Moby Dick o la zambullida de la monstruosa ballena blanca

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on Abr 19th, 2007 y archivado en Actores y Actrices, Aventuras, Cine Norteamericano, Cine de Siempre en DVD, Que ver en TV. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

moby_dick_poster.jpg“El más peligroso de los filmes que haya realizado fue Moby Dick, recordaba Gregory Peck en un artículo publicado en la revista “Memories” de diciembre de 1989, agregando, “Al director John Huston le gustaba probar el coraje de sus actores. Solía decirle tío, pero estuvo a punto de hacer que me matara, durante el rodaje de la secuencia final en que el capitán Ahab lucha con la ballena blanca. El film no fue bien recibido en su estreno. Los críticos señalaban que era demasiado joven para el papel. Ellos preferían que Orson Welles, Walter Huston o alguien como Frederic March hiciera el rol de Ahab. Yo le señale a tiempo estas objeciones a Huston, pero él me insistió en que le aceptara el papel, ya que con cualquiera de esos otros actores no encontraría a productores dispuestos a financiar el proyecto. Ahora, 35 años después de su estreno, la película ha sido revalorada y se aprecia mejor”, algo que podremos aquilatar este sábado 21 a las 20.00 hrs. (tiempo de México) cuando sea proyectado “Moby Dick” en TCM Classic Hollywood.

Por su parte John Huston en sus memorias publicadas con el título de “Libro Abierto” le dedica un extenso capítulo al conflictivo rodaje de Moby Dick en Irlanda, a finales de 1955 y principios de 1956 y del cual sólo les ofreceremos una mínima parte del mismo: “Moby Dick fue la película más difícil que he hecho en mi vida. Perdí tantas batallas mientras la hacía que llegué a pensar que mi ayudante de dirección estaba conspirando contra mí. Luego comprendí que era solamente Dios. Dios tenía una buena razón. Ahab veía a la ballena blanca como una máscara de la deidad como una fuerza maligna. Para Dios era un placer atormentar y torturar al hombre. Ahab no negaba la existencia de Dios, simplemente le consideraba un asesino…, una idea absolutamente blasfema: ‘Ahab es Ahab? ¿Soy yo, es Dios, o quién, el que levanta este brazo?… ¿Quién condena, cuando el propio juez es llevado ante el tribuna?’”

“La película, como la novela, es una blasfemia, así que supongo que podemos pensar que cuando Dios nos envió aquellos terribles vientos y aquellas espantosas olas estaba defendiéndose.”

moby_dick.jpg“He oído decir a la gente que había leído ‘Moby Dick’ cuando eran niños. Esto les define instantáneamente como mentirosos. Nadie que no tenga por lo menos quince años –y sea muy maduro para su edad- podría enfrentarse a esas páginas. Trasladar una obra de esta magnitud a un guión era una empresa abrumadora.
Considerándolo retrospectivamente, me pregunto si es posible hacerle justicia a ‘Moby Dick’ en el cine”.

“El último plano de la película era Ahab atado al lomo de ‘Moby Dick’ con las maromas de los arpones. La escena tenía que hacerla el propio Greg Peck No podía sustituirle un especialista debido a los primeros planos. La maqueta –una parte de la cabeza y el cuerpo de la Ballena Blanca- era en realidad un gran barril, con un engranaje que lo hacía girar a un ritmo constante. Había un agujero para que Greg metiera la pierna por él. Era preciso atarle firmemente, ya que la maqueta tenía que dar vueltas lentamente en el mar al extremo de un largo muelle. Durante todo el tiempo las máquinas de viento rugían y caían torrentes de agua mientras Greg se sumergía una y otra vez para que pareciese que las maromas de los arpones envolvían su cuerpo, atándole para siempre a su enemigo mortal. La maqueta tenía seis metros de diámetro, por lo tanto Greg estaba bastante tiempo bajo el agua en cada revolución. El peligro, por supuesto, estaba en que el mecanismo se estropeara mientras él estuviera bajo el agua. Todos contuvimos el aliento (como me imagino que hizo Greg) cuando empezamos esta secuencia, pero todo salió como estaba planeado y Ahab reaparecía cada vez, agitando el brazo por efecto del movimiento de la ballena, de modo que parecía que llamaba a sus compañeros. “

“La primera toma era perfecta y dije:

“-Vale!”

moby_dick1.jpg“Greg sacudió la cabeza”.

“-Vamos a repetirlo John, para asegurarnos.”

“Yo estaba seguro de que había salido bien pero él insistió.”

“Nunca podremos volver para repetirla. Vamos a hacerlo otra vez”.

“Lo hicimos de nuevo y por segunda vez todo fue perfectamente”.

