Agua, de los ríos y la mar que es…
Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel | 24 de Junio de 2007 | Categorias: Directores, Estrenos, Melodrama, Otros países | Tiempo de Lectura: 11m 32s | Leido 715 veces.
La industria que más películas produce en el mundo está en la India; también es la que más personas del planeta ven, ya que sus mercados abarcan China, Rusia, el Oriente Medio y la mayor parte de los países en Asia, Oceanía y el África. Sin embargo para nosotros es casi desconocido este cine.
Más allá del éxito inusitado de la actriz Nargis como la Madre India de Khan Ramjakhan Mehboob, solamente la obra de Satyajit Ray es identificada como del gran país-subcontienente del sur asiático; de hecho en el siglo XX no son más de cincuenta las películas procedentes de India exhibidas en México, según el registro exhaustivo de María Luisa Amador y Jorge Ayala Blanco, lo que resulta en cifras curiosas de nuestra relación fílmica, puesto que India produce más o menos dos películas por día actualmente y en todo el siglo se exhibió media película por año en nuestro país.
En el recuento de la exhibición durante el siglo hay alrededor de doscientas películas sin identidad nacional, es posible que entre ellas existan algunas realizadas por la India en su periodo colonial, solo que Amador y Ayala catalogan al cine de la India como Hindú, aunque no es lo mismo, y esto viene a cuento porque la cinta “Agua”, de la directora Deepa Metha se refiere directamente al problema del hinduismo.
El drama que está causando indignación entre las mujeres del mundo a partir de la película, lo presenta la señora Mehta como de una mujer que no es lo que nosotros llamaríamos “normal” porque no es una ciudadana ni una niña común del pueblo indio o de cualquier parte, sino es el drama de un ser humano sometido a la costumbre discriminatoria cultivada durante cientos de años por la casta n
Más alta consagrada pro la religión de Brama, aquella que ha dominado la India desde siempre y todavía influye.
Chuyia (Sarala) no tiene conciencia alguna del mundo que la rodea porque está destinada a ser un objeto de uso u decoración para la casa de algún Brahmán, que la “bendecirá” al poseerla según lo explica en la película el padre del seguidor de Gandhi que resultará el salvador de Cuya, pero ella no debe aspirar a la conciencia porque ésta es sinónimo de rebelión, un concepto inaceptable en el estatus imbatible de las castas.
Para los occidentales el concepto mismo de casta es un arcaísmo que cuando mucho nos remite a la historia antigua, hasta el estudio de la sociedad moderna ha descartado conceptos como los de clase, ahora las diferencias son asunto de ingreso y consumo, los humanos apenas son más que cifras a las que se asocian derechos y obligaciones que solo cuentan al funcionar en actividades regidas por contratos de alguna especie, sean políticos o de mercado.
La película es oportuna porque aparece en un mercado ávido de fenómenos relacionados con la mujer y sus reivindicaciones, pero la indo-canadiense Deepa Metha nos lleva más allá de la simple denuncia feminista y se introduce en el origen cultural de las diferencias entre varón y mujer desde la cuna misma de la civilización indo-europea; pero además nos enfrenta al hecho de que ni la conciencia individual ni la acción social bastan para terminar este estigma.
Agua es el elemento natural que tiene mayor importancia en la vida terrestre, y mucho antes del conocimiento científico los hinduistas ya lo consideraban primordial para la existencia del cuero y del espíritu, por eso es que en la película todo ocurre al borde del sagrado Ganges, y todo ocurre como en una anécdota simple de lo cotidiano: la reclusión de una viuda-niña con las viudas de su casta, el desenvolvimiento de una de ellas como prostituta para que las otras no envidien su belleza y aprovechen sus ganancias; la aceptación paulatina de lo irremediable para todas, pero estos individuos aislados, las viudas, no están aislados en las páginas de un libro de leyes o en el ejercicio cotidiano de la ley tradicional, son personas en la historia y ésta las alcanza en la figura del Mohandas Gandhi, en el cambio de la cultura que introduce en su ceno la ciencia y hace comprender a los nuevos jóvenes que las relaciones religiosas ocultan injusticias económicas.
