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Jean Harlow: La Rubia Platino

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 7 de Junio de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano | Tiempo de Lectura: 12m 26s | Leido 1091 veces.

jeanharlow-1.jpg“Probablemente siempre tendrá que interpretar este tipo de papeles, pero nunca nadie sufrió privaciones poseyendo lo que ella tiene”.
Crítico de los preestrenos del “Daily Variety” en 1930, al escribir de Jean Harlow y “Hell’s Angels”.

“Jean Harlow tiene la reputación de haber trasladado el atractivo erótico de las piernas de la estrella a sus pechos”.
Alexander Walker

Hace 70 años que el 7 de junio de 1937, muriera Jean Harlow: la bomba sexual de los treinta, quién junto con Marilyn Monroe, comparte el “trono” de ser los máximos símbolos sexuales que ha producido Hollywood, aunque quizás las generaciones actuales, podrían hablar de un triunvirato, en el cual se incluiría a Sharon Stone, pero quizás esta última estaría entrando con calzador.

jeanharlow-4.jpgJean Harlow nació el 3 de marzo de 1911, bajo el nombre de Harlean Carpenter, en Kansas City. A los 16 años dio claras muestras de su precocidad en cuanto al sexo, al escaparse con su novio Charles McGraw, de su hogar en Chicago, para irse a vivir a Los Angeles, casándose allí con él en 1927 y divorciándose de este en 1929. Comenzó a trabajar en el cine en calidad de extra en 1928 y recibió su gran oportunidad ese mismo año al trabajar para Howard Hughes en “Angeles Infernales” (Hell’s angels, 1930) aunque la cinta se estreno hasta el 15 de noviembre de 1930, pues como ustedes recordarán, si vieron la biografía fílmica del productor Howard Hughes “El Aviador” (The Aviator, 2004) de Martin Scorsese, la cinta originalmente se hizo en versión muda, pero al popularizarse el sonoro Hughes, rehizo una gran parte del rodaje, para incluir escenas habladas, retrasando con ello el estreno de dicho filme, en el cual Gwen Stefani hace de Jean Harlow. Allí aparecía, la original Harlow, con un reducido vestido de noche cuyo escote no dejaba nada a la imaginación y, bajo el vestido ninguna otra cosa más que se interpusiera con su piel.

jeanharlow-poster-hell-angels.jpgAlexander Walker en su libro “El Sacrificio del Celuloide: Aspectos del Sexo en el Cine” nos señala: “Harlow exhibía su cuerpo muy conscientemente en la pantalla, pero no siempre la parte de él que cabía esperar. ‘Le molestaría que me pusiera algo más cómodo’, pregunta a Ben Lyon en una famosa réplica del drama de aviación de la Primera Guerra Mundial, ‘Angeles Infernales’. Enrtonces, mientras se dirige a la puerta del dormitorio, deja caerse el abrigo de pieles y muestra su espalda, desnuda y completamente blanca, con una fina cinta que sostiene su traje de gala escotado hasta abajo siguiendo la línea de la espina dorsal. Y mira sexualmente hacia atrás, por encima del hombro. Esta es la postura erótica que más tarde se convertirá casi en la marca de fábrica de Harlow. Tiene rasgos de strip-tease. Sirve también para mostrar que no lleva sostén; una audaz omisión por aquellos días. La perspectiva de la espalda se repite con tanto énfasis en las películas de Harlow que cabe preguntarse si no es esto, y no las elevaciones frontales, lo que constituye su atractivo erótico para el público”.

De su muerte corrieron varias versiones. La oficial que dio la agencia de prensa del estudio MGM es que tenía leucemia. Otra decía que se había suicidado. Aunque también ha quedado en varias enciclopedias como la causa una enfermedad del riñón, que se agravó debido a la secuela de una escarlatina, mal atendida en la niñez. Pero muchos de sus biógrafos dan gran fuerza al rumor de que murió a consecuencia de un legrado mal practicado y que su madre, creyente de la Ciencia Cristiana se negó a que la atendiera un médico, ya que según su creencia el enfermo solo se puede curar por la voluntad de Dios. Pero de cualquier manera su desaparición a temprana edad (26 años) y sus problemas con los estudios, a causa de que solamente veían en ella a un símbolo sexual, cuando pretendía que le dieran otro tipo de papeles, la hicieron claramente un ejemplo de víctima de Hollywood.

jeanharlow-5.jpgEn esto abunda Alexander Walker en su libro arriba ya citado: La vida real de Harlow ejemplifica el símbolo sexual insatisfecho, indeciso, inseguro incluso de su propio sex appeal; a la estrella cuya vida es regulada por la misma publicidad que alimenta su imagen cinematográfica de cara al público, de modo que penetra en la otra y destruye la posibilidad de hallar la identidad de sí misma. Una de sus películas, “Polvorilla” (Bombshell, 1933), expresa todo lo que esto significa. Harlow interpreta en ella a una estrella de cine, con una familia parasitaria muy parecida a la suya propia, cuya vida es controlada por un experto agente de prensa interpretado por Lee Tracy. La trama utiliza los traumas que ella sufre como efectos cómicos, pero incluso las distorsiones sobre el cruel cinismo con el que se manipula la personalidad de Harlow son inquietantemente verosímiles, hasta que al final el único acto independiente del que es capaz es un grito de frustración”.

