Google

Los 300, permanencia involuntaria.

Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel | 14 de Abril de 2007 | Categorias: Cine Norteamericano, Estrenos, Peplum, comic | Tiempo de Lectura: 9m 38s | Leido 869 veces.

300Para las pantallas de provincia no siempre es accesible el estreno en el DF, pero aún así la mayoría de las cosas que pasan por esta neblumotitlán llegarán a lo que quién sabe quién llamó el interior de la república (que siempre se trata de localidades exteriores al centro del Valle de México), pero de todas formas valga esto para una reflexión acerca de que con el advenimiento del cine y la fotografía cambió radicalmente nuestra forma de ver el mundo, pero difícilmente nos dimos cuenta.

El inicio de un lenguaje visual basado en el movimiento llevó paralela una revaloración de la imagen fija, así la fotografía avanzó hacia la captura de las formas insólitas de la realidad detenida en el tiempo, congelada por la cámara, mientras el dibujo, a partir de la caricatura y el periodismo, explora su propia narrativa en la historieta hasta convertirse en la alternativa más poderosa para comunicar después del cine.

A partir de los años sesenta la historieta o cómic alcanzó un auge que ha rebasado los estadios simples de la cultura popular y se afincó en tanto una expresión autónoma que evolucionó en la forma de literatura de la imagen, produciendo las novelas gráficas, género al que pertenece “Los 300”, llevada al cine por Zack Sneyder el año pasado.

La estética de lo inmóvil responde a la forma de percibir el mundo que describe la obra de Henry Bergson: una manera de inteligencia que se especializa en lo discontinuo, reduce un hecho al instante cuyos antecedentes tenemos bien determinados para dejarnos la oportunidad de calcular sus consecuencias sin necesidad de preocuparnos por la novedad siguiente, y esta es la característica del cómic: una sucesión de imágenes que pretenden ser significativas y se explican sucesivamente.

Éste método narrativo se parece mucho a la forma tradicional de transmitir la historia: un grupo continuo de hechos o hazañas aisladas que en conjunto pretenden un panorama de lo que ha sido el hombre; en esta tesitura las guerras médicas y el sacrificio de los trescientos espartanos bajo las órdenes de300 Leónidas conforma uno de los hitos del heroísmo y la integridad absolutas que solamente en la antigua Grecia son concebibles, o mejor en la antigua Esparta, donde se sitúa la historia de integridad imposible.
La estética del cómic otorga al cine una continuidad trunca que parece una falla de continuidad en la edición, además la película “Los 300” sigue el modelo impuesto por Robert Rodríguez con su adaptación de “Ciudad del pecado” (Sin City) y lleva la fotografía hasta la similitud completa con el dibujo de línea, aunque la mayor parte de su filmación fue realizada en escenarios vacíos que fueron llenados después por el trabajo en computadora.

Con ejemplos cortos de acción directa y en diálogos escuetos que prescinden de las explicaciones complicadas, Zack Sneyder establece un panorama de lo mejor en la moralidad espartana y poco a poco nos introduce en la idea del combate por venir contra el expansionismo Persa, de la maldad y corrupción en la corte de Jerjes, después lo central será el combate donde un encuadre preciso (entre plano americano y plano general) recuerda el estilo de pintores románticos del tipo del francés David y lo sanguinario se acentúa mediante un alentamiento de los movimientos, la expresión asombrada de los muertos, el chorro que escapa de las arterias cercenadas.

El cine basado en el cómic padece una lentitud narrativa que parece ignorar el conocimiento previo que tiene el público de los héroes dibujados, recurre a contar de nuevo todo lo que la historieta explicó en su momento original: las causas del 300héroe, su transformación física y moral hacia el heroísmo y/o la tragedia, cineastas como Sam Raimi parecen ignorar la relación preestablecida entre el personaje y sus fanáticos, así que renuevan la ceremonia de presentación actualizándola (lo mismo con el Hombre araña, que con los Hombres X, o con Supermán y Batman) y esta repetición ritual se transforma en una ceremonia nueva de iniciación para prolongar el vínculo viejo en nuevas generaciones, pero no lo enriquece sino reduce a los héroes dibujados a simples caricaturas funcionales.