Pero sobre todo está la crónica de esas mujeres abandonadas por la sociedad y encerradas en sus propias pasiones, la vieja egoísta que no se atrevió a lanzarse a la hogueras de su amado, las condenadas en silencio y en anonimato, la niño cuya mente joven no se ha amoldado a la costumbre ni la puede entender, y la mujer rígida y creyente que busca una salida en la propia palabra de los dioses y cree verla en Gandhi, a quien consagra la niña al entregarla en manos de Narayan (John Abraham).
Para nosotros las costumbres de India son nuevas, su cultura ha estado lejos de nosotros demasiado tiempo; en occidente conocemos a la India de la misma forma en que conocíamos a China: a través del cine colonial. Vemos las calles de la India como panoramas paupérrimos donde la lucha social solo se salva con la buena intervención de los occidentales (“Las lluvias de Ranchipur” o “La ciudad de la alegría”; donde Richard Burton o Patrick Swayze aparecen salvando a los pobres indios que mueren en las calles entre la basura y el subdesarrollo), es un caso que ya vivimos en el cine con las imagen de China antes de la Revolución, pero ahora la presencia de la India tiene demasiados paralelismos con la cultura de América Latina como para pasar por alto su llegada.
En la sociedad indígena de todo el continente la mujer tiene una situación similar a la descrita con las esposas brahmanes de la India, la situación de las mayorías tiene mucha similitud histórica y actual, las luchas contra el coloniaje y los imperialismos son viejos retos de nuestros pueblos y gobiernos, así que no será difícil que ese cine encuentre un nicho propicio entre nosotros, la mejor prueba es que el productor de la cinta de Deepa Metha es uno de los grandes fotógrafos, David Hamilton, que seguramente se interesó por la película en vista de que coincide con la visión de la situación femenina que él mismo expuso en su cinta « Bilitis”, no hace mucho tiempo.
En la obra que como director y fotógrafo ha creado David Hamilton se percibe la rebelón contra el abuso hacia las mujeres; en la sodomización involuntaria de Melissa para “Bilitis” Hamilton denuncia la cosificación del sexo y la mujer, de la desnaturalización de las relaciones entre el hombre y la mujer a favor del ejercicio del placer como una forma de poder, y es el mismo trono profundo que maneja Deepa Metha en Agua, solo que esta vez no hay el ambiente sofisticado y decadente del mundo acostumbrado por Hamilton, porque ella escogió la decadencia de la casta suprema y el cambio de la sociedad india.
La película acusa avances de estilo conforme han sucedido en el cine de la India a partir de los años ochenta, mantiene el tono de melodrama y el fondo esperanzador en su historia, pero lejos de todo tremendismo hiperrealista su narrativa se finca en una fotografía preciosista(al estilo de Hamilton, claro) pero precisa, reconstructora de una realidad cotidiana del pueblo indio sin exacerbar los folclorismos sino dándoles un sitio justo en la integridad de su propuesta de lo real, sobre todo en función de no exagerar las emociones extremas que llevan a Kalyani (Lisa Ray) a suicidarse en las aguas del Ganges, y a la más conciente de las viudas encerradas (¿la propia Deepa Metha?) para poner su esperanza en Gandhi y la salvación de Cuya en brazos de Narayan sobre el tren del cambio hacia la modernidad: son actos de fe que van contra la religión sin abandonar el misticismo.
El asunto es que para nosotros los occidentales es cierto que ya no cuenta el sistema de castas, pero sufrimos todavía sus consecuencias, su pervivencia en las sociedades que todavía practican alguna forma de teocracia, como lo han demostrado cintas del tipo En el nombre de Dios, de Peter Mullan, donde las víctimas de esta teocracia son las hijas desahuciadas por la sociedad purista del catolicismo irlandés, y en el fondo descubrimos que el problema planteado por Metha no es tan lejano, finalmente la reflexión de Narayan sobre el trasfondo económico-social de estos encierros (o destierros) es real (como el adagio de la poesía española que nos dice que nuestra vidas son los ríos que dan a la mar que es el morir…) y sigue haciendo efecto en toda la sociedad, incluso las alejadas de la influencia indo-europea como sucede entre los pueblos indígenas de América.
