Domingo Soler: o la desenvuelta bonhomía
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 13 de Junio de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Mexicano | Tiempo de Lectura: 5m 11s | Leido 811 veces.
El 13 de junio de 1961 murió, a consecuencia de un sincope cardíaco, Domingo Soler, miembro prominente de los famosos hermanos Soler compuesta, en orden de nacimiento por Fernando, Andrés, Domingo, Julián y Mercedes, los cuales en conjunto alcanzan una filmografía de 513 películas, siendo el mayor número logrado en cualquier cinematografía por otro grupo de actores de similar jaez. Cabe agregar que hubo otras tres hermanas de nombre Irene, Gloria y Elvira respectivamente, pero ellas nunca se dedicaron a la actuación.
Domingo, quién nació el 17 de abril de 1901 en Chilpancingo, Gro., fue el primero de los cinco actores hermanos en morir y curiosamente fue, igualmente, el primero de ellos en trabajar en el cine, debutando al lado de Andrea Palma en “La Mujer del Puerto” de Arcady Boytler, realizada en 1933. Su magnífica caracterización del marino incestuoso Alberto, le dio e inmediato a Domingo fama de excelente actor, que a lo largo de 152 cintas no la hizo desmerecer. También tuvo una fructífera labor en el teatro, medio en el cual se dieron a conocer inicialmente los hermanos Soler.
Su gruesa complexión y su rostro redondo, de poco atractivo físico, le impidieron convertirse en galán de nuestro cine, no siendo obstáculo, en cambio, para que fuera uno de los más importantes actores de carácter del cine mexicano, brindando múltiples e inolvidables actuaciones en los más diversos papeles, pues junto con su hermano Andrés, tenía una gran versatilidad que contrataba con las limitaciones de Julián: el galán de la familia. En cierto sentido Don Fernando también era un actor limitado, pero tuvo la fortuna de lograr imponer su tipificación de galán maduro y bohemio y, la de padre enérgico, que le permitieron mantenerse en un primer sitio dentro de nuestra cinematografía, durante mucho tiempo.
Al respecto Emilio García Riera en su libro “Los Hermanos Soler” nos recalca al respecto: “El robusto, aun rollizo Domingo Soler, no tuvo como actor, la desenvoltura y la gracia de sus hermanos Fernando y Andrés, pero fueron justamente apreciadas su sobriedad y su mesura. Esas cualidades, apoyadas en la bonhomía que sugiere el físico voluminoso, le ganaron una fama inversa a la de Fernando Soler, y aun hubo quienes lo prefirieron a su teatral hermano en nombre de la especificidad cinematográfica”.
Después de “La Mujer del Puerto” Domingo obtuvo otro resonante éxito, al caracterizar de forma verosímil al Centauro del Norte, en el filme clásico de Fernando de Fuentes: “Vámonos con Pancho Villa”. De una forma u otra todos los actores que después de Domingo Soler han interpretado a Pancho Villa, han seguido el modelo trazado por él. Esto incluye lo mismo a José Elías Moreno, Pedro Armendáriz, Antonio Aguilar, David Reynoso, Eraclio Zepeda y un enorme etcétera.
En 1942 hizo el papel del cura Trinidad en “Historia de un Gran Amor”, al lado de Jorge Negrete y Gloria Marín. Su interpretación del sacerdote bueno y comprensivo, dispuesto siempre a guiar a sus feligreses por el buen camino del paternalismo del melodrama mexicano, fue uno de los roles que más repitió durante su extensa filmografía, ya que en 20 ocasiones vistió la sotana en filmes como: “La Virgen que Forjó una Patria”; “Rayando el Sol”; “La Fe en Dios”; “Un Príncipe de la Iglesia”; “El Rebozo de Soledad”; “Caballero a la Medida” y “Río Escondido”, entre otros, son algunos de ellos, pasando por “Con Todo el Corazón”, en la cual hizo un padre José, el cual era una copia exacta del sacerdote Flanagan de Spencer Tracy en “Con los Brazos Abiertos”, con todo y el conflicto de dedicarse a redimir a jóvenes descarriados. Hubo otro cura que también interpretara Don Domingo, que fue a Don José María Morelos y Pavón en “El Padre Morelos” y “El Rayo del Sur”, pero es obvio que tal caracterización se sale de la tipificación presentada por primera vez en “Historia de un Gran Amor”. Otro de los personajes históricos, con afanes libertarios que interpretó fue el del prócer venezolano Jacinto Lara en la pretenciosa “Simón Bolivar” de Miguel Contreras Torres con su hermano Julián en el rol del Libertador de Venezuela.
Entre sus caracterizaciones dramáticas cabe destacar su Jean Valjean de la versión mexicana de la obra inmortal de Víctor Hugo: “Los Miserables”. Su Batiste Borrull de “La Barraca”, basada en la novela de Vicente Blasco Ibáñez, la cual le hizo ganar un “Ariel” de Mejor Actor, por su brillante interpretación del tosco huérfano valenciano. “La Barraca”, cabe consignar, esta considerada entre las mejores del cine nacional en toda su historia.
Pero quizás lo que más recuerda de Don Domingo el público, son sus personajes frívolos y bonachones, realizados en un nivel más simpático y carismático que su hermano Fernando y en donde le hacía una dura competencia a Don Andrés. Pues a nuestro parecer Domingo y Andrés como actores, estaban por encima de sus otros dos hermanos y para muestra bastaría ver “Azahares para tu Boda”, en donde actuaron Domingo, Andrés y Fernando, junto con Joaquín Pardavé y en cuanto a derroche de picardía y cinismo de hombre de mundo las palmas se las lleva, indudablemente, Don Domingo por encima de los otros tres.
Hay una serie de comedias rancheras que sólo valen la pena verlas por la actuación socarrona del actor, en su reiterado papel de dueño de la hacienda en conflicto de límites de tierras con otro terrateniente, casi siempre Andrés como es el caso de “Yo… el Aventurero” y “Los Laureles”.
En realidad resulta insuficiente el pequeño espacio de esta nota para hacer mención de todas las inolvidables actuaciones de Don Domingo Soler, uno de los pilares sobre el que descansa la bien merecida fama de la dinastía Soler. Para finalizar sólo apuntaremos que su última película la realizó en 1961 y fue “Sol en Llamas”.
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