos. Luis Miguel confesaba en sus Memorias que a ella fue a la única mujer a la que le arreó unas bofetadas. La primera paliza se la dio en Roma. Ava quería salir de noche y Luis Miguel se opuso. Escapó y quedó colgada de las rejas del jardín de la casa. La criada creyó que se había matado. Y la segunda vez que le arreó, fue en Estados Unidos, después de una noche de más vino tinto y whisky que rosas . . .” Y el torero en sus Memorias publicadas en la revista ¡HOLA! En 1983 agrega: “Decían que Ava era la mujer más bella del mundo, ¡y lo era!. Ella estaba en su época más esplendorosa y yo en mi mejor momento. En esa bola de nieve nos dejamos envolver los dos. Ava era muy celosa y posesiva. Manteníamos una relación eléctrica, brutal. Dábamos la sensación de que el uno se comería al otro. El hambre de Ava era insaciable, infinita”.
A principios de 1954 la Gardner y Luis Miguel fueron a Roma, para la filmación de “La Condesa Descalza” (The Barefoot Contessa) bajo la dirección del talentoso Joseph L. Mankiewicz. Y sin intentar conjugar el verbo “hubiera” en el tiempo pluscuamperfecto de los tontos, haciendo elucubraciones baladíes sobre cual sería el resultado si en lugar de Ava, la interprete habría sido otra de las arriba mencionadas, el hecho es que el personaje de “María Vargas”, ha quedado como paradigmático en la identificación de la persona que lo encarnó, asimismo es la mejor interpretación de Ava Gardner, al grado de que la fusión o identificación entre personaje y actriz es plena, confundiéndose más allá de la pantalla que es recreación y cual la personalidad real de la actriz, marcada como “La Condesa Descalza” para toda su vida. En su autobiografía la actriz reconoce que “no cabe duda de que La Condesa Descalza es con la que más me identifica la gente. Aquella maldita frase publicitaria: ‘El animal más bello del mundo’.
Después de una operación de cálculos biliares y de terminar abruptamente con Luis Miguel Dominguín, por simple razón de que el torero decidió casarse con Lucia Bosé se fue a Pakistán a filmar “Destinos Cruzados” (Bhowani Junction) dirigida por George Cukor, con Stewart Granger de su galán. Llevada por llevada por la mano diestra de George Cukor, con fama de ser un director de mujeres, supo ayudarla a sacar partido de su atormentado personaje de Victoria, logrando otra de sus actuaciones dignas de recordar.
Ava decidió ese año de 1955 quedarse a vivir de manera permanente en Madrid, comprando una finca que se conocía como “La Bruja”, en una zona de las afueras de la ciudad de nombre “la Moraleja”. Terminado su romance con Luis Miguel, Ava se compensó del abandono iniciando una relación con el cómico italiano Walter Chiari, quién había sido también novio de la Bosé. Su siguiente cinta fue “La Cabaña” (The Little Hut) en que Walter Chiari era un cocinero italiano, Stewart Granger su marido y David Niven su amante. Los cuatro naufragaban en una isla desierta y dadas las archisabidas limitaciones de la censura, aunque la obra original de Andre Roussin tiene diálogos picantes y situaciones atrevidas, es poco lo que se muestra en la cinta, salvo que todos estaban pensando en el sexo, pero no hacían mayor cosa al respecto, salvo que Ava aparecía casi siempre en traje de baño o enfundada en estilizados trajes tipo sarong, en que podía lucir su, multicitado, cuerpo escultural.
En enero de 1957 llegó a México a filmar, bajo las ordenes de Henry King “Y Ahora Brilla el Sol” ((The Sun Also Rises), participando por tercera ocasión en una cinta basada en una obra de Ernest Hemingway, en este caso “Fiesta” publicada en 1926, sobre un grupo de autoexiliados en Europa, dignos representantes de la llamada “generación perdida”.
