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James Dean: el eterno adolescente

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 18 de Junio de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano | Tiempo de Lectura: 11m 19s | Leido 700 veces.

james-dean-1.jpg“Las verdaderas estrellas de Hollywood no se hacen, sino que nacen., ya que poseen una virtud que no puede ser aprendida: la capacidad de aparecer mejor en la pantalla que en la vida real. Es algo que supera la fotogenia, algo que implica lo que Marilyn Monroe llamaba ‘hacer el amor con la cámara’. Dean poseía esta cualidad, y se le notó incluso en un pequeño papel como el que interpretó en un comercial para la Pepsi Cola titulado ‘Hill Number One’”.
Paul Anderson.

A las 5:58 p.m. del 30 de Septiembre de 1955, James Dean corría, feliz y despreocupado, por la amplia carretera de Salinas, California. Al tomar una curva, un camión apareció en el camino. Fue demasiado tarde para hacer cualquier maniobra. El Porsché Spyder plateado del actor chocó contra el camión y dio varias vueltas por la tierra dura de la cuneta. James Dean murió en el mismo instante.

Y entonces terminó su historia que se inició -24 años antes- el 8 de febrero de 1931, en Mairon, Indiana, para pasar al mundo de la leyenda y la mitología cinematográfica. Precisamente en su lugar natal, en donde se encuentra su tumba, hay un mausoleo en el cual todos los años se realizan una serie de festejos durante una semana, para culminar el 30 de septiembre, aniversario de su nacimiento, a la que acuden miles de fanáticos que aún al “eterno adolescente”.

james-dean-3-chamarra.jpgSu nombre completo era James Byron Dean. Desde la secundaria dio muestras de su vocación, al participar en todas las representaciones de teatro a que fue invitado, tanto por sus compañeros como por los grupos de aficionados de la región. Al terminar la preparatoria se inscribió en una escuela de teatro, en Santa Mónica, California. Más tarde ingresaría al “Actor’s Studio” de Nueva York, aunque antes de ir a la urbe de Hierro hizo tres pequeñas e intranscendentes apariciones en las películas “¡Qué par de Marinos!” (Sailor Bewere, 1951) en la cual los roles estelares estaban a cargo de los comediantes Dean Martin y Jerry Lewis. En “A Bayoneta Calada” (Fixed Bayonets, 1951), excelente cinta de guerra dirigida por el controvertido Samuel Fuller, aparecía en dos “shots” en una trinchera y “Lo que Hace el Dinero” (Has Anybody Seen My Gal?, 1952) fue la tercera en que tuvo una pequeña participación como dependiente de una fuente de sodas, a la cual acudían los jóvenes del pueblito Piper Laurie y Rock Hudson. En todo caso esta entretenida comedia es digna de recordarse por ser la primera de una serie de ocho que haría el extraordinario director de melodramas, el germano Douglas Sirk en que contaría con la participación de Rock Hudson y no tanto porque en ella aparezca brevemente James Dean, quién después de filmar sus escenas en octubre de 1951 se marcho a Nueva York, aceptando el consejo de James Whitmore, el cual les deba clases de actuación gratis, a un grupo de jóvenes inquietos, entre los que estaba Dean, pues Whitmore trataba de esa manera de no perder contacto con el “método”.

Paul Alexander en su biografía del idolo titulada “James Dean: el bulevar de los sueños rotos” narra la siguiente conversación:

“-Señor Whitmore, ¿Cómo se llega a ser actor?
-le había preguntado.
-Sólo hay una manera, Jimmy. Deja de dispersar energías y talento, y vete a Nueva York. Allí sabrás con certeza si puedes aguantar las incertidumbres de la vida de actor. Conócete a ti mismo. Adquiere el odio que el actor tiene por los convencionalismos. Aprende a estudiar, aprende a actuar; sobre todo, actúa.

-¿Hay algún lugar adonde puedo ir a aprender? –preguntó Jimmy-. ¿Cuál es el mejor lugar?.

