Tony Curtis: el Niño Bonito de la Universal (Primera Parte)

Escrito por on jun 3rd, 2007 y archivado en Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

tony-curtis-autografo.jpg“Yo comencé a los cinco años, no como actor sino como espectador. Y aquellas películas me permitieron soñar con lo que quería ser de mayor”.
Tony Curtis

“Hace 50 años que trabajo en el mundo del cine y sigo vivo. Muchos de mis amigos ya no están y yo sí. O sea que debe de ser por algo”.
Tony Curtis

Hace unos días en un programa de noticias de espectáculos, se le dedicó un reportaje al actor Tony Curtis, en donde se mostraban los estragos causados, después de 82 años, por el paso del tiempo, en el rostro de quién fuera considerado “el niño bonito por excelencia” del cine norteamericano en los años cincuenta, cuando era una de las máximas estrellas de los Estudios Universal, al lado de Rock Hudson y Jeff Chandler.tony_curtis_pintura.jpg

Tony Curtis nació en la ciudad de Nueva York el 3 de junio de 1925 y su verdadero nombre es el de Bernard Schwartz, hijo de Mono Schwartz, un actor de cierto renombre teatral en su ciudad natal de Budapest, en Hungría. Mono emigró a Estados Unidos en busca de fortuna al terminar la Primera Guerra Mundial. Se casó en Nueva York. Al nacer su hijo se convirtió en sastre y posteriormente en tendero para poder mantener a su familia, dejando en el olvido su carrera de actor, pues su acento de extranjero le impedía ser bien aceptado en los escenarios neoyorkinos.

Esta carrera la retomaría su hijo Bernard al término de la Segunda Guerra Mundial cuando ingresó al Dramatic Workshop, famosa escuela de actuación en Nueva York. Al poco tiempo trabajó en la obra “Golden Boy”, donde lo vio un buscador de talentos de la Universal, quién le contrató para el cine y le convenció del cambio de nombre.

tony_curtis_con-yvonne.jpgTony Curtis debutó en 1948 en “Sin Ley y Sin Alma” (Criss cross), donde aparecía en un pequeño bit, bailando con la estrella de la película Ivonne de Carlo, sin llevar crédito alguno. Era apenas una fracción de segundos lo que el público podía verle, pero después del estreno de la cinta, cuando el estudio consideró darle mejores oportunidades, se inventaron una campaña de prensa, en que había llegado un alud de cartas de admiradoras a la Universal, pidiendo fotos del “chico bonito” que bailaba con Ivonne de Carlo, claro que para esto también ayudó que en 1949 volvió a aparecer en un pequeño papel de pandillero en “Dime Con Quién Andas” (City across the river), llamando, ahora sí, la atención del público femenino, merced a una promoción en revistas especializadas, con los típicos reportajes, proporcionados por el Estudio, en donde se le presentaba como una de las más sólidas nuevas promesas de la Universal.

Los reportajes tuvieron cierta repercusión y en 1951, cuando ya había hecho otras seis breves apariciones y terminado sus estudios de actuación en la productora, fue cuando la Universal decidió lanzarlo en plan estelar al lado de Piper Laurie, quién a la sazón se consideraba la chica con mayor porvenir en dicho estudio. La cinta en cuestión fue “El Príncipe Bandolero” (The prince was a Thief) una simpática cinta de aventuras orientales de bajo presupuesto que fue un éxito de taquilla, colocándolo en el camino del estrellato y siendo la primer ocasión en que uso el nombre de Tony Curtis.

tony_curtis_kansas.jpgAntes aparecía en los créditos con el nombre de Anthony Curtis, como fue el caso en los westerns “Bandidos en la Sierra” (Sierra), “Winchester ‘73” y “Jinetes del Odio” (Kansas riders). El primero fue dirigido por Alfred E. Green y aunque no es uno de los mejores de Audie Murphy, resulta bastante entretenida su visión. Murphy era acusado injustamente de un crimen que no había cometido, por lo cual huía de la ley, yendo a caer en la gavilla de unos bandoleros, en donde estaba Curtis, se hacían amigos y si no mal recuerdo al final de la misma este ofrendaba su vida, para salvar la de Murphy, quién lograba probar su inocencia. En “Winchester ‘73” era el soldado que recuperaba el rifle del jefe indio “El Joven Toro”, interpretado entonces por el aún desconocido Rock Hudson. Rifle que motiva el título del filme y el recorrido de mano en mano del mismo, en este extraordinario western de itinerario de venganza dirigido por Anthony Mann y estelarizado por James Stewart.

Por cierto fue en “Winchester ’73 la única ocasión en que compartieron créditos Hudson y Curtis, quienes eran solo unos principiantes en 1949 cuando se filmó y si se recuerda su participación en esta, es más que nada por lo que hicieron posteriormente. En cuanto a “Jinetes del Odio” dirigido por Ray Enright se centra en las correrías de Jesse James (Audie Murphy) cuando estaba en la pandilla del renegado Quantrill, durante la guerra civil. Curtis interpretaba al joven Kit Dalton, quien más tarde, al igual que Jesse James, tendría su propia banda, pero en rigor eso no era parte de lo narrado por “Jinetes del Odio”, que junto con “Bandidos de la Sierra” y “Su Último Cartucho” (The Cimarron Kid) de Budd Boetticher, conformaban un programa triple de matinée de cintas protagonizadas por Audie Murphy, favoritas de los jóvenes de la época.

tony_curtis_principe-bandolero.jpgPero estábamos en que Tony Curtis logra un hit en “El Príncipe Bandolero”, aunque antes de su estreno filma “Sed de Amor” (Flesh and fury) dirigida por Joseph Pavney, en donde hace de un joven boxeador ansioso de buscar el campeonato mundial, desviándose, en parte de su objetivo, por la influencia de una ambiciosa chica (Jan Sterling), aunque cae en varios de los tópicos del género “Sed de Amor” es rescatable por sus escenas de boxeo.

