“Las sombras son misterio y la luz es claridad. Las sombras ocultan – las luces revelan. El arte es saber lo que hay que revelar y que ocultar y en que grados”
Josef von Sternberg
Quizás a los cinéfilos actuales el nombre de Josef von Sternberg no les diga mayor cosa por sí solo, pero es posible que si le agregamos a la mención de su nombre, el título de una película: “El Ángel Azul” (Der Blaue Angel, 1930) y el de una actriz que se tornó en mito, principalmente, por su caracterización de la bella Lola-Lola o sea Marlene Dietrich, comenzaremos a saber un poco más de este director reputado de genial.
Josef von Sternberg nació el 29 de mayo de 1894 en Viena, Austria (aunque en algunas enciclopedias se da el 24 como fecha de su nacimiento). Murió el 22 de diciembre de 1969 en Hollywood, California, a consecuencia de un ataque cardíaco. Su familia de origen judío húngaro – polaca, emigró a Estados Unidos, cuando Josef tenía siete años. Se instalan en Nueva York y debido a la miseria en que se debaten, Josef, como el primogénito de otros cuatro hermanos, se ve impelido a trabajar en diversos oficios, hasta que a los 18 años consigue ingresar en una compañía de cine para limpiar y restaurar copias. A partir de allí inicia su ascenso por diversas facetas de la producción, entrer las cuales están el de ser ayudante de dirección y de fotografía. En cierta manera su labor de ayudante de camarógrafo explica el que sus obras hayan tendido más a la composición lírica o poética de las escenas, con sus luces y sus sombras usadas en forma brillante, buscando siempre la integridad espacial de sus imágenes, que la preocupación del montaje en ellas, en particular en sus cintas posteriores a 1935, en que es acusado por la crítica de su tiempo de privilegiar la imagen, por la historia, siendo rescatado por Andrew Sarris al señalarlo como “un lírico de las luces y sombras más que un maestro del montaje. El control que logró sobre el medio del estudio lo estimuló a concentrase en la integridad espacial de sus imágenes más que en la yuxtaposición metafórica. El cine de Sternberg representa un movimiento de cámara distintivamente germánico (pasando por Murnau y Lang) en contraste con el montaje marxista de Eisenstein, muy de moda”.
Debutó como director en 1925 en “The Salvation Hunter”, teniendo poco éxito de público, a pesar de que a gente como Charles Chaplin y Mary Pickford les había gustado mucho, al grado de que le dieron una segunda oportunidad con un filme llamado “The Sea Gull”, el cual por diversas circunstancias nunca se exhibió al público y, a la postre, el director destruyó el negativo, por lo que cualquier razón para explicar dicha acción, es imposible corroborarla.
Su cuarta película “La Ley del Hampa (Underworld, 1927) fue su primer gran éxito de crítica y público, siendo esta obra de gangsters, a la cual se considera hoy en día, amén de obra maestra, la iniciadora del género policiaco. Al igual que el trágico drama “La Ultima Orden” (The Last Command, 1928), con Emil Jannings como un general ruso exiliado en Estados Unidos, el cual se ve obligado a tomar trabajo de extra en una película sobre la Revolución Rusa e irónicamente tiene que hacer el papel de un gran general, que es él mismo. No he visto la película, se que ya circula en DVD y espero encontrarla, pues mi padre, que era un gran admirador de Emil Jannings, siempre hablaba de ella, con mayor entusiasmo que de “El Ángel Azul”, contando con lujo de detalles, muchas de las escenas, pudiendo decir que si la llegó a ver, muchas de sus secuencias me parecerán ya haberlas visto, simplemente por la forma tan vivida en que me las narró mi progenitor. Por cierto que Emil Jannings ganó el primer Oscar que se dio de Mejor Actor en 1928 por su labor en “La Ultima Orden”.