-Vete a ver a Elia Kazan, al Actors Studio. No sé si te admitirán, pero no hay nada mejor”.

james-dean-poster-este.jpgCuando la Warner Brothers decidió lanzarlo en forma estelar, en 1954, con la película “Al Este del Paraíso” (East of Eden, 1954), Dean ya había participado en más de una veintena de programas de televisión y dos obras de teatro. Pero realmente regresó a Hollywood, sin llegar precedido de una gran fama, como fue el caso de Montgomery Clift y Marlon Brando, cuando fueron contratados, con gran bombo y estruendo, para el cine. Inclusive la Warner tenía más esperanzas en su compañera de reparto Julie Harris, la cual lleva el primer crédito en “Al Este del Paraíso”. Película con la que se inició la mistificación de Dean y que fuera la única exhibida en los Estados Unidos, antes de su muerte, el 30 de Septiembre de 1955. El día en que, en rigor, se comenzó a tejer su leyenda.

james_dean_pier_angeli_4.jpgEn cuanto a su vida amorosa, a pesar de que durante su estancia en Hollywood se le vio salir con cierta frecuencia con Lori Nelson, Terry Moore, Maila Nurim y Ursula Andress, tal parece que su única relación seria fue con Pier Angeli y la cual se casó el 24 de noviembre de 1954, con Vic Damone. Ese día, Dean se limitó a observar la boda, desde la calle, sentado en su moto. Al salir, la frágil y bella italiana de la Iglesia de St. Timothe, el solitario e inseguro actor, arrancó la moto alejándose del lugar, con el corazón destrozado…

Años después de su muerte, los chismes y rumores que en vida habían corrido, en pequeños círculos de Hollywood y Nueva York sobre sus tendencias homosexuales, cobraron fuerza al publicarse que al salir de la High School, Dean se declaró homosexual ante un comité militar para evadir su enrolamiento en el ejército.

Sin embargo, algunos de sus admiradores argumentan que lo hizo sólo para evitar su ingreso en el ejército. Pero por otro lado, el actor Arthur Kennedy insistió y prácticamente forzó -en 1952- a los productores de la obra teatral “See the Jaguar”, para que le dieran el papel protagónico de claras connotaciones sadomasoquistas y homosexuales a James Dean. En su segunda y última obra teatral “The Inmoralist”, interpretó el papel de un árabe sospechoso de amistades “sospechosas”.

Para acabarla de amolar, a raíz de su muerte, muchos jóvenes de Santa Mónica Boulevard declaraban, con gran desparpajo (todavía no había SIDA) haber tenido relación con él, pero parece que se trataban de meras especulaciones sin fundamento real. Aún así, algo que refuerza las sospechas de sus inclinaciones sexuales, es que varios de sus amigos íntimos fueron conocidos gays, como Tab Hunter, Sal Mineo y Nick Adams. Pero todo es puro suponer y parte de la especulación de la prensa amarillista…, saber, saber…, o sea lo que se dice saber…, ¡pues quién sabe!.

Aunque en rigor, por sólo mencionar dos de los libros biográfícos que gozan de mejor aceptación, en cuanto a trabajo de investigación, como es el ya mencionado de Paul Anderson y el otro sería el de John Howlett, publicado originalmente en 1975, el cual reviso y reedito con nuevos datos en 1995, nos marcan la pauta en cuanto a la actividad sexual de Dean. Para Anderson todas las relaciones con las “estrellitas” de Hollywood eran mera pantalla para ocultar su homosexualidad. Mientras que Howlett pretende establecer la tesis de una bisexualidad, aunque con mayor inclinación a las relaciones con hombres. Lo cierto es que para los espectadores de mediados de los cincuenta, Dean antes que reflejar una personalidad homosexual en la pantalla, ofrecía una identificación con el adolescente inseguro, ante un destino incierto y con temores tanto en lo sexual, como en la realización personal. No olvidemos que estamos hablando de plena época de la “guerra fría” y la paranoia de que en cualquier momento estallaba una tercera guerra mundial, con armas nucleares. Lo de su ambigüedad sexual sería ya debatido abiertamente, en los sesenta, cuando ya estaba consolidado como un mito cinematográfico.

“EL SALVAJE ADORA IDOLOS DE MADERA Y DE PIEDRA; EL HOMBRE CIVILIZADO, IDOLOS DE CARNE Y SANGRE”

GEORGE BERNARD SHAW

james-dean-y-natalie.jpgPero que tal si “saqueamos” a Francois Truffaut quién en 1956, publicó en la revista “Arts” lo siguiente: “En James Dean todo es gracia y en todos los sentidos. Ese es el secreto. Dean no lo hace mejor que los demás, lo hace de manera distinta y lo adorna de tal forma que ya estamos cautivados desde ese momento hasta el final. Nadie ha visto andar a James Dean: arrastra los pies o corre (recuerden el comienzo de (East of Eden). La juventud actual se reconoce por completo en James Dean, y no por las razones que se suelen esgrimir (violencia, sadismo, frenesí, melancolía, pesimismo y crueldad) sino por otras mucho más simples y cotidianas: pudor sentimental, fantasía en todo momento, pureza moral sin relación alguna con la moral al uso porque es mucho más rigurosa, la afición irrenunciable de la adolescencia por la aventura, embriaguez, orgullo y pena por sentirse al margen de la sociedad, rechazo y deseo de integrarse en ella, y por último, aceptación -o negación- del mundo tal como es”.