La cinta es mucho mejor que lo que las opiniones de la época dejan advertir. Cuando se trata de la adaptación de una obra célebre y más de un autor “santón” como Hemingway, la mayoría de los críticos se sienten obligados a estimar que la adaptación esta por debajo de las posibilidades del material original.
En junio de 1957, por fin se legalizo la separación de Ava y Sinatra. En el libro biográfico de Frank Sinatra “A su Manera” de Kitty Kelly encontramos la siguiente cita de Ava: “Los problemas nunca estuvieron en la recámara. Siempre estuvimos estupendos en la cama. Los problemas comenzaban en el bidet”. Una amiga de la pareja dijo: “Había una fuerte atracción física por ambas partes, pero no podían ponerse de acuerdo en otras cosas que son necesarias en una relación”. Sinatra no quedó obligado, con motivo del divorcio, a pasarle una pensión, pero en rigor nunca dejó de ayudarla cuando tenía algún apuro económico, sobre todo en los últimos años de vida de la actriz, a raíz del ataque de apoplejía que sufrió en 1986 y cuya secuela de la enfermedad, la llevaría a la tumba. Frank dijo de ella cuando su muerte: “Ava fue algo muy importante en mi vida y nunca llegué a olvidarla del todo. Nos quisimos mucho, pero nuestra forma de vida no era la idónea para ser felices”.
Después de cobrar solo 90,000 dólares por su rol de la Duquesa de Alba en “La Maja Desnuda”, Ava quedo libre de su relación con la MGM, aceptando participar, por la cantidad de 400,000 dólares, en el filme “La Hora Final” (On the Beach) que dirigiría Stanley Kramer en Australia, en enero de 1959. Lo recordable de este filme con un elenco en donde estaban Gregory Peck, Anthony Perkins y Fred Astaire, es que quién destacaba era Ava Gardner, ofreciéndonos una de sus mejores actuaciones en el rol de una mujer alcohólica, a la cual su soledad y el vislumbre de la destrucción del mundo, la lleva a buscar desesperadamente consuelo en los brazos de un abúlico Peck, en una de sus más inexpresivas actuaciones.
Su viejo viejo amigo Nunnalley Johnson, la contrató para “El Ángel Vestía de Rojo” (The Angel Wore Red), rodada en Roma, a finales de 1959. Johnson, guionista y director, con fama de izquierdista y sospechoso de haber pertenecido al Partido Comunista en los años treinta, concibió una pretenciosa y rebuscada historia ubicada en la guerra civil española, en la cual un sacerdote renegado (Dirk Bogarde) que combate al lado de los republicanos, se enamora de la prostituta Soledad (Ava Gardner), pero viven en constante tensión, a causa de los conflictos de conciencia del clérigo. Abunda el diálogo anticlerical, al igual que sobre la solidaridad internacional y el compromiso de la izquierda con la lucha antifascista. Desafortunadamente, para el entendimiento del discurso y el mensaje de la cinta, la realización fue demasiado confusa, resultando un absoluto fracaso en la taquilla, quedando como una de las peores cintas de Ava Gardner.
Durante dos años se mantuvo en el tobogán del desenfreno, rechazando varios guiones entre los cuales estuvo el papel de Alexandra Del Lago, en la versión fílmica de la obra de Tennessee Williams “El Dulce Pájaro de la Juventud”, por considerarlo demasiado inspirado en ella misma el cual finalmente hizo Geraldine Page, pero de tal forma que resulta fácil concluir se trata de una recreación de aspectos de la personalidad de la Gardner. Unos pocos años después tampoco aceptó trabajar en “El Graduado”, en el papel que significó todo un triunfo para Anne Bancroft.