Hay que anotar sobre Deepa Metha que vive en Canadá, donde se ha asociado fructíferamente con el fotógrafo de adolescentes David Hamilton y con él ha realizado su trilogía de los elementos: “Tierra” (1988), “Fuego” (1996) y (2005), pero también una cinta para televisión que debe ser muy ilustrativa para los que estamos interesados en el cine de la India: “Bollywood/Hollywood”, cuyo DVD se puede adquirir por la Red.
Filmografía básica:
Bilitis. D. David Hamilton. Con: Patti D’Arbanville, Mona Kristensen, Bernard Girardeau. Guión: Robert Bousinot y Catherine Breillant. FRAN/ITAL. 1977.
Ciudad de la alegría, La. (City of joy). D. Roland Joffè. Con: Patrick Swayze, Om Puri, Pauline Collins. Guión: Dominique LaPier y Mark Medoff. FRAN/GB/EUA. 1992.
Bollywood/Hollywood. D. Deepa Metha. Con: Raúl Khanna, Lisa Ray, Rishma Malik. Guión: D. Metha. CAN/IND. 2002.
En el Nombre de Dios (The Magdalene Sisters). D. Peter Mullan. Con: Geraldine McEwan, Anne Marie Duff, Nora-Jane Noone, Dorothy Duff. Guión. P. Mullan. IRLAN. WILD BUNCH PROD. 2002.
Madre India. (Bharat mata). D. Khan Ramjakhan Mehboob. Con: Nargis, Raaj Kumar, Rajendra Kumar. Guión: Wahajat Mirza y S. Ali Raza. IND. 1958.
Pather Panchali. D. Satyajit Ray. Con: Uma Da Gupta, Kanu Banerjee, Karuna Banerjee. Guión: S. Ray basado en la novela de Bibhutibhushan Bandyopadhyay. IND. 1955.
Mujer solitaria, La. (Charulata). D. Satyajit Ray. Con: Soumitra Chatterjee, Madhabi Makherjee, Sailen Mukherjee. Guión: S. Ray, basado en un relato de Rabindranath Tagore. IND. 1963.
Trueno distante. (Ashani sanket). D. Satyajit Ray. Con: Soumitra Chatterjee, Babita, Sandya Ray. Guión: S. Ray, basado en la novela de Bibhutibhushan Bandyopadhyay. IND. 1975.
Sociedad anónima. (Seemabaddha/ Company limited). D. Satyajit Ray. Con: Barun Chanda, Sharmila Tagore, Paramita Chowdhary. Guión: Manisankar Sankar Mukherjee. IND. 1971.
Jugadores del ajedrez. (Shatranj ke khilari). D. Satyajit Ray. Con: Sanjeev Kumar, Saeed Jaffrey, Anjad Khan. Guión: S. Ray, basado en un relato de Manshi Premchand. IND. 1977.
Vientos cálidos. (Goram hawa). D. Satyajit Ray. Con: Batraj Sahni, Vikas Anand, Rajendras Raghuvanashi. Guión: Kaifi Ansi, Shema Zaidi, basados en un relato de Ismet Chughatan. IND. 1973.
Hogar y el mundo, El. (Ghare-baire). D. Satyajit Ray. Con: Samitrya Chatteji, Victor Baneri, Swatliekha Chatterji. Guión: S. Ray, basado en la pieza homónima de Rabindranath Tagore. IND. 1984.
FILMOGRAFÍA INDIA EN MÉXICO:
Tigresa de la India, La. (Jhansi Ki Raini). D. Sahrab M. Modi. Con: Mehlab, Sahrab Medi, Muborak. Guión: L. Bijlani y Pandit R.S. Dube. IND. 1952.