Con “Los 300” sucede que el episodio épico de que se ocupa es quizá el más notable en la historia del individualismo occidental: el sacrificio de Leónidas en las Termópilas, uno que se realiza en términos de la educación espartana más ejemplar a favor de un ideal de persona jamás perfilado por escritor alguno, y antes bien muy criticado por sus contemporáneos como Platón y Aristóteles en tanto que culto indebido al cuerpo.

Después de casi cien años de culto al cuerpo según los modelos griego y romano en el cine, a través de lo que conocemos como “peplum”, desde los pioneros del cine italiano (Cabiria, etc.), hasta los cientos de películas sobre guerreros y personajes mitológicos e históricos, la figura del héroe ha sido muy maltratada, especialmente la del héroe clásico que se contempla especialmente maltratado por Wolfgang Petersen en su bodrio de “Troya”, donde resume la “Ilíada” hasta el punto de hacerla incoherente.

Las rapsodias de Homero detienen para la eternidad un sinnúmero de hazañas individuales que sirven para exaltar el sentido de autoridad y liderazgo que dio base al régimen político y social de nación para los griegos clásicos a partir de los grupos acaios

del Egeo y el Peloponeso; con lujo descriptivo el rapsoda entrega cada una de las muertes infringidas por Ajax, Agamemnón, Aquiles y cada uno de los jefes ante las murallas de Troya, no es la acción en masa lo que destaca durante el largo asedio sino las hazañas individuales en que hasta los dioses participan.

300

De alguna manera el novelista gráfico Frank Miller siguió el mismo procedimiento y a partir de la figura de Leónidas y su formación como guerrero procede la descripción visual del combate y sus detalles que terminarán por ser comprendidos como una suma de esfuerzos personales para formar el sustrato comunitario de una convicción y una moral basadas en la integridad de principio a fin.

Una inevitable exigencia para hacer de esta película un asunto épico en toda forma fue empatar la fuerza expresiva desatada por Peter Jackson para “El Señor de los Anillos”, cuyo despliegue bélico en la fantasía de Tolkien rebasó cualquier pretensión anterior, especialmente con el combate contra gigantescos mastodontes armados que ni siquiera los italianos lograron en sus mejores tiempos de fascismo durante el régimen de Mussolini (como por ejemplo con “Escipión el Africano”, de Carmine Gallone), así que Millar proveyó el combate de los espartanos de un ataque con rinocerontes que lleva lo épico a niveles reconocibles por el nuevo público de cine.

En el cine Sneyder tuvo el cuidado de seguir muy de cerca la secuencia de imágenes creada por Millar, sin embargo no pudo evitar la continuidad del lenguaje establecido ya en Los 300 héroes, de Rudolph Mathé, quien no evitó seguir el estilo “peplum” de presentar batallas multitudinarias donde se hacía imposible e indistinguible el combate individual; conforme a las imágenes de Millar la película “Los 300” mantuvo su énfasis en estos detalles cuya iconografía se basa en las figuras clásicas de la cerámica griega; así vemos cada movimiento de combate detalladamente en cada despliegue de importancia: la elevación del arme o escudo, el transcurso del brazo, su extensión, el impacto y la retracción a posición defensiva, en términos de cine Sneyder tuvo como recurso la técnica china de edición al mismo acto filmado con diferente ángulo y enlazarlos todos para magnificar el instante en tiempo cinematográfico y convertirlo en un movimiento extendido en significancia.

