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Gene Kelly: innovador del musical (III parte)

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 1 de Junio de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Biofilmografias, Cine Norteamericano, Directores, Musical | Tiempo de Lectura: 11m 34s | Leido 1014 veces.

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Pero antes de llegar a ese clásico Kelly estuvo en el thriller “La Mano Negra” (The Black Hand, 1950) donde era un muchacho de origen italiano, el cual regresa a Nueva York, de donde había huido a Italia en 1908, cuando mataron a su padre un grupo de mafiosos, conocidos como miembros de “la mano negra”. Kelly regresa ya siendo adulto y logra convencer a algunos miembros de la comunidad italiana de enfrentar como grupo a esos facinerosos que denigran y explotan a los italianos honestos. Fue dirigida por el artesanal Richard Torpe, quién logra darle una cierta atmósfera de cine negro, que la hace pasable, a pesar de lo previsible de su final. La entretenida y agradable comedia “Valle Alegre” (Summer Stock, 1950) al lado de Judy Garland y dirigida por Charles Walters y la ya mencionada la sobrevalorada “Sinfonía de París” (An American in Paris,1951) ganadora al Oscar de Mejor Película en 1951 y que quizás fue una de las razones para que en la entrega de 1952 no se le concediera a “Cantando Bajo la Lluvia”, donde la música fluye de manera natural, para llevarnos el mensaje optimista del júbilo de vivir, con un Gene Kelly que de manera espontánea y sencilla va armando su coreografía, bailando con un maniquí o con una escoba, o simplemente canta de felicidad, bajo una torrencial lluvia, en la secuencia más afamada de “Cantando Bajo la lluvia” y de Gene Kelly.

“Cantando Bajo la Lluvia” (Singing in the rain) fue realizada en 1952, por Stanley Donen y Gene Kelly, la cual se ha convertido con el paso del tiempo, en el clásico de clásicos de la comedia musical norteamericana.

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“Cantando Bajo la Lluvia” responde exactamente al famoso reclamo publicitario de la Metro-Goldwyan-Meyer de los años cuarentas: “That’s is entertainment” (Esto es Entretenimiento) con el cual se quería decir al público que, una película salida de los estudios del “león”, era una cinta que toda la familia podría ver y disfrutar.

La historia de la película es muy simple, pues todo se reduce a los problemas de un galán del cine mudo, al cual la irrupción del sonoro pone en peligro su carrera y la de su constante compañera, la guapa y tonta Lina Lamont (Jean Hagan). La nueva técnica exige de los actores que sepan hablar y poseer una aceptable dicción. La actriz Lina Lamont además tiene una voz horrible y cuando su última cinta muda se decide transformarla en un musical, hay que recurrir al doblaje. Al final, la que termina triunfando es la muchacha que ha prestado su voz.

Todo nos es narrado en forma festiva y jovial, a pesar de que en términos reales, el cambio del mudo al sonoro implicó el derrumbe de las carreras de muchos actores, los cuales, prácticamente, de la noche a la mañana, vieron como se les esfumaba el favor del público. Tal fue el caso de John Gilbert, celebérrimo galán de Greta Garbo que con la llegada del “talkie”, pasó al ostracismo y de allí al alcoholismo, para terminar muriendo en paupérrimas y deplorables condiciones o de Norma Talmadge en quién esta inspirada el personaje de Lina Lamont.

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Indudablemente que “Cantando Bajo la Lluvia” no explotó esa posibilidad dramática de la historia, sino que como lo señala Julián María, en su crítica recopilada en el libro “Visto y no visto”: “La película es, sin duda, una alegre historia, sin mezcla de melodramatismo, ni siquiera de sensiblería, y este clima se mantiene del principio al fin, como era frecuente en los años veintitantos, y mucho menos hacia 1950″.

“Lo verdaderamente alegre en “Cantando Bajo la Lluvia” -continúa Julián María- es el cine mismo; es la cámara, el color, la música, el ritmo, la tonalidad general de la representación. Si la historia fuera menos alegre, la película seguiría siéndolo; si su técnica interna fuera distinta, todo tendría un carácter menos jocundo”.

