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Stanley Donen: cineasta agradable de comedias y musicales (parte II)

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 3 de Mayo de 2007 | Categorias: Biofilmografias, Cine Norteamericano, Directores, Musical | Tiempo de Lectura: 14m 3s | Leido 548 veces.

“Boda Real” resultó una prueba superada para Stanley Donen quién se había casado con Jeanne Coyne el 14 de abril de stanley-donen-1.jpg1948, pero para las fechas del rodaje de su siguiente película “Nunca el Amor Fue Más Bello” (Love is better than ever, 1952), a principios de enero de 1951, estaban ya prácticamente separados, coincidiendo en que durante ese tiempo la estrella femenina del film Elizabeth Taylor, pasaba por una situación similar, en cuanto a su matrimonio con Nick Hilton, por lo cual la MGM consideró que la mejor terapia para la situación emocional de la actriz era ponerla a trabajar. Durante el rodaje Stanley Donen estuvo muy solicito y atento con la actriz, consolándose mutuamente al grado de que se especuló sobre la posible boda entre ellos dos. Elizabeth llevó en una ocasión a casa de sus padres al director y aunque estaba molesta por la manipulación que hacía de su vida su madre, en ese tiempo, a la postre parece ser que atendió a su consejo de que no le convenía mantener una relación más seria con ese chico, el cual no tenía ni un centavo, en comparación con el junior Nick Hilton, amén de su origen judío. Finalmente a mediados de junio Elizabeth se marchó a Inglaterra a filmar “Ivanhoe”. En ese país conoció a Michael Wilding con quién se casaría el 21 de febrero de 1952, mientras Donen contraía matrimonio con Marion Marshall el 20 de mayo de 1952, divorciándose de ella en 1959, con la cual tuvo dos hijos: Peter y Joshua.

En rigor la comedia “Nunca el Amor Fue Más Bello” apenas logra ser pasable con su historia de la profesora de baile en una pequeña ciudad, la cual acude a la gran urbe para una convención, terminando por enamorarse de un mordaz agente teatral, el cual quiere cualquier cosa con ella, menos casarse, mientras la chica piensa exactamente al revés. Uno de los motivos para que “Nunca el Amor Fue Más Bello”, no tuviera éxito es que Larry Parks, quién hacía del agente teatral, fue llamado a testificar al Comité de Actividades Antinorteamericanas, unos meses antes del estreno y, a pesar de aceptar colaborar proporcionando evidencia y reconocer que había pertenecido al Partido Comunista en 1941, renunciando al mismo 4 años más tarde, eso no evitó que pasara a engrosar la “lista negra”, pudiendo sólo trabajar esporádicamente en el cine y la televisión, hasta años después del discreto estreno de “Nunca el Amor Fue Más Bello”, a la cual la MGM no le hizo mucha promoción, por temor a represalias de los espectadores y la prensa por promocionar la película de un comunista, aunque se tratara de una inocua comedia de encuentros y desencuentros amorosos.

En este mismo blog ya publique un artículo sobre “Cantando Bajo la Lluvia” el cual puede consultar en la dirección http://www.cineforever.com/?p=405&page=1 pero no me resisto a agregar unos breves comentarios que me he encontrado en internet de Juan Carlos González publicados originalmente en el número 268 de la Revista Universidad de Antioquia y cuya dirección es http://www.editorialudea.com/revista/268.html ya que nos agregan algunos detalles sobre este extraordinario musical, el cual uno no se cansa de ver una vez y otra vez esta obra considerada el mejor musical de todos los tiempos, nos señala González: “Cantando bajo la lluvia’ (Singin’ in the rain, 1952) surge del deseo de Arthur Freed de utilizar un catálogo de canciones suyas y de Nacio Herb Brown, escritas a finales de la década de los veinte y que la MGM compró en marzo de 1949. La idea inicial de Freed era hacer un musical remake de ‘Excess baggage’ (1928), un filme ambientado en la época del vaudeville. El estudio contrató al año siguiente a los escritores Adolph Green y Betty Comden para escribir un guión alrededor de esas canciones ya clásicas (utilizadas incluso en otras películas) y ambientado precisamente en esa época, durante la transición del cine mudo al sonoro, alrededor de 1927. Al referirse a una época ya ida fue fácil entonces que el filme adoptara un tono satírico, de constante burla a la industria del cine. Inicialmente los escritores pensaron también hacer un remake, pero de ‘Bombshell’ (1933), originalmente protagonizada por Jean Harlow, y como una manera de llevar al estrellato a Howard Keel, uno de los mejores barítonos del momento, en una estrategia promocional sugerida por las directivas del estudio. La idea se abandonó, y el concepto general del filme terminó por derivar en ‘Once in a lifetime’ (1932), adaptación de un drama de Moss Hart y George S. Kaufman, que también se desarrolla durante el angustiante periodo en el que Hollywood aprendió a hablar. La canción que da título al filme y que inspiró el argumento había sido utilizada ya en otro filme de la MGM, ‘The Hollywood Revue of 1929’ (1929). El guión estuvo listo en agosto de 1950”.