Ya visto el éxito de “El Príncipe Bandolero” la Universal se aprestó a reunir nuevamente a Piper Laurie y Tony Curtis, ahora en una entretenida comedia “Casada y Sin Marido” (No room from the groom) dirigida por Douglas Sirk, que no es precisamente uno de los grandes melodramas del danés y tuvo poca repercusión en taquilla, alertando a los estudios sobre el gusto de los aficionado a querer ver a Laurie y Curtis enfrascados en aventuras orientales y para ello los volvieron a juntar en otro ameno filme de época titulado “El Hijo de Alí Baba” (Son of Ali Baba). Lo malo, para Curtis, del éxito de “El Príncipe Bandolero” y “El Hijo de Alí Baba”, fue que sirvieron para encasillarlo en la tipificación de “niño bonito” y el estudio busco darle papeles fáciles que no tuvieran muchas complicaciones en su construcción dramática.

tony_curtis_-y-janet.jpgEn 1953 filmó una película, por primera vez, al lado de Janet Leigh, con la cual se había casado el 4 de junio de 1951, con quién estaría unido por diez años, antes de abandonarla para casarse con la jovencita Christine Kauffman. Con Janet Leigh tendría dos hijas Jammie y Kelly. Ambas buscaron hacer carrera en el cine, pero sólo la primera lograría el triunfo con el nombre de Jammie Lee Curtis. La cinta en cuestión “El Gran Houdini” (Houdini) es una fantasiosa biografía del célebre escapista Harry Houdini, no obstando para ser una de las favoritas de los aficionados de la época.

“As de Campeones” (All american, 1953) de ambiente deportivo; “Prohibido”(Forbbiden, 1953) exótica cinta de “cine negro” ubicada en Macao; “Rivera del Heroísmo” (Beachhead, 1954) sobre dos soldados que se quedan varados en una isla del pacifico, enfrentándose a un batallón de japoneses y “Carrera de Hidalgos” (Johnny Dark, 1954) en la cual era un ingeniero de automóviles de carreras, fueron cuatro filmes, que solo le sirvieron para darle lustre a su estrellato. Por cierto en “Carrera de Hidalgos” compartió créditos por cuarta y última ocasión con Piper Laurie, una excelente actriz, a la que la Universal no supo sacarle mayor partido, pero que consiguió una de sus mejores actuaciones como compañera de Paul Newman en “El Audaz” (The hustler, 1961) y seguramente las nuevas generaciones, asiduas al cine en televisión, la han visto en el clásico filme de terror “Carrie”, precisamente como la madre de la protagonista.

tony_curtis_escudo-2.jpg“El Escudo Negro” (The Black Shield of Falworth, 1954) dirigida por el eficaz Rudolph Mate y donde compartió créditos con Janet Leigh sería otro de sus grandes éxitos, al hacer de un noble proscrito que tiene que enfrentarse, en un “juicio de Dios”, con el caballero que acuso falsamente a su padre de traición. Muy en el estilo de “Ivanhoe”, “Los Caballeros del Rey Arturo” y “El Príncipe Valiente”, la Universal dio la batalla, en cuanto a filmes de aventuras medievales, populares en ese momento, con la entretenida “El Escudo Negro”, una de las grandes favoritas en las matinées de la época, presentada, casi siempre en el programa, junto a “Atila Frente a Roma” (Sign of the pagan, 1954) en la cual Jack Palance, como el bárbaro huno Atila, le robaba la película a Jeff Chandler.

En “El Robo del Siglo” (Six bridges to cross, 1955) de Joseph Pevney, Tony Curtis hizo el rol de un pandillero, teniendo oportunidad de mostrar ser algo más que un galán bonito, en esta versión muy libre de la historia del célebre robo a la factoría Brinks con un botín de 2 millones de dólares, debida al periodista Joel Dinen, quién tuvo oportunidad de entrevistar en la prisión al jefe de la banda Tony Pino y a partir de ello elaborar su biografía de la carrera criminal de un chico abandonado en la niñez, el cual en la adolescencia empieza su carrera delictiva, impulsado por las circunstancias. “El Robo del Siglo”, dentro de ese género de sociología criminal resulta interesante su visión.

tony_curtis_tres-amores-en-paris.jpg“Tres Amores en París” (So this is Paris, 1955) dirigida por Richard Quine es una regular comedia musical, recordable porque nos demostró que el baile no era su fuerte, tal y como pudieron constatarlo, recientemente, los suscriptores de Sky que pueden ver Cinecanal Classics.

“La Mascara Púrpura” (Purple mask, 1955) dirigida por Rudolph Mate significo otro éxito para el actor, a quién le cayó como anillo al dedo su rol de un petulante noble, quién ocultándose bajo una mascara encabezaba la rebelión de los aristócratas, en 1803 para sacudirse el yugo de Napoleón y poder escapar de la guillotina. En “La Mascara Púrpura” podemos encontrar varios duelos de espadazos bien realizados, haciendo recordable este filme de aventuras, remake de otro protagonizado por Leslie Howard en los años treinta con el título de “El Pimpinela Escarlata”. Volvió a estar bajo las ordenes de Rudolph Mate en “Amor Justiciero” (The rawhide years, 1955), tratándose del único western que protagonizo, en donde hacia el rol de un jugador en uno de los “barcos de juego” en el río Mississipi, pero no es de los sobresalientes en el género. Al igual que “Campeón Sin Victoria” (The square jungle, 1955) en donde sin fortuna se pretendió volverlo al ambiente del cuadrilátero, que tan buenos resultados le había dado en “Sed de Amor”.
(Continuará)

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