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“El color, la música y la danza son los factores que la componen, pero no por sí, sino cinematográficamente; quiero decir que la película no CONSISTE en ello, no está COMPUESTA de ellos, sino que los incluye, los pide y solicita, los suscita e incorpora a su propio paso. Desde los tres impermeables amarillos del comienzo, pasando por el baile de los tres personajes que cantan GOOG MORNING por el salón, por encima de los sofás, arrebatando todo el escenario en su danza jocunda, hasta el ballet con Cyd Charisse y, sobre todo, la danza de Gene Kelly en la calle de Los Ángeles, bajo la lluvia, cantando la canción del título, todo está fundido y vivificado por el propósito general de organizar cinematográficamente la alegría”.

genekellydebbiereynolds.jpgPara quienes se han asomado al cine, a partir de los años sesentas y consideren lo máximo, en el género, a películas como “Amor sin Barreras” (West side story); “Mi bella dama”; “Mary Poppins” y “La Novicia Rebelde” o, en los setentas “Cabaret” (Adiós Berlín); y “El Show Debe Seguir” o en los ochentas “Un Gran Final” y recientemente “Moulin Rouge” o “Chicago”, acercándose solo ahora por primera vez a “Cantando Bajo la Lluvia”, comprobarán cuanto de lo aparentemente “original” de las cintas mencionadas y otras que hemos omitido -para no hacer largo este recuento del musical- ya había sido inventado, explorado y fijado por Stanley Donen y Gene Kelly en “Cantando Bajo la Lluvia”, siendo éstas, indudablemente, algunas de las muchas razones, para considerarla una obra maestra del género.

Entre paréntesis y a fuer de ser sincero, cuando vi, hace unos meses “La Calle 42″, en su versión coloreada para la televisión, pude entender porque en los textos del cine, está considerada como la cinta clásica del género en los años treinta y principios de los cuarenta, en que hasta que, una vez más lo señalamos, Gene Kelly, Stanley Donen y Vincent Minelli, le dieron “otra vuelta de tuerca”, revitalizándola y marcándole nuevos y fructíferos derroteros. Como una acotación adicional, podríamos decir que el cine es el único arte, al cual nos acercamos en forma anárquica y sin estudios previos, cosa que no sucede con la literatura, la música o la pintura, pues cuando pretendemos adentrarnos en ellas, lo hacemos yendo, en forma metodológica a sus bases. Mientras que el cine, debido a su aparente -facilidad para disfrutarlo, nos basta sentarnos en una butaca, con cierta regularidad, para suponer, con ello, que ya sabemos de cine.

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Pero ya estamos cayendo en los “rollos” intelectuales de los doctos y más vale que nos bajemos de la nube, regresando a la inmediata intrascendencia del goze de disfrutar del cine como espectáculo, recordando algunas otras memorables secuencias de “Cantando en la lluvia”, la cual podría ser esa en la que Donald O’Connor y Gene Kelly, cantan “MOSES”, durante la clase de dicción, haciendo divertidos juegos de palabras, con los trabalenguas propuestos por su maestro, para perfeccionar sus habilidades fonéticas. El solo de Donald O’Connor cantando y bailando “MAKE EM LAUGH” tampoco tiene desperdicio.

Ya para terminar este recuento, sólo voy a mencionar el detalle más candoroso y “fresa” de “Cantando en la lluvia” y del cual me percaté gracias al director Manuel Michel (qepd), cuando producimos y realizábamos conjuntamente, un programa de televisión titulado “Cinemanía” que pasaba en el Canal 13 de México, allá por 1973.

kelly_gene-debbie-donald-sofa.jpgEl detalle es que cuando terminan de cantar Donald O’Connor, Debbie Reynolds y Gene Kelly, el número GOOD MOORNING y se debe caer sobre el sofá, en ese momento, Debbie Reynolds desdobla, en forma casi imperceptible, un pequeñísimo pliegue de su falda y el cual más que denotar un rasgo de pudor en la actriz, nos habla de un TIC muy generalizado entre las mujeres y en especial, las que suelen usar vestidos o faldas muy ceñidas y que les permite mostrar con prodigalidad sus encantos, pero que, en el momento en que están sentadas y perciben que alguien las está viendo, se ponen nerviosas, al tiempo que hacen esfuerzos denodados por retirar su falda, como si de esa manera fuera a adquirir una mayor extensión. Lo cierto es que lo que ya enseñaban, lo siguen mostrando.