“El proyecto completo se encomendó a un dúo que trabajaba al unísono desde hacía una década: Kelly y Donen. (…) En marzo de 1951 se dio inicio a la producción del filme, y el rodaje empezó el 18 de junio de ese año. Kelly hizo muchos cambios al guión original, para dar más cabida a la danza antes que al canto y para permitir la inclusión del bailarín Donald O’Connor como su socio en la pantalla. La trama -que combina hábilmente sucesos históricos y mera ficción- involucra a dos estrellas del cine mudo, Don Lockwood (interpretado por Gene Kelly) y su pareja en la pantalla, la platinada y torpe Lina Lamont (la actriz Jean Hagen), que acaban de estrenar su última cinta, ‘The royal rascal’, y son presionados por las directivas del estudio, ante el éxito de ‘El cantante de Jazz’ (The Jazz singer, 1927), para realizar también un musical, ‘The dancing cavalier’. Desgraciadamente -y como ocurrió en muchos casos de la vida real- la diva tiene una voz nasal acompañada de un timbre insoportable, lo que hace casi imposible tolerarla en un largometraje hablado. Un compañero de Don, el pianista Cosmo Brown (Donald O’Connor), propone y consigue que una novata, Kathy Selden (Debbie Reynolds), por la que Don se siente atraído, doble la voz de Lina y a su vez exponga la real situación de la actriz, en medio de una graciosa farsa”.

“Usualmente el elemento más débil de la mayoría de los musicales es el argumento, a menudo una excusa barata y mal estructurada para conectar diversos números musicales entre sí. El guión de ‘Cantando bajo la lluvia’, con toda probabilidad, fue hecho con esas mismas intenciones, pero el argumento de la película funciona realmente aun sin esas escenas, lo que convierte a esta cinta en una comedia entretenida, muy divertida y satírica en muchas ocasiones, con unos diálogos tan agudos que a veces es fácil dejar de captar la broma implícita en ellos. La película cobra más sentido para aquellos familiarizados con la historia del cine de Hollywood, pues contiene muchas referencias a personalidades de la vida real (el director Roscoe Dexter fue modelado según la figura de Busby Berkeley, la cronista de chismes Dora Bailey representa a la mordaz Louella Parsons, mientras el jefe del estudio, R. F. Simpson, se asemeja mucho a Arthur Freed) y un retrato muy preciso de las dificultades experimentadas por Hollywood durante el periodo en el que la industria del cine tuvo que adaptarse, a las buenas o a las malas, al uso del sonido. Casi todos los momentos de la película que representan cine dentro del cine estuvieron basados en secuencias reales de películas mudas. La escena en la cual Don Lockwood improvisa su diálogo en una secuencia romántica repitiendo sin cesar “Te amo” es una parodia del actor de cine mudo John Gilbert, quien hizo lo mismo en una escena previa a su paso -muy breve- al cine sonoro. Así mismo, los codirectores usaron todos los decorados y equipos que encontraron en los depósitos de la MGM. Por ejemplo, al momento de rescatar involuntariamente a Kelly del ataque de una turba de sus admiradoras, Debbie Reynolds conduce un viejo automóvil utilizado en la serie de películas de Andy Hardy. La mansión en la que vive Kelly fue decorada con mesas, sillas, alfombras y candelabros sobrantes de los sets de un clásico del cine mudo protagonizado por John Gilbert y Greta Garbo, ‘Flesh and the Devil’ (1927). La película contiene, además, algunas escenas que pueden ser vistas como una burla que el propio Gene Kelly hizo de su rol en ‘Los tres mosqueteros’ (The three musketeers, 1948), clásico del dudoso género de los espadachines. En últimas, todo en el filme evoca con nostalgia y picardía el colorido pasado de Hollywood. Kelly lo decía: ‘Casi todo en ‘Cantando bajo la lluvia’ emana de la realidad. Es un conglomerado de pedazos de saber fílmico”.