En 1962, otro viejo amigo, el guionista Philip Yordan, quién también vivía en España y estaba escribiendo el guión de “55 Días en Pekín” (55 Days at Peking) insistió con el productor Samuel Bronston que Ava estaría adecuada para el rol de la condesa rusa atrapada en medio de la rebelión de los boxers en China. Charlton Heston se oponía a la contratación de Ava, pero los coproductores europeos apoyaron la propuesta de Yordan, quién después se arrepentiría de su sugerencia, al grado de que debido a los problemas derivados del mal comportamiento de la actriz, se suprimieron varias escenas de la condesa. La película por esa y otras muchas razones resultó fallida y un fracaso económico para Bronston y artístico para Nicholas Ray. Heston en su autobiografía manifiesta su antipatía hacia Ava y señala que nunca olvidará la imagen de la actriz, totalmente borracha, toreando automóviles en pleno paseo de la Castellana, de Madrid.
Al año siguiente tuvo una pequeña pero destacada participación en el interesante filme “Siete Días de Mayo” (Seven Days of May) de John Frankenheimer, sobre un complot militar, encabezado por un general americano interpretado por Burt Lancaster, que busca derrocar al presidente de su país. Ava era su amante, a la cual abandonaba Lancaster. En venganza ayuda a Kirk Douglas a desenmascarar al ambicioso militar derechista, quién estaba molesto porque su presidente pretendía firmar un tratado de desarme nuclear con los soviéticos.
En septiembre de 1963 filmó por última ocasión en México bajo las órdenes de John Huston la adaptación de la obra de Tennessee Williams “La Noche de la Iguana” (The Night of the Iguana), al lado de Richard Burton, Deborah Kerr y Sue Lyon. Ava estuvo espléndida en su caracterización de Maxine, ofreciendo su última gran actuación, valiendo solamente su presencia, lo cual es mucho decir, estando Burton y la Kerr en el reparto, como razón para ver esta buena cinta de Huston.
El propio Huston insistió en llevarla en el rol de Sarah en su versión de “La Biblia…en el Principio” (The Bible, 1966), al lado de George C. Scott en el papel de Abraham. Ava y George se hicieron amantes. Scott era también aficionado a la bebida, por lo cual la relación pasaba por grandes momentos de apapacho y otros de enormes broncas, con episodios de destrucción de cuartos de hotel, tanto en Londres como en Los Angeles, aderezados con sus dosis de golpizas a la actriz. Sinatra tuvo que entrar al rescate de Ava, mandándole un mensaje a Scott, a través de dos guaruras para que terminara su acoso a la actriz, que ya no quería saber nada de su talentoso amante.
En estricto sentido a partir de “La Biblia… en el Principio” ya no encontramos ninguna actuación destacada o un personaje extraordinario interpretado por la Gardner, simplemente Ava se limitó a aportar su presencia y nombre como supuesto imán de taquilla en cintas como “La Tragedia de Mayerling” (Mayerling, 1969. “La Viuda del Diablo (Tam Lin, 1971). El Forastero” (The Life and Times of Judge Roy Bean) en la cual tenía una fugaz aparición, casi fantasmagórica, como la célebre actriz teatral Lilly Langtrey de finales del siglo XIX, en el viejo oeste, en la que sólo se le exigía verse bella, como la imaginaba el pintoresco juez Roy Bean (Paul Newman) enamorado de ella, por haber visto su imagen en el anuncio de una de sus obras. Fue la esposa de Charlton Heston en la cinta de desastre “Terremoto” (Earthquake, 1974). Permiso para Matar (Permission to Kill, 1975) la volvió a juntar con Dirk Bogarde, en esta historia de espionaje sin mayor relevancia. Junto con Elizabeth Taylor participo en la insufrible “El Pájaro Azul” (The Blue Bird, 1976) realizada por George Cukor en la Unión Sovietica. Lo único recordable de esa cinta, es que ambas actrices, rondando los 50 años, lucían bellísimas, para su edad, en sus papeles de Hadas. Formo parte de un extenso reparto de estrellas en otra cinta de desastre “Destino Final: Casandra (The Casandra crossing, 1977). En una olvidable de terror “El Centinela” (The Sentinel, 1977). Al igual que “Ciudad de Fuego” (City of Fire, 1979) “El Secuestro de un Presidente” (The Kidnapping of the President, 1980) “Priest of Love, 1981, “Regina” en 1982 y finalmente en la serie de televisión “Harem” (1985). En 1986 sufrió el ataque de apoplejía que la alejó de las cámaras y de la vista del público, hasta el día de su muerte el 25 de enero de 1990.