Esta particularidad de Debie Reynolds es, muy seguramente, un hallazgo involuntario; debido a la naturalidad de la actriz, antes que a una idea preconcebida de actuación, pero que de cualquier forma enriquece al caudal de aciertos de que está compuesta, esa espléndida obra maestra que es “Cantando Bajo la Lluvia”.

kelly_gene-y-siempre-hay-un-dia-feliz.jpg“Siempre Hay un Día Feliz” (It Always Fair Weather, 1955) será el tercer film que codirigirán Gene Kelly y Stanley Donen. Ligeramente inferior a los dos anteriores se ha estimado que su tono de amargura y ácida reflexión sobre el reencuentro de tres camaradas, los cuales al ser dados de baja en el ejercito, toman el acuerdo de volverse a encontrar en el bar de Harry, en Nueva York diez años después, para descubrir que no son los mismos de antes, al ya no tener elementos comunes de identificación que los ligan, a excepción del pasado. Efectivamente es un musical dramático que se adelanto a su época, más en el tono de los musicales críticos, con su velado sarcasmo como fueron los realizados por Bob Fosse: “Dulce Caridad” (Sweet Charity, 1969); Adiós Berlín (Cabaret, 1972) y “El Show debe seguir” (All That Jazz, 1979). Podría decirse que al musical en los cincuenta le venía mal la reflexión y que la secuencia de bailar Gene Kelly con patines en plena calle, fuera sólo vista como un virtuosismo que daba muestras ya de agotamiento. Quizás por lo anterior, ya sólo haría otro gran musical Gene Kelly en 1957: Les Girls bajo la batuta de George Cukor. Especie de “Rashomon” musical en el que las tres chicas del título, a saber Kay Kendall, Mitzy Gaynor y Taina Elg, reflexionan sobre lo que fue su vida al lado de Kelly.kelly_gene-les-girls.jpg

Pero entre los dos musicales mencionados anteriormente en 1956 realiza “Invitación a la Danza” (Invitation to the Dance). Film presuntuoso y desangelado en donde efectivamente sin la compañía de Donen, parecía que Kelly carecía de inventiva para ir adelante en su propuesta dancística o, quizás simplemente que había llegado a su tope en cuanto a creatividad para el musical. En relación actuación dramática tuvo una buena participación en “Heredarás el Viento” (Inherit the Wind, 1960) bajo la batuta de Stanley Kramer, en donde compartió palmas al lado de Spencer Tracy y Frederic March.

A la par que fueron siendo esporádicas sus apariciones en la pantalla, fue tomando el megáfono y se encargó de soportar a la diva Barbra Streisand en “Hello Dolly”, en la cual salvo algunos detalles en las escenas de conjunto, se nota que el control de la cinta lo tuvo la actriz. En todo caso de sus cintas como realizador de esa etapa me quedo con el western “Los Aventureros de Chayenne” (The Cheyenne Social Club, 1970) en donde James Stewart y Henry Fonda nos ofrecieron dos estupendas caracterizaciones, en este western crepuscular o sea reflexivo sobre el paso del salvaje oeste con sus duelos de pistolas y la ley del más fuerte, a la modernización del asalto en despoblado a través de las leyes del mercado. Claro que ahora en lugar de “paso” hay que decir “transición”. Lo bueno es que “Los Aventureros de Cheyenne” sin ser paródico, su tratamiento era en un tono de comedia harto agradable.

Su última aparición en el cine fue en “Xanadu” al lado de Olivia Newton-John, siempre y cuando hagamos caso omiso a sus apariciones especiales en calidad de conductor en los filmes collage “That’s dancing, 1985 y “That’s Entertaiment III, realizada en 1994, precisamente dos años antes de la muerte de esta gran innovador del musical: Gene Kelly.

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