james-dean-poster-rebelde.jpgPor su parte, William Bast nos dice: “Es innegable que James Dean fue una de esas raras personalidades que aparecen muy de vez en cuando. Su extraño y recio magnetismo lo convirtió en un símbolo que la juventud desorientada de nuestra época (los cincuenta) buscaba afanosamente. El dio también una nueva fuerza dramática al cine. Esa fuerza residía en la verdad que supo imprimir a sus personajes, sensitivos, atormentados y complejos, muy semejantes a los jóvenes actuales; una juventud perdida en su extravío, pero que exige sin pedir quién la ayude en su extravío, en sus conflictos internos”.

“Nadie ha podido proyectar con tal fuerza y verdad esos personajes. Las actuaciones de James Dean en “Al Este del Paraíso”, “Rebelde sin Causa” (Rebel without cause, 1955) y “Gigante” (Gian, 1956) quedaron como un modelo que todos han imitado. Es difícil asegurar si los personajes se adaptaron a la personalidad de James Dean, o él se metió en la piel de los personajes. La verdad es que cada uno de los tipos que representó en el cine contenía las diversas facetas del actor, de su yo verdadero. En todos ellos hay un deseo desesperado de encontrar el amor, el afecto de sus semejantes. Y nada hubo más patético, más real en la vida del actor -a pesar de sus violencias, de sus excentricidades, de sus frecuentes desplantes- que su deseo de encontrar la comprensión del mundo”.

Ahora acudamos al sociólogo Edgar Morin, para ver si encontramos más luz sobre la razón y validez del mito James Dean, en su libro “Las Estrellas del Cine”, editado en 1957: “El star system no prefabrica la vida y el carácter heroico de James Dean, sino que éstos son reales, revelados. Veamos.

giant_elizabeth_taylor_james_dean.jpg“Los héroes mueren jóvenes. Los héroes son jóvenes. Pero nuestra época ve aflorar en su literatura (Rimbaud, Le Grand Meaulnes) e imponerse de manera decisiva desde hace varios años en su cine, a héroes portadores de mensajes de la adolescencia. Claro que desde los orígenes, la mayor frecuentación cinematográfica pertenece a los adolescentes. Pero es en fecha reciente cuando la adolescencia adquiere conciencia de sí misma como clase de edad particular que se opone a las demás clases de edad, y precisa su propio campo imaginario y sus modelos culturales.

“James Dean es un modelo, pero el modelo es en sí la expresión típica (a la vez media y pura) de la adolescencia en general, de la adolescencia norteamericana en particular. Es comprensible que este rostro se haya convertido en un rostro-bandera y que ya sea imitado, especialmente en lo que más tiene de imitable: la cabellera, la mirada”.

“James Dean ha fijado igualmente lo que podría llamarse la panoplia de la adolescencia, la uniformidad de la indumentaria mediante la cual aquélla expresa su actitud en la sociedad: el blue jean, la tricota gruesa, la campera, la negativa a usar corbata y el desaliño voluntarios, son algunos signos ostensibles con valor de insignias políticas de resistencia frente a las convenciones sociales del mundo de los adultos, de búsqueda de signos indumentarios de la virilidad y de la fantasía artística. James Dean no ha innovado nada, ha canonizado y sistematizado un conjunto de reglas sobre indumentaria que permite afirmarse a una clase de edad, y ésta se afirmará un poco más en la imitación del héroe”.

james-dean-poster-gigante.jpgJames Dean tuvo la fortuna ¿? de morir joven, casi podríamos afirmar que heroica para la época, al igual que inútil, como casi todas las muertes, pero eso mismo posibilitó la marea de necrofilia que arrastró a todos los jóvenes. Fue un mito necrofílico, tanto en América como en Europa, pero el tiempo ha ido haciendo mella en su figura, tan condicionada a una circunstancia.

Si hoy viviera tendría 76 años y muy seguramente, no comprendería a los adolescentes y no sería su ídolo, pero en cuanto a su talento interpretativo los lunes de este mes de junio, en TCM Classic Hollywood han venido proyectando sus películas tocando hoy ver “Rebelde Sin Causa”.

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