“Sin embargo, el elemento más reconocible de ‘Cantando bajo la lluvia’ son las secuencias musicales. Éste es un ejemplo extraordinario del musical integrado y orgánico, típico de la época cumbre de la MGM, en el cual los personajes de la historia expresan con naturalidad sus emociones mediante el baile y las canciones que, de manera característica, reemplazan el diálogo, usualmente durante momentos de profunda emoción o apasionado romance. La irrupción de estas rutinas no representa un corte abrupto del flujo narrativo: los personajes no asumen otras personalidades ni hay desplazamientos a planos oníricos. Simplemente cambian los parlamentos por la danza en un flujo continuo que no se ve artificial ni impostado”.

“Lo más curioso es que el tono relajado y casual de los números musicales del filme no refleja las duras jornadas de rodaje. Debbie Reynolds era, a sus diecinueve años y con la corona de Miss Burbank en sus sienes como único haber, una absoluta novata elegida a dedo por Louis Mayer. Tendría que pasar duras semanas de ensayos con Gene Kelly para prepararse para este papel, y durante uno de los números principales sufrió una lesión en un pie, lo que la obligó a estar tres días en cama, así como le ocurrió a Donald O’Connor tras completar su exigente rutina en el solitario Make ‘em laugh’, hoy considerado un número clásico dentro del mismo filme. El elaborado número final incluye un ballet con Cyd Charisse, donde ella luce una vaporosa túnica, tan larga que requirió usar tres motores de aviones para hacerla mover de la manera correcta. La secuencia completa tomó un mes de ensayos, dos semanas de filmación y tuvo un costo de US $600.000”.

“La pieza que le da título al filme tampoco fue fácil de realizar. Al inicio de la secuencia, Kelly deja a Reynolds en su casa y -enamorado- decide irse caminando en plena lluvia. El resultado es un festín optimista, una danza alegre en la que Kelly baila tap en una calle anegada de lluvia y charcos, acompañado solamente por su paraguas. Se sube y se baja del andén, se trepa a un poste, juega en el agua, recibe la lluvia en la cara, se mete a los charcos… La escena es indescriptible en su sencilla belleza y en su aspecto, que trasluce una naturalidad y una improvisación sin precedentes. Fue filmada en el lote de un estudio de grabación sonora, cubierto de alquitrán para dar la impresión de ser de noche, y lleno de rociadores que suministraban una lluvia que era combinación de agua y leche, para buscar que fuera más visible. Gene Kelly vestía un empapado traje de lana -que debió cambiarse ocho veces, pues al parecer se encogía- que le dificultaba los pasos, para los cuales debía coordinar la dirección de los movimientos de su paraguas. El resultado es inolvidable”.

“La actuación de todos en el filme estuvo opacada por el baile y la danza, pero eso no quiere decir que no fuera también memorable. Kelly y Donald O’Connor explotan su vena cómica, mientras Debbie Reynolds trata de disimular su inexperiencia con su naturalidad y juventud. Paradójicamente, fue ella misma quien enfrentó el mismo destino de Lina Lamont en la pantalla; debido a sus limitaciones vocales, la mayoría de las melodías que interpretó fueron dobladas por Betty Royce (o Betty Noyes, según otras fuentes). Y cuando su personaje interpreta Would you? doblando a Lina, es la propia Jean Hagen -quien realmente tenía una hermosa voz- la que canta. Tampoco al bailar lo hacía muy bien, y algunos de los ruidos de sus pasos de tap fueron doblados por Kelly”.

“La película estuvo lista el 21 de noviembre de 1951 y se estrenó oficialmente el 10 de abril del año siguiente. Para ser sinceros, tuvo poco impacto inicial por el debut casi simultáneo de Sinfonía en París e, incluso, cuando ésta obtuvo el Oscar, Cantando bajo la lluvia dejó de distribuirse para favorecer a la ganadora. Y de manera sorpresiva, el filme fue ignorado por los críticos de cine al momento de su estreno; recibió sólo dos nominaciones a los premios Oscar, a la mejor actriz de reparto (Jean Hagen) y a la mejor banda sonora (Lennie Hayton fue el director musical), y no ganó ninguno. La cinta tuvo un costo de US$2.540.800, de los cuales US$157.000 fueron para el fabuloso vestuario diseñado por Walter Plunkett, mientras Kelly ganó US$2.500 a la semana y Reynolds US$300. La cifra total excedió el presupuesto de preproducción en US$665.000, pero la MGM ganó US$7.665.000 durante la temporada inicial de estreno del filme, pues a pesar de la modesta acogida de la crítica especializada, el público la convirtió en una de sus favoritas, y terminó como la décima película más taquillera de 1952”.

