En 1953 filmó una película, por primera vez, al lado de Janet Leigh, con la cual se había casado el 4 de junio de 1951, con quién estaría unido por diez años, antes de abandonarla para casarse con la jovencita Christine Kauffman. Con Janet Leigh tendría dos hijas Jammie y Kelly. Ambas buscaron hacer carrera en el cine, pero sólo la primera lograría el triunfo con el nombre de Jammie Lee Curtis. La cinta en cuestión “El Gran Houdini” (Houdini) es una fantasiosa biografía del célebre escapista Harry Houdini, no obstando para ser una de las favoritas de los aficionados de la época.
“As de Campeones” (All american, 1953) de ambiente deportivo; “Prohibido”(Forbbiden, 1953) exótica cinta de “cine negro” ubicada en Macao; “Rivera del Heroísmo” (Beachhead, 1954) sobre dos soldados que se quedan varados en una isla del pacifico, enfrentándose a un batallón de japoneses y “Carrera de Hidalgos” (Johnny Dark, 1954) en la cual era un ingeniero de automóviles de carreras, fueron cuatro filmes, que solo le sirvieron para darle lustre a su estrellato. Por cierto en “Carrera de Hidalgos” compartió créditos por cuarta y última ocasión con Piper Laurie, una excelente actriz, a la que la Universal no supo sacarle mayor partido, pero que consiguió una de sus mejores actuaciones como compañera de Paul Newman en “El Audaz” (The hustler, 1961) y seguramente las nuevas generaciones, asiduas al cine en televisión, la han visto en el clásico filme de terror “Carrie”, precisamente como la madre de la protagonista.
“El Escudo Negro” (The Black Shield of Falworth, 1954) dirigida por el eficaz Rudolph Mate y donde compartió créditos con Janet Leigh sería otro de sus grandes éxitos, al hacer de un noble proscrito que tiene que enfrentarse, en un “juicio de Dios”, con el caballero que acuso falsamente a su padre de traición. Muy en el estilo de “Ivanhoe”, “Los Caballeros del Rey Arturo” y “El Príncipe Valiente”, la Universal dio la batalla, en cuanto a filmes de aventuras medievales, populares en ese momento, con la entretenida “El Escudo Negro”, una de las grandes favoritas en las matinées de la época, presentada, casi siempre en el programa, junto a “Atila Frente a Roma” (Sign of the pagan, 1954) en la cual Jack Palance, como el bárbaro huno Atila, le robaba la película a Jeff Chandler.
En “El Robo del Siglo” (Six bridges to cross, 1955) de Joseph Pevney, Tony Curtis hizo el rol de un pandillero, teniendo oportunidad de mostrar ser algo más que un galán bonito, en esta versión muy libre de la historia del célebre robo a la factoría Brinks con un botín de 2 millones de dólares, debida al periodista Joel Dinen, quién tuvo oportunidad de entrevistar en la prisión al jefe de la banda Tony Pino y a partir de ello elaborar su biografía de la carrera criminal de un chico abandonado en la niñez, el cual en la adolescencia empieza su carrera delictiva, impulsado por las circunstancias. “El Robo del Siglo”, dentro de ese género de sociología criminal resulta interesante su visión.
“Tres Amores en París” (So this is Paris, 1955) dirigida por Richard Quine es una regular comedia musical, recordable porque nos demostró que el baile no era su fuerte, tal y como pudieron constatarlo, recientemente, los suscriptores de Sky que pueden ver Cinecanal Classics.
“La Mascara Púrpura” (Purple mask, 1955) dirigida por Rudolph Mate significo otro éxito para el actor, a quién le cayó como anillo al dedo su rol de un petulante noble, quién ocultándose bajo una mascara encabezaba la rebelión de los aristócratas, en 1803 para sacudirse el yugo de Napoleón y poder escapar de la guillotina. En “La Mascara Púrpura” podemos encontrar varios duelos de espadazos bien realizados, haciendo recordable este filme de aventuras, remake de otro protagonizado por Leslie Howard en los años treinta con el título de “El Pimpinela Escarlata”. Volvió a estar bajo las ordenes de Rudolph Mate en “Amor Justiciero” (The rawhide years, 1955), tratándose del único western que protagonizo, en donde hacia el rol de un jugador en uno de los “barcos de juego” en el río Mississipi, pero no es de los sobresalientes en el género. Al igual que “Campeón Sin Victoria” (The square jungle, 1955) en donde sin fortuna se pretendió volverlo al ambiente del cuadrilátero, que tan buenos resultados le había dado en “Sed de Amor”.
(Continuará)
Textos relacionados:
Tony Curtis el niño bonito de la Universal (Segunda parte)
Tony Curtis el niño bonito de la Universal (Tercera parte)
Tony Curtis: sus películas
Un amor del otro mundo (Goodbye, Charlie) Adiós, Charlie