“Jean Harlow tiene la reputación de haber traslado el atractivo erótico de las piernas de la estrella a sus pechos. Era la adolescente de pecho liso quién simbolizaba el sexo en la pantalla al final de los años veinte, cuando se buscaba bajo cualquier pretexto mostrar las bien torneadas piernas de las chicas en las películas. Harlow vino a darle al público una excitación más madura, aunque sus medidas de 86-61-89 nos resulten un tanto frustrantes ahora”.

jeanharlow-traje-de-bano.jpg“En cualquier caso el erotismo de Jean Harlow no depende exclusivamente del impacto de sus pechos. Estaba en todo su cuerpo. Su piel tenía una blancura anormal pero poderosamente sensual. Parecía encendida, con un fuego como el del fósforo, que da luz pero no calor; irradiaba una luminosidad que tenía el propio brillo del oro y se ha insinuado que tenía indicios de albanismo. Pero sea cual fuere la razón, su apariencia adquirirá un tono lívido en los tipos de película menos sensibles entonces en uso. Coronaba el efecto con una cabeza de pelo reluciente como el neón. Su pelo le dio, casi instantáneamente, lo más esencial para cualquier aspirante a estrella: una inconfundible identidad cinematográfica. Se convirtió en La Rubia Platino”.

Precisamente fue el filme “Platinum Blonde, 1931” (La Rubia Platino” de Frank Capra, que en México se estrenó con el título de “La Jaula de Oro”, el que mostrará y fijará de manera permanente la tipificación de símbolo sexual a Jean Harlow, cuando ya había hecho otras cinco películas después de “Angeles Infernales” y antes de “La Jaula de Oro”, cuando ya el estudio creía que se había tratado de un fenómeno de un solo golpe; pero Capra en un antológico “travelling” de 35 segundos de duración, reveló todo el atractivo sexual y la energía vampírica de la Harlow, a la cual vemos caminar hacia la cámara que va retrocediendo, ante el embate de su pecho erguido, las caderas cimbreantes y sus brazos oscilantes. Jean Harlow hacía el papel de una heredera millonaria ninfómana, a la cual su familia, a cada rato tenía que pagar a sus galanes, para sacarla de un matrimonio tras otro, producto de su insaciable apetito sexual.

Otra de las grandes películas de la Harlow fue “Tierra de Pasión” (Red Dust, 1932), en donde hizo una explosiva pareja con Clark Gable: el máximo símbolo sexual varonil de Hollywood. Sobre todo por la recordable escena en la que Jean Harlow al estarse bañando le ordenaba a Gable que le tallara la espalda. Gable la sumergía en el agua, como respuesta a su atrevimiento.jeanharlow-red-dust.jpg

Con Clark Gable filmó seis películas: “Seis Misterios” (The secret six, 1931); “Tierra de Pasión”; “Su Hombre” (Hold Your Man, 1933) , “Mares de China” (China Seas, 1935), “Esposa contra Secretaria” (Wife vs. Secretary, 1936) y “Saratoga” (Saratoga, 1937) que fuera la última filmada por la actriz, antes de su deceso, la cual, aunque la dejó inconclusa, el estudio truqueó varias escenas con una doble, tomándola principalmente por la espalda, para darle continuidad a la historia. “Saratoga” se estreno el 23 de julio de ese mismo año, apenas un mes y medio de su muerte, siendo la cinta más taquillera de Jean Harlow y considerada por algunos críticos, en esa época, como la mejor película de la actriz, aunque esos comentarios quizás estuvieron influidos por el impacto de su reciente desaparición.

De las realizadas con Gable resulta, igualmente, recomendable la visión – aunque sea por televisión- de “Mares de China” (China Seas, 1935) con un Wallace Beery tratando de conquistar a la Harlow, mientras ella busca que Gable deje de prestarle atención a la sofisticada Rosalind Russell, pues considera que sus brazos son más acogedores, al tiempo que prometen algo más que un matrimonio estable. Si bien no se alcanzan, en “Mares de China” las altas dosis de erotismo de “Tierra de Pasión”, pues ya estaban, a plenitud, en esas fechas acechando las tijeras de la oficina de Hays cualquier trasgresión a su mojigato código de censura, sin embargo resultaba algo imposible apaciguar, hasta cierto punto, la agresiva vulgaridad del burbujeante sex-appel de la Harlow que brotaba con su simple presencia ante la cámara. Por cierto, ella se rehusaba a usar sostenes y se dice que antes de filmar una escena se frotaba sus pezones con un pedazo de hielo, logrando repujar la turgencia de los mismos, sabedora del encanto que trasmitía a los espectadores con su indumentaria que destacaba, precisamente, esa parte de su sensual cuerpo.