“Yo, personalmente, creo que Peck le confirió al personaje una magnifica dignidad. La obsesión de Ahab se nos revelaba por medio de palabras pronunciadas en voz baja, de una intensidad trastornada y controlada en el pensamiento y en la acción, como si su alma hubiera sido traspasada por el rayo que le había secado de la coronilla al talón. No puedo imaginar que ningún otro actor hubiera dicho mejor el texto de ‘Es un día suave, suave…’. Creo que la próxima generación apreciará más esa interpretación que la generación anterior. Lo que mucha gente había visto en la primera versión de ‘Moby Dick’ con Barrymore les indujo a esperar un Ahab de gestos enloquecidos y mirada fija: eso no estaba en Melville. Ahora la película esta siendo justamente valorada, y Gregory Peck recibe el aplauso que siempre mereció”.

En “Un Oficio del Siglo Veinte” el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, en su faceta de crítico de cine que firmaba sus reseñas con el nombre de G.Caín manifiesta su admiración sobre el filme de Huston, en estos términos: “Moby Dick es la tercera zambullida de la monstruosa ballena blanca de Herman Melville en la superficiales aguas del cine. La primera vez que se llevó el libro a la pantalla fue en 1926 con John Barrymore en el rol del capitán Ahab: el film se titulaba ‘La bestia del Mar’ y contenía más melcocha que Melville. La segunda vez el film era sonoro, pero el intérprete seguía siendo el mismo Barrymore: esta versión es más fiel al libro. Ahora John Huston ha intentado una doble tarea, superior a la fortaleza humana: verter ese clásico americano y a la vez experimentar con el color. Ha resultado vencedor y vencido”.

“John Huston acriciaba la idea de filmar ‘Moby Dick’ desde hace años. Había pensado que su padre, Walter Huston, sería un capitán Ahab perfecto. Luego, a la muerte de su padre, engavetó el proyecto. Ahora, con el auxilio de Ray Bradbury, más conocido por sus penetrantes ficciones científicas, había reescrito el guión y escogido a un actor que fuera un compromiso moby_dick2.jpgentre la taquilla y la capacidad histriónica, Gregory Peck. Aunque Peck parece más un Lincoln que ha perdido las elecciones que un capitán enloquecido en su esfuerzo es por todo concepto notable”.

“En la filmación de ‘Moby Dick’, Huston ha intentado innovar la fotografía en colores. De haber resultado el experimento, este film significaría el mayor aporte que se ha hecho al cine en colores, desde que el ingeniero Kalmus perfeccionó el Technicolor. Se trata de la utilización de un doble negativo: uno en colores normales y otro en blanco y negro. Ambos negativos se imprimen juntos y añaden un tono que enriquece la textura y ayuda a crear una atmósfera turbia, opresiva, eliminando los saltarines encarnados que dan al Technicolor ese aspecto de anuncio de cosmético. Infortunadamente, el film sólo logra una paleta diferente a ratos, y un tono sepia o el sobrio blanco y negro habrían acertado mejor”.

“Moby Dick es una cinta excelente, pero no es una obra maestra, como el libro de donde surge. Huston ha cargado demasiado los tintas sombrías y se ha olvidado del humor elefantino del original”.

Vi Moby Dick a los 10 años, cuando se estreno en el Cine Colonial en 1957, habiéndome impresionado su lenguaje blasfemo, pero hasta cierto punto me aburrió su escasa acción. Unos seis años más tarde, una nueva visión de la cinta, me llevó a la lectura del texto original de Herman Melville, para concluir, como casi todos, que la cinta era una obra fallida más en la filmografía de Huston, al grado de coincidir en la apreciación de los críticos que lo correcto era que Gregory Peck hiciera el rol del ministro Mapple, que en la película lo interpreto Orson Welles y que a su vez este habría estado mejor como el capitán Ahab. Sin embargo, ahora que he vuelto a verla al salir al mercado en DVD ‘Moby Dick’, ha mejorado mi valoración en relación a esta versión cinematográfica de uno de los libros puntuales de la literatura norteamericana, cuya hondura y profundidad, resulta una empresa harto difícil de captar y sintetizar en una película de dos horas de duración, por ello hay que coincidir con Huston en cuanto a la posibilidad de hacerle justicia a Melville y su ‘Moby Dick’ en el cine, en toda su envergadura y trascendencia, como obra maestra de la literatura universal que lo es.

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1 comentario en “Moby Dick o la zambullida de la monstruosa ballena blanca”

  1. Zardoz dice:

    Deberías de ver la versión canadiense, con Patrick (Capitán Pickard de Viaje a las estrellas nueva generación), tiene muchas ventajas y sale también Peck, haciendo el papel que tuvo Orson Welles, vale la pena y tiene menos exageraciones en la actuación.

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