En ese mismo periodo realiza “The Dragnet” (1928); “Los Muelles de Nueva York” (Dock of New York, 1928); “The Case of Lena Smith (1929) y “Thunderbolt” (1929) antes de partir, a finales de 1929, a Berlín, Alemania, llamado por el productor Erich Pommer para dirigir a Emil Jannings, quién regresaba a reincorporarse al cine alemán, en una cinta que, supuestamente, iba a ser un vehículo de lucimiento personal de Jannings, en esos momentos ya con la reputación de ser el más grande actor germano del cine, quién, en un principio, quería interpretar a Rasputín, pero Sternberg lo convenció de filmar una versión de la novela “Profesor Unrath” de Heinrich Mann, a cuya adaptación se le quitó todo su contenido político de crítica al sistema de enseñanza alemán, dejando reducida la trama a un mero problema de obsesión y seducción sexual, que conduce a la degradación al viejo profesor Rath, enamorado ciegamente de la cabaretera Lola – Lola, por la cual deja su cátedra, abandonado sus rancios principios burgueses de la decencia, en la búsqueda de la concupiscencia de la carne, llevando a sus alumnos a hacer un juego burlón con su apellido Rath que lo transforman en “Profesor Unrath”, que significa “Profesor Basura”.

El genio de Sternberg en la composición fotográfica, le permitió ofrecernos una obra maestra, en la cual con ayuda de unas luces mortecinas y el juego de contrastes con el blanco y negro de la fotografía, consigue la atmósfera adecuada de misterio y fascinación necesaria, no solamente para seducir al profesor Rath, sino también al público que siempre se ha sentido atraído por el mágico hechizo de las piernas y el bello rostro de Marlene Dietrich en “El Angel Azul”.
Después de “El Angel Azul” Marlene y Sternberg se marcharon a Hollywood, trabajando juntos en las siguientes seis películas que sirvieron para fortalecer el icono de la seductora Marlene Dietrich: “Marruecos” (Morocco, 1930) con Gary Cooper de su galán; “Su Deshonra” (Dishonerad, 1931); “El Expreso de Shanghai” (Shanghai express, 1932); “La Venus Rubia” (Blonde Venus, 1932); “La Emperatriz Escarlata” (The Scarlet Empress, 1934) y “Carnaval en España” (The Devil is a Woman, 1935).

El crítico Manuel Villegas López nos dice en su libro “Los Grandes Nombres del cine”: “Todo lo que es Sternberg está en las películas de Marlene Dietrich: su magnífico barroquismo, su erotismo, la mujer ídolo, el ambiente cerrado, pesado, delirante y poético…Sternberg es un artífice de naturalezas muertas, con esos objetos que cobran vida secreta, como en el expresionismo germano, llenando la pantalla de una manera abrumadora, hasta fascinar al espectador. Y en este orbe cerrado, cercado de barroquismo, como en una extraña prisión fantástica, el realizador coloca a esa mujer casi imaginaria, ensueño y delirio amoroso para hacer girar obsesionalmente la pasión erótica”.
A partir de su separación artística de Marlene Dietrich, la carrera de Josef von Sternberg se tornó intermitente, en cuanto a lograr trabajar en el cine, pues en cuanto a cualidades artísticas estás nunca las perdió, como lo demuestran su versión de “Crimen y Cstigo” (Crime and Pushniment, 1935) o “La Leyenda de Anastasia” (Anathan, 1953). Pero el lugar común es identificar a Sternberg casi exclusivamente como el Svengali de Marlene Dietrich, por cierto si con sus canciones y sus piernas perfectas en las medias negras, logró encumbrase como la nueva vampiresa del cine, con su belleza teutona, algo pasada de kilos, al llegar a Hollywood, será transformada, bajo la supervisión de Sternberg, por maquilladores y modistos en una figura estilizada, de fina línea escultural, vestida con gran elegancia, bastando para confirmar la transformación de Marlene, la creación de Sternberg ver tanto “El Ángel Azul” como “Marruecos”.

Para entender mejor la obra del director de origen austro – húngaro, permítanme concluir esta evocación con una cita de Andrew Sarris: “Los filmes de Sternberg son poéticos sin ser simbólicos. En él no necesitamos buscar las viejas alegorías del Hombre, Dios y la Vida, sino más bien una corriente constante de autobiografía emocional; la exoticidad de Sternberg es más bien un pretexto para dar objetividad a fantasías personales”.
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