KING KONG: sigue vivo

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on Mar 28th, 2007 y archivado en Cine Norteamericano, Cine de Siempre en DVD, Fantástico, Que ver en TV. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

King Kong, 1933

Fue allá por 1957, cuando tenía 10 años, durante una semana de reestrenos de la RKO en el cine Colonial de mi ciudad natal de Aguascalientes, que llevado por mi hermano mayor Manuel, gran impulsor de mi cinefilia, vi por primera ocasión “King Kong” (1933) dirigida por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoesdsack, con un argumento de Edgar Wallace y Merian C. Cooper, llevando de protagonistas a Fay Wray, Robert Armnstrong y Bruce Cabot, con música de Max Steiner, pero sobre todo con la gran aportación en los efectos técnicos de Willis O’Brian, creador del sistema “stop-motion”.

Para ese entonces ya estaba considerada como un clásico del cine fantástico y era exhibida junto con otro clásico de aventuras coloniales o sea la también inolvidable “Gunga Din” (1938), quedando ambas cintas desde esa fecha, entre mi extensa lista de favoritas.

King Kong, 1933Curiosamente mientras en “Gunga Din” me solidarizaba, sin ningún rubor, con los tres simpáticos soldados de la reina (Cary Grant, Douglas Fairbanks Jr. y Victor McLaglen) como fieles representantes del imperialismo británico, que se enfrentaban a los malignos “Thugs”, pues eran años en que todavía no leía a Fanon y su imprescindible texto “Los condenados de la tierra”, para entender la razón de las luchas de liberación de los pueblos sojuzgados por el colonialismo, simplemente llