Luz que Agoniza: gran actuación de Ingrid Bergman

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on Abr 30th, 2007 y archivado en Cine Norteamericano, Cine de Siempre en DVD, Policíaco, Que ver en TV. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Desafortunadamente la visión de “Luz que Agoniza” (Gaslight, 1944) a través de las programaciones del canal de TCM Gaslight, 1944Classic Hollywood, en su modalidad de ofrecerlas dobladas al español, en lugar de inglés con subtítulos, nos priva del poder apreciar, en toda su dimensión, las excelentes actuaciones de sus protagonistas, en particular Charles Boyer en su rol de Gregory Antón, con su acento petulante de francés, que le da un cierto halo de elegancia y un tono sombrío que delata sus aviesas intenciones de eliminar a su frágil esposa Paula, interpretada por Ingrid Bergman, cuya caracterización le hizo merecer el Oscar de Mejor Actriz en 1944 y la cual será posible ver este lunes 30 a las 18.00 hrs. (tiempo de México) en el canal de TCM, aunque, reitero, les recomiendo mejor la busquen de DVD, en su versión original con subtítulos.

Basada en la pieza de Patrick Hamilton que fuera un gran éxito de público en Londres, donde se estreno el 31 de enero de 1939 con el título de “Gaslight”. En 1940 el director Thorold Dickinson la llevó al cine en Inglaterra con el título de “The Murder in Thornton Square” con Antón Walbrook y Dyana Wynyard, la cual tuvo poca difusión, al grado de que estuvieron a punto desaparecer todas las copias de la cinta, cuando la MGM decidió hacer una versión para Estados Unidos de la obra, impidiendo el estreno de la versión inglesa en la Unión Americana, que fue presentada en ese país hasta 1952, ya que la MGM se interesó en la obra a raíz de su estreno en Nueva York el 5 de diciembre de 1941 con el título de “Angel Street”, con Vincent Price en el rol del marido villano, Judith Evelyn como Paula y Leo G. Carroll como el detective de Scotland Yard, logrando 1,293 representaciones.

En un principio la MGM consideró a Irene Dunne para el papel de Paula, luego se habló de Ingrid Bergman, pero cuando gaslight_1.jpgSelznick empezó a poner muchos pretextos para prestarla se comentó que sería Hedy Lamarr, pero a la postre se llegó a un arreglo con Ingrid, quién obtuvo así uno de sus primeros resonantes éxitos, en que pudo demostrar a plenitud sus dotes histriónicas, en una historia, en que a pesar de adivinar o percibir quién es el causante de estar provocando el desequilibrio mental de Paula, aunque esta es la única que parece no enterarse de ello, será, gracias a la excelente labor de los guionistas Walter Reisch y John Van Druten, junto con la magistral dirección de George Cukor, que se se consigue la adecuada atmósfera de suspenso, que nos obliga a permanecer atentos al desarrollo de la trama, independientemente de lo previsible de su final. Cabe destacar la actuación de Angela Lansbury, quién a sus diecisiete años, hiciera su debut en este film como la coqueta sirvienta Nancy, logrando así su primera de tres nominaciones al Oscar como Mejor Actriz Secundaria. Quién no convence del todo como detective de Scotland Yard es Joseph Cotten, quién resulta, para nuestro gusto algo blandengue y fuera de papel.

Patrick McGilligan en su libro sobre George Cukor nos relata: “Vincente Minnelli fue al principio el llamado para dirigir la versión de la MGM, pero los escritores Walter Reisch y John Van Druten, a los que se encargó la remodelación del guión, aconsejaron que lo hiciera Cukor, su amigo mutuo”.

“Ingrid Bergman había visto ‘Angel Street’ en el teatro y codiciaba el papel principal de Paula Alquist. David O. Selznick, con el que ella estaba ligada por un contrato a largo plazo, consiguió otra de sus gangas con Louis B. Mayer, que pagaría a la Bergman el triple de su sueldo normal mientras durase la cesión. Sin parar mientes en el hecho de que ella era ‘una mujer robusta, con hombros muy anchos, vigorosa y saludable’ –son palabras del guionista Reisch-, la Bergman haría el papel de la frágil y neurótica recién casada a la que casi llega a enloquecer su depravado marido”.

“Y no sólo la Bergman, sino también el apuesto virginiano Joseph Cotten, otro actor contratado por Selznick, se sumó al reparto como el más improbable de los detectives de Scotland Yard en la Inglaterra victoriana. Finalmente, el fichaje del atractivo actor francés Charles Boyer, en el papel del malvado Gregory Anton, ocasionó una rabieta a los guionistas”.

“John Van Drutten, que era un hombre maravilloso, muy sensible y tierno, perdió los estribos al enterarse de ello –recordaría el guionista Reisch en una entrevista-. ‘¿Dónde está la diferencia?’ dije yo. ¡Era todo un reto! Van Druten se gaslight_1944_img4.jpgretiró toda una semana a su rancho de Indio, al sur de Palm Springs, y allí caviló y caviló. Pero regresó y agarramos el toro por los cuernos”.