jeanharlow-3-dinner.jpgLa actriz lució esplendida en “Cena a las Ocho” (Dinner at eight, 1933), divertida comedia satírica sobre el arribismo social en que Jean es al esposa consentida del tosco millonario Wallace Beary, en que ninguno de los dos disimula sus orígenes del arrabal, con su jactanciosa vulgaridad. Marie Dressler era la gran dama de sociedad, que acepta en su mesa, a esos arribistas, en donde hay una memorable escena entre ellas dos, cuando la Harlow pretendiendo poses de intelectual le dice a la Dressler: “Sabe, la maquina va a sustituir a todas las profesiones” y la aguda replica no se hace esperar: “¡Oh, querida, esto es algo de lo que TU nunca tendrás que procuparte” y Alexander Walker remata: “Uno se ríe. Al mismo tiempo, uno es penosamente consciente de que pocas veces las limitaciones artísticas de una estrella han sido tan bellaca pero tan precisamente apuntadas por otra”.

Como todo sex-symbol que se respete la vida privada de Jean Harlow, no estuvo exenta del escándalo. A los 17 años, en 1928, posó desnuda para el fotógrafo Edward Bower y aunque no hubo un magazine “Playboy”, en la época, para darle amplia difusión a la foto, esta tuvo una amplia difusión en su momento. Igualmente se dice que el mandamás de la Columbia Picture Harry Cohn pagó medio millón de dólares de chantaje al gangster Abner “Longy” Zwillman por dos películas, filmadas de manera clandestina, en que, precisamente, los protagonistas eran Cohn y la Harlow. La trama se la dejamos a su imaginación.

Pero a pesar de la anterior anécdota, parece ser que Jean Harlow no tuvo que pasar por los excesos del sofá del casting para lograr ascender en el camino al estrellato, aunque si se habló de su romance con Howard Hughes. El 2 de julio de 1932 se casó con el productor ejecutivo Paul Bern, quién le resultó impotente y quién al constatar que a pesar de que muchos hombres, como le confesó a un amigo, lograban erecciones con sólo hablar de ella, él no había podido encontrar ayuda para su mal casándose con Jean Harlow, por lo que llevado por la frustración la golpeaba, hasta que un día ya no aguantó la situación de lo atractiva que resultaba para otros hombres y se suicidó el 5 de septiembre de 1932.

Cuando se estreno la cinta “En Busca del Amor” (Reckless, 1935) dirigida por Victor Fleming, con Jean Harlow, William Powell, Franchot Tone y Rosalind Russell, algunos críticos susceptibles creyeron ver, en la historia de la cantante (Jean Harlow) que se casa con un rico heredero (Franchot Tone), el cual se suicida, al sospechar que su mujer le engaña con un viejo amigo de ella (William Powell) cierto paralelismo con la vida real de la actriz en su relación con Paul Bern.jean-harlow-desnudo.jpg

Desolada por la muerte de Bern, Jean buscó consuelo en su viejo amigo, el encargado de iluminación Hal Rosson, casándose el 13 de septiembre de 1933, pero el matrimonio duró poco al divorciarse el 11 de marzo de 1934. Más tarde se le ligó con el boxeador Max Bear, hasta que durante el rodaje de “En Busca del Amor” inició una relación con William Powell que duró hasta la muerte de la actriz. Y habiendo filmado tantas ocasiones con Gable, se dijo que fueron amantes durante el rodaje de “Tierra de Pasión”.

Lo que parece más cercano a la realidad es que Jean Harlow, a pesar de ser un símbolo sexual, su vida, en este respecto fue más bien aciaga y dependiente de los hombres que se le acercaban y en particular los últimos años de su vida, estaba maniatada por Mariano Bello, el amante de su madre, a quién nombró su gerente comercial, el cual gastaba a manos llenas el dinero de la actriz.

En tres ocasiones Hollywood ha llevado a la pantalla la vida de la actriz en 1965 bajo la dirección de Gordon Douglas se filma “Harlow, la Venus Platinada” (Harlow) con Carroll Baker como Jean. De título semejante es “Harlow” también realizada en 1965 por Alex Segal, con Carol Lynley como Jean, la cual no tuvo estreno comercial en cine en México, al igual que “Hughes and Harlow: Angels in Hell, 1978) con Lindsay Bloom como la rubia platino.

Si bien Jean Harlow era limitada en sus capacidades histriónicas, buscó afanosamente hacer papeles que se salieran de su tipificación de símbolo sexual sin que lo lograra. Su tragedia personal es que ascendió al pináculo de la fama, gracias a su cuerpo y eso fue lo que los estudios usaron en demasía de ella, sin darle oportunidad de mostrar sus capacidades en otro tipo de papeles, aunque en los que hizo, ninguna duda queda de su irradiante sexualidad, que la llevó a ser el símbolo sexual de los treinta.

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