300

Entre la obra moderna y el filme de Rudolph Maté (inolvidable para los aficionados a la ciencia-ficción por su cinta “Cuando los mundos chocan”) media la prosa racionalista de Tucídides; en su paralelismo para narrar la secuencia de la confrontación espartana con las huestes de Jerjes; en ambos guiones se reconoce lejanamente la prosa de “La guerra del Peloponeso”, especialmente por la inconcebible caída de la guardia real, los inmortales; sin embargo la parte lírica de Tucídices fue un canto desenfrenado en alabanza a Leonidas y Maté no pudo hacer de Richard Egan un icono suficiente, mientras que Millar y Sneyder lo reducen a un hombre íntegro que llegó conciente a su final.

La diferencia mayor entre esta película y la otra puesta en pantalla de la obra de Millar (Sin City) estriba en la apreciación de la violencia como fin en sí misma y en que el propio Millar participó en la dirección al lado de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez; la consecuencia inmediata es una visión algo distinta de la imagen, mientras la segunda se puede confrontar ventajosamente con la novela gráfica, en “Los 300” hay una obra diferente, fílmica mejor que gráfica, y contra toda racionalidad esto da por resultado una película mejor en cuanto que es más cine, aunque para los aficionados a la imagen no resta en absoluto placer a la lectura de la novela, y sí enriquece el efecto de “permanencia retiniana” que hace del cine una de las formas con mayor efectividad comunicante desde su aparición, y lo hace extendiendo su importancia mucho más allá de los 24 o 30 cuadros por segundo que el cine para pantalla de sala y electrónica tienen como base, nos remite a la obra del fotógrafo Henry Cartier Bresson y su captura del instante irrepetible, de alguna manera el cien comienza a ser un sitio donde se reevalúa la capacidad de captación para el ser humano actual a partir de sobrepasar las limitaciones que la imagen fija ha condicionado en el desarrollo de su entorno y ahora, con el advenimiento de lo electrónico, parece extender estas capacidades al movimiento en sí y no solo a una fijación de la imagen en secuencia.

Filmografía:
300 héroes, Los. (300 Spartans). D. Rudolph Maté. Con: Richard Egan, Ralph Richardson, Diane Baker. Guión: R. Maté y George St. George. EUA. 1959.
300, Los 300. (The 300) D. Zack Sneyder. Con: Gerard Butler, Lena Headley, Dominic West. Guión: Z. Sneyder, Kurt Johnstadt y Michael B. Gordon, basados en la novela de gráfica de Frank Miller. EUA/CAN. 2006.
Ciudad pecado (Sin city). D. Frank Miller y Robert Rodriguez con Quentin Tarantino. Con Jessica Alba, Devon Aoki, Bruce Willis, Alexis Bledel, Benicio Del Toro, Rutger Hauer. Guión: Robert Rodríguez, Quentin Tarantino y Frank Miller, basados en la novela gráfica de éste. EUA.
Hellboy, el chico Infernal. (Hellboy). D. Guillermo del Toro. Con: Ron Perlman, John Hurt, Dough Jones, Selma Blair. Guión: G. Del Toro y Peter Briggs, basado en la historieta de Mike Mignola para Marvel. EUA. COLUMBIA /SONY. 2004.
Troya. D. Wolfgang Petersen. Con: Brad Pit, Eric Bana, Orlando Bloom. Guión: David Benioff. EUA. WB. 2004.
Señor de los Anillos, El: El retorno del rey. (Lord of the rings: The return of the king); La hermandad del anillo. (The fellowship of the ring); Las dos torres. (The two towers). D. Peter Jackson. Con: Elijah Wood, Ian McKellen, Liv Tyler, Vigo Mortensen. Guión: P. Jackson, Fran Walsh, Phillipa Bayens, basados en la obra de J. R. R. Tolkien. FX. Grant Mayor. NZ/EUA. WB/NEWLINE. 2002- 2003.
Escipión el africano. (Scipione l’Africano). D. Carmine Gallone. ITAL. 1935.

Tags:

Dejar un
Comentario

Nombre

Correo (no será publicado)

Sitio Web

No hay comentarios