Maya (Aan). D. Mehboob Khan. Con: Dilip Kumar, Nimmi, Premnath. Guión: R.S. Choudhury y S. Ali Raza. IND. 1953.
Vagabundo, El. (Awaara). D. Raj Kapoor. Con; Nargis, Prithviran Kapoor, Raj Kapoor. Guión: Khwaja Ahmad Abbas. IND. 1951.
Mendigar o morir. D. Prakash Arora. Con. Bhola, Belu, Raltan Kumar. IND. 1965.
Crónica familiar. (Gamperaliya). D. Lester James Peries. Con: Panya Heendeniya, Henry Jyasena. Guión: Reggie Siriwardena y Martin Wickremasinghe, basados en la novela de éste. SRI LANKA. 1964.
Dos hermanos. (Gunga Jumna). D. Mitin Bose. Con: Dilip Kunar, Vyjayanthimala, Nazim Khan. Guión: Dilip Kumar y Wahajat Mirza. IND. 1962.
Joker o Payaso (Mera neam joker). D. Raj Kapoor. Con: Raj Kapoor, Rishi Kapoor, Ksiena Rabinikina. Guión: Khwaja Ahmad Abbas. IND. 1970.
Mi familia elefante. D. M. A. Thirurugam. Con: Rajes Khulna, Tanaja, Sujet Kunmar. IND. 1976.
Dos caras. (Duvidha). D. Mani Kanal. Con: Ravi Menon, Raissa Padamse, Hardan. Guión: Vijayadan Detha. IND. 1973.
Bosque, El. (Kaadu). D. Girish Karnad. Con: G.S. Mataraj, Amerish Puri, Manzini. Guión: G. Karnar. IND. 1973.
36 Chowringee lane. D. Aparna Premcjand. Con: Jennifer Kendall, Dhritiman Chaterjee, Debastree Ray. Guión: A. Sen. IND. 1981.
Nuestro tiempo. (Kalyug). D. Shyam Benegal. Con: Shaslin Kapoor, Rekhna, Anant. Guión: Girishkarnad y Shyam Benegal. IND. 1981
Cortesana, La. (Umraojaan). D. Myaffor Ali. Con: Farouque Shaiki, Naseeruddin Shalm, Raj babear. Guión: Shama Zaidi, Javel Siddgu y Muzaffar Ali, basados en un relato de Mizra Hadi Rusma. IND. 1981.
Amor sin palabras. (Koshish/Attempt). D. Sampooran Sigh. Con: Sanjeev Kumar, Jaya Bhadari, Asrani. Guión: S. Singh G. y Mohini N. Soppy. IND. 1972.
Bombay, nuestra ciudad. (Hamara Shahar- Bombay our city). D. Arnand Parwardham. DOCUMENTAL. Narrado por Rahul Varuna. IND. 1985.
Un día como todos. (Ek din pratidin). D. Orinal Sen. Con: Satya Banerjee, Gita Sen, Mamata Shan Kar. Guión: M- Sen, basado en una obra de Amalandu Chakralorty. IND. 1980.
Carpa. La. (Thampu /Thambul/ The circus tent). D. Govinda Aravindam. Con: Gopi, Venu, D. P. Fair. Guión: Aravindan. IND. 1978.
Parama. D. Aparna Sen. Con: Raakhee Galzar, Dipankar De, Aniul Chatterjerr. Guión: A. Sen. IND. 1985.
Massey Sahib. D. Pradip Kristen. Con: Aaghuvir Yadav, Barry John, Arundhati. Guión: P. Kristen. IND. 1986.
Especias. (Mirch masala). D. Ketan Mehte. Con: Naseeruddin Shah, Smia Patil. Guión: Hriday Lami y Treijawani Sharma, basados en un relato de Chunilai Media. IND. 1986.
Verdad a medias. (Ardh satya). D. Govind Nihalani. Con: Om Puri, Smita Mpalit, Amrish Puri. Guión: Vijay Tendulkar, basado en un relato de S. D. Panwalkar. IND. 1983.










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