Tierra de Pasión: chispas de sexo con Gable y Harlow
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 17 de Abril de 2007 | Categorias: Actores y Actrices, Cine Norteamericano, Que ver en TV | Tiempo de Lectura: 6m 34s | Leido 1143 veces.El miércoles 18, al filo de las 24.00 hrs. (tiempo de México) podremos volver a apreciar la cinta “Tierra de Pasión” (Red
dust, 1932) protagonizada por los máximos ídolos sexuales de los treinta en Hollywood: el mítico “Rey” Clark Gable y la no menos atrayente Jean Harlow.
Jean Harlow y Clark Gable filmaron seis películas juntos “Seis Misterios” (The secret six, 1931) a la cual siguieron “Tierra de Pasión” (Red dust, 1932); “Su Hombre” (Hold Your Man, 1933) , “Mares de China” (China Seas, 1935), “Esposa vs. Secretaria” (Wife vs. Secretary, 1936) y “Saratoga” (Saratoga, 1937) que fuera la última filmada por la actriz, antes de su deceso acaecido, oficialmente, por anemia el 7 de junio de 1937. Después se afirmó que su muerte ocurrió a consecuencia de un aborto mal realizado y a que su madre, practicante de la secta Ciencia Cristina, impidió que su hija recibiera ayuda de un doctor, ya que según su creencia el enfermo solo se puede curar por la voluntad de Dios.
Obviamente que Gable y Harlow con tantas ocasiones en que compartieron el set, también tuvieron su romance extra cámaras. La más célebre de las seis películas en que trabajaron juntos es la mítica “Tierra de Pasión”, dirigida por Victor Fleming, ubicada en una remota plantación de caucho en Indochina, en la cual Gable es el capataz y allí llega la rubia platino Jean Harlow, una prostituta que anda huyendo de la policía, al tiempo que también arriban en el bote que da servicio a las plantaciones un ingeniero interpretado por Gene Raymond, al cual acompaña su modosita esposa Barbara, interpretada por la morena Mary Astor. En un principio Gable trata a la Harlow de manera displicente y se rehúsa a darle asilo, pero unos compañeros lo convencen de dejarla estar en la plantación el tiempo que
tarde el bote en regresar de su recorrido. Por su parte la “mosca muerta” de Mary Astor comienza a decepcionarse de su marido y voltea la vista hacia el rudo y viril capataz, pero este termina por rechazarla, provocando la furia de la chica que lo hiere de un balazo. El cínico se comporta como un caballero y para que no se la haga de tos el esposo de Mary, acepta que trató de propasarse y la parejita burguesa se regresa a la civilización. En el inter se ha establecido una tórrida relación entre Harlow y Gable, los cuales en casi todas sus escenas juntos rezumen erotismo por todos los poros, así que no resulta extraño que al final acepte que la aventurera se quede a vivir con él en la plantación. Una de las memorables escenas de “Tierra de Pasión” es aquella en la cual la Harlow toma una ducha, en medio de la jungla, en un barril dejando establecida toda una manera de bañarse que sería copiada en un sinfín de películas de ambiente selvático.
Alexander Walker en su libro “El Estrellato, el Fenómeno de Hollywood” nos señala : “Gable prefería una dama protagonista a la que pudiera tratar como a un hombre en todo, menos en el aspecto sexual. ‘Hay crueldad en su cara. Tal vez es lo que les gusta’, escribió un crítico en 1931. Los espectadores aplaudían en ‘Tierra de Pasión’ cuando sumergía a Jean Harlow bajo el agua por haber utilizado como bañera el depósito de agua para beber. Cuando ella saca la cabeza, chorreando y escupiendo como un platinado gato callejero, la mete otra vez. Más aplausos. Y , después capitaliza eróticamente la escena cuando deja que la Harlow le saque sus botas camperas, se quita el resto de las ropas por sí mismo (fuera de la pantalla) y se las arroja a ella, antes de saltar a la cama y cubrirse coquetamente con las sábanas hasta el mentón. ¡Dejar a la chica fuera de la cama daba la medida de la insolencia de este hombre! En la misma película rompe de nuevo los límites de clase para proporcionar a Mary Astor un despertar sexual, aunque era con Jean Harlow con quién terminaba la película”.
La leyenda sobre Jean Harlow, en una época en que sus medidas 86-61-89, eran poco sorprendentes, pero sus pechos lucían atrayentes, aunque como dice Alexander Walter en libro “El Sacrificio del Celuloide: Aspectos del Sexo en el Cine”: “En cualquier caso, el erotismo de Harlow no depende exclusivamente del impacto de sus pechos. Estaba en todo su cuerpo. Su piel tenía una blancura anormal pero poderosamente sensual. Parecía encendida, con un fuego como el fósforo,que da luz pero no calor; irradiaba una luminosidad que tenía el propio brillo del oro y se ha insinuado que tenía indicios de albinismo. Pero sea cual sea la razón, su orquídea apariencia adquiría un tono lívido en los tipos de película menos sensibles entonces en uso. Coronaba el efecto con una cabeza de pelo reluciente como el neón. Su pelo le dio, casi instantáneamente, lo más esencial para cualquier aspirante a estrella de cine: una inconfundible identidad cinematográfica. Se convirtió en ‘la Rubia Platino’. Las ‘estrellas femeninas’ dice Edgar Morin, ‘son objeto de la atracción masculina y del culto femenino.’ Harlow se ajustaba perfectamente a la descripción. Los hombres eran atraídos por el faro de su pelo, que prometía diversión; las mujeres se teñían el pelo para imitarla y confiaban en que su pícaro encanto los congregara a su alrededor. (…) exhibía su cuerpo muy conscientemente en la pantalla, pero no siempre la parte de él que cabía esperar. Las escenas de baño de sus películas en barriles de lluvia o bañeras corrientes, nos e basan tanto en el sutil ajuste delantero del nivel del agua, como en los excitantes planos de su espalda. Se cuenta que el público chillaba cuando ordenaba al hombre que invariablemente estaba presente: ‘Restrégame la espalda’. Sólo Clark Gable era quién le respondía con insolencia”, como podrán constatar al ver “Tierra de Pasión” donde emerge a plenitud la agresiva vulgaridad del burbujeante sex-appel de la Harlow, el cual brotaba con su simple presencia ante la cámara. Por cierto, ella se rehusaba a usar sostenes y se dice que antes de filmar una escena se frotaba sus pezones con un pedazo de hielo, logrando repujar la turgencia de los mismos, sabedora del encanto que trasmitía a los espectadores con su indumentaria que destacaba, precisamente, esa parte de su sensual cuerpo.
En 1953 John Ford haría el “remake” de “Tierra de Pasión” titulado ahora “Mogambo” con Clark Gable, ubicando la acción en Africa, al tiempo de modificar los clichés y la aventurera era la morena Ava Gardner, mientras la “mosquita muerta” la rubia Grace Kelly. “Mogambo” no desmerece ante la original y algunas de las cosas recordables es que la censura española se hizo bolas y como no era correcto el adulterio, hizo de los esposos hermanos, así que los morbosos españoles supusieron una relación incestuosa entre Grace Kelly y su acompañante. También en el plan de chisme fue legendario el romance que mantuvieron la oficialmente virginal princesa de Mónaco y Gable, fuera de la pantalla, pero si quiere saber algo más sobre el “Rey” de Hollywood le sugerimos ir a nuestro texto “Clark Gable: Arquetipo del Macho” en la sección de dossier de cineforever.com.
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