La letra de la celeberrima canción que da título a la canción es la siguiente: I’m singing in the rain/ Just singing in the rain/ What a glorious feeling/ I’m happy again./ I’m laughing at clouds/ So dark up above/ The sun’s in my heart/ And I’m ready for love. Let the stormy clouds chase/ Everyone from the place/ Come on with the rain/ I’ve a smile on my face/ I’ll walk down the lane/ With a happy refrain./ Just singing/ Singing in the rain/ Dancing in the rain/ Ah ah ah ah ah ah./ I’m happy again/ I’m singing and dancing/ … in the rain. Y en español : Estoy cantando bajo la lluvia/ Simplemente cantando bajo la lluvia/ Qué fantástica sensación/ Soy feliz otra vez./ Me río de las nubes/ Tan oscuras allá arriba/ El sol está en mi corazón/ Y estoy dispuesto al amor./ Deja que las nubes tormentosas ahuyenten/ A todos del lugar/ Ven a la lluvia/ Tengo una sonrisa en mi rostro/ Recorreré la vereda/ Con un alegra canción/ Simplemente cantando/ Cantando bajo la lluvia/ Bailando bajo la lluvia/ Ah ah ah ah ah ah/ Soy feliz otra vez/ Estoy cantando y bailando/ … bajo la lluvia.

Con mucho humor, no hace mucho, Donen dijo: “Si rehiciéramos ‘Singin” in the rain’ actualizándolo al presente, cuando Kelly canta en la lluvia, en lugar de hacerlo despreocupada y alegremente, tendría que estar mirando alrededor para cerciorarse de no ser asaltado.”

La siguiente cinta de Donen es la comedia “¿Quién Dijo Miedo” (Fearless Fagan, 1952) con Janet Leigh y Carleton Carpenter, la cual desconozco y por la referencias que hay de ella, parece no tener la menor trascendencia, lo cual no puede decirse de “Yo Seré Estrella” (Give a girl a break, 1953) en que a partir de la sencilla trama de que tres productores de Broadway están buscando a la chica que protagonice su espectáculo, se van desarrollando una serie de bailables y ciertas complicaciones sentimentales, cuando cada uno de ellos tiene su preferencia por diferente chica, que ha sido sometida a prueba. Los productores en cuestión son Ted (Gower Champion), Leo (Kurt Kasznar) y Bob (Bob Fosse) mientras las chicas, en el orden de las preferencias de los anteriores personajes son Madelyn (Marge Champion), Joanna (Helen Wood) y Suzie (Debbie Reynolds). Una de las razones para que se haya vuelto de culto “Yo Seré Estrella” es la participación de Bob Fosse en uno de sus primeros roles secundarios en Hollywood, cuando llegó en los cincuenta, antes de regresarse a Broadway, al no encontrar mucha comprensión hacia su trabajo en el cine en dicha época, hasta su regreso triunfal en 1969 con la dirección de “Dulce Caridad” (Sweet Charity). Se dice que aunque no tiene crédito de coreógrafo insistió en realizar la correspondiente, por lo menos, en los números en que participa, ya que esta estuvo a cargo, oficialmente de Stanley Donen y Gower Champion con el crédito de “musical numbers staging” equivalente a coreógrafos y supervisores de los números musicales. “In Our United State” es el título del recordado número que bailan Fosse y Reynolds. Pero no son desdeñables donde danzan las tres chicas juntas y otro en que lo hacen los tres productores. Se dice que en un principio el proyecto estaba proyectado para la participación de Gene Kelly, Fred Astaire, Ann Miller y Judy Garland, sin embargo por diversas razones no pudieron coincidir para las fechas del rodaje y un musical A se tornó en B en cuanto a presupuesto, aunque al final de cuentas la conjunción de un talento veterano como el de Gower Champion con pocas oportunidades para demostrarlo, al lado de otro al que empezaban a tenerle confianza (Stanley Donen), agregándose uno en ciernes (Bob Fosse) dieron por resultado un estimable film, el cual desafortunadamente no es fácil conseguir su visión.

(Continuará)

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