El periodista Joe Hyams, casado con Elke Sommer, realizó, a finales de los cincuenta, un amplio ensayo periodístico, publicado en Look, sobre Ava en que ahondaba en la vulnerabilidad de la estrella, abundando en referencias psicológicas, al grado de ser acusado de destruir la imagen glamorosa de la actriz: “No tuve intención de ser cruel –refutaba Hyams- “simplemente describí lo que encontré: Una mujer inquieta, atormentada, que corrió sin rumbo por la vida buscando la felicidad en un amor que nunca pudo encontrar”.
Terenci Moix en su ensayo publicado en su libro “Hollywood stories” en 1971, lo concluye así. “En todos los recuerdos de tantos momentos de aquel rostro fascinante, surge entonces la fatídica Pandora y el mito de la Condesa, cuyos hilos parecen mover, siempre, aquellas ansias nunca satisfechas de lo Absoluto. Perdida tal vez para el cine, llevando sus recuerdos por este exilio nunca concluido, noticia voraz para todas las prensas innobles, esa Ava mitificada por dos interpretaciones únicas triunfa sobre el olvido que los años imponen a la belleza; triunfa especialmente sobre aquel sistema que la quiso Venus rediviva, pero nunca fuego capaz de dar, en el desplante de su propia vida interior, una lección de arte por medio de personajes que la mereciesen”.
“Como el de María D’Amato, el destino de Ava Gardner fue el de pasear su imperial belleza por el mundo de los sueños… para comprobar que eran, simplemente, sueños de hojalata”.
Por su parte Gregory Peck en un amplio comentario recogido en el libro autobiográfico de la actriz “Ava: mi vida” nos señala, entre otras cosas: “En el transcurso de los años trabaje con Ava en tres películas totalmente distintas: El Gran Pecador”, “Las Nieves del Kilmanjaro” y “La Hora Final”. No cabe duda de que Ava adquirió mucha experiencia y madurez con cada una de ellas. Siempre la he admirado como actriz y he sentido que no ha sido lo suficientemente apreciada como tal, porque la gente quedaba prendada de su belleza y no esperaba nada más de ella. Además, ella tampoco era demasiado ambiciosa en lo que respecta a convertirse en una gran actriz. Y sin embargo fue mejorando constantemente y, si la juzgamos por sus mejores interpretaciones, creo que desde luego puede considerarse como una de las buenas actrices de cine”.
El sino de Ava Gardner es que conforme escalaba los peldaños de la fama y la productora la iba moldeando en esos roles de diosa de la belleza inalcanzable o de vida atormentada, en que iba causando la ruina o utilizando a los hombres como meros vehículos de su placer, se fue confundiendo, paulatinamente, para el público y en cierto sentido para ella misma, su imagen fílmica con la que se esperaba desarrollara en la vida real. O quizás fue a la inversa la vida privada terminó dominando a la del celuloide. Lo cierto es que si bien el slogan de “El animal más bello del mundo” era idiota, en cuanto denotaba la vulgaridad de la utilización de su imagen como mero objeto de consumo, derivado de su voluptuosidad y la fuerza de su magnetismo físico para provocar los sueños eróticos de los espectadores, no cabe duda que el de “La actriz más bella del mundo” resulta justo para sintetizar su paso por las pantallas cinematográficas del orbe.
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Yo en realidad sè poco de esta actriz y no estoy interesada en saber màs, lo que me interesa es adquirir una pelìcula suya “Destino final:Casandra”. Si alguien sabe como la puedo conseguir porque a mi nieto le fascina todo lo que tiene que ver con Trenes. Sòlo tiene 6 añitos y le prometì que la conseguirìa. Mi correo es: maricelachinaca@yahoo.es