Un Camino Para Dos: o el paso del tiempo en un matrimonio
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 24 de Mayo de 2007 | Categorias: Cine Norteamericano, Comedia | Tiempo de Lectura: 3m 18s | Leido 611 veces.
“Un Camino Para Dos” (Two for the rode, 1967) se conserva como un interesante acercamiento al paso del tiempo en una relación matrimonial, en el cual a través de una narrativa basada, precisamente, en un continuo salto en el tiempo, en que se van interrelacionando en forma discontinua cuatro diferentes etapas de la vida de una pareja interpretada por Audrey Hepburn y Albert Finney, vemos los momentos de plena felicidad, contrastados con aquellos en que priva la rutina, junto con el cinismo y la ironía, para poder soportar la vida en común, tal y como podrán constarlo si este viernes 25 la ven en el canal de TCM Classic Hollywood, donde la proyectarán a partir de las 18.05 hrs. (tiempo de México), aunque si no soporta el doblaje le recomendamos la busque en el mercado de DVD..
Una vez que se ha desgastado la pasión inicial, la pareja va descubriendo como los sentimientos y las ilusiones, tienen que ir encontrando los cauces de la maduración y buscar en el fondo de ellos mismos, los que puede mantenerlos unidos, a pesar de las crisis conyugales, con sus distanciamientos e infidelidades, que ponen a prueba su permanencia. El final sugiere que la pareja se conforma y acepta mantenerse unida sabedora de que como lo señala uno de los diálogos ya son un matrimonio típico o sea aquel que se cuestiona así:
—¿Qué clase de personas
son las que se pasan horas
sin tener nada que decirse?
—Los matrimonios.

Diálogo entre Albert Finney y Audrey Hepburn en “Un Camino Para Dos”, el cual se repite en dos ocasiones. La primera cuando recién casados, se refieren a una pareja que ven en el restaurante, en que están comiendo sin dirigirse la palabra. La segunda es cuando caen en la cuenta, al pasar el tiempo, que ya son un matrimonio en toda regla.
“Un Camino Para Dos” resulta agradable, funciona como una pieza de relojería en que se van acomodando los diferentes componentes, inclusive se agradece el tono jovial de la trama, en que se evitan los “rollos” intelectuales al estilo de Bergman en “Escenas de un Matrimonio” o de Antonnioni en “El Desierto Rojo” o “El Eclipse”, por mencionar a dos cineastas que por esas mismas fechas tomaban el tema del matrimonio y la pareja, pero hay algo que nos dice que estamos ante algo correctamente formal, que sin embargo nunca logra trascender el umbral del divertimento y se queda como una buena película “bonita” y nada más. Quizás en parte algo se deba a que mientras Audrey Hepburn esta estupenda, no ocurre lo mismo con Albert Finney quién a ratos nos resulta antipático, un tanto “hígado”, aunque con el paso del tiempo se haya convertido en un admirable actor en sus obras de madurez; pero un “Un Camino Para Dos”, uno supone que quizás Paul Newman o Michael Caine, las primeras dos opciones de Donen para el rol del marido y que rechazaron hacerlo, podrían haberle dado otra dimensión al resultado final del filme.
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