“A Cukor le divertían estas disparidades y dio una breve conferencia a los escritores: ‘¿Cuál es la diferencia? ¿Qué pasa si tenemos una mujer robusta? Será dos veces más interesante si es capaz de plantar cara, si él es realmente capaz de arruinarla o quebrantarla”.

“Con Reisch y Van Drutten, Cukor pudo trabajar atentamente en la adaptación de una obra teatral cuya sólida estructura iba a verse realzada en su guión”.

“Según el guionista Reisch, el final de la película fue idea del director: atar a Gregory Antón a una silla tras someterlo finalmente y permitir a Paula Alquist que por unos momentos sea ella quien le ridiculice y le aterrorice, convirtiéndose, como diría Reisch, en ‘una diosa de la venganza”.

“La riqueza de detalles es una de las cosas que sitúan a ‘Luz que Agoniza” por encima de otras de su tipo, como la más mecánica ‘Sospecha’ de Alfred Hitchcock con Joan Fontaine. Cukor fue capaz de detonar cargas de profundidad emocionales en lo que por otra parte era un implausible melodrama criminal (con su desenlace a base de joyas en el desván). La angustia de la protagonista se sentía en lo más hondo, ya que su peligro era real, por su tortura psicológica”.

“Como es costumbre en los filmes de Cukor, buenos o malos, la interpretación tiene un gran peso, y no sólo en la Bergman (nunca mejor) y Boyer (contra lo habitual en él, inquietante y siniestro), sino también en papeles más breves pero con todo importantes, como Dame May White (como una de aquellas viejas chismosas que aparecen del modo más inesperado en los filmes de Cukor) y Angela Lansbury (que hace una primera y sexy aparición en pantalla como voluptosa camarera de la casa”.

“La vibrante presencia de la Bergman domina la película. Ella y el director distaron de mostrarse de perfecto acuerdo y gaslight-1944-full.jpgCukor tuvo que persuadir a la actriz sueca para que no velara por las noches, ayudándose con un café fuerte, a fin de cultivar una profundas y oscuras ojeras. Ilógicamente, él quería que ella se mantuviera hermosa bajo aquella dura prueba, no que pareciera acosada, otra inconsistencia que a pesar de todo no interfirió el constante suspense”.

“Por su parte, dijo la Bergman en una entrevista que a veces se sentía desorientada por la excesiva intelectualización que el director imponía al personaje”.

“Cukor lo explica todo con tanto detalle –diría la Bergman- que a veces te entran ganas de rogarle: ‘Por favor, no digas nada más porque mi cabeza ya está llena de explicaciones’. Yo solía bromear con él, comentando que, si había en el papel una frase tan breve como ‘Toma una taza de té’, él pregutaría de que clase de taza y de que tipo de té se trataba, hasta abrumarte y lograr que fueras incapaz de pronunciar una frase”.

Al final de cuentas la meticulosidad de Cukor le rindió frutos a la sueca, quién obtuvo su primer Oscar, merced a su rol de Paula Asquit, que estuvo a punto de no hacer, a causa de las exigencias de Selznick, quién porfiaba en el orden de los créditos al insistir que debía de ir en primer lugar Ingrid. Al final se resolvió que aparecerían los dos juntos, antes del título de una película, que la Bergman estaba dispuesta a hacer, aun teniendo que aceptar que su crédito fuera el segundo o el tercero.

Igualmente en sus memorias Ingrid Bergman nos narra su angustia a que cuando se inicie el rodaje de un filme, se empiece filmando una escena de amor, como fue el caso de “Luz que Agoniza”: “A pesar de que la cámara no me atemoriza, me cohíbe representar esas situaciones íntimas en la pantalla, en especial cuando apenas conozco a los hombres”.

“Fue absurdo con Charles Boyer. En nuestra primera toma, sin relación con el orden de la trama, yo llegaba a una estación ferroviaria italiana. Me apeaba del vagón de un salto y corría donde Charles estaba en medio del andén, en espera de tomarme en sus brazos y besarme con pasión. Ninguna mujer en sus cabales ser hubiera opuesto a que Boyer la besase, pero yo debía apresurarme. Él se hallaba solo, subido sobre una cajita ridícula, ya que era bastantes centímetros más bajo que yo. Pero, incluso en mi apresuramiento, había de pensar en no derribarle de la cajita y actuar de la forma debida. Nos costó menos llorar de risa que parecer enamorados”. Ingrid Bergman medía 1.78 mts. mientras Charles Boyer 1.72 mts.

Otras referencias en torno a Ingrid Bergman en el blog:
La encantadora y “condenada” Ingrid Bergman

El Hombre y la Bestia
La Posada de la Sexta Felicidad: biografía de una misionera en China
Anastasia: la Princesa Vagabunda
Otras referencias en el blog a George Cukor:
Destinos Cruzados

VN:F [1.8.1_1037]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
VN:F [1.8.1_1037]
Rating: 0 (from 0 votes)

Dejar una respuesta

Anunciante 250x250 ad code to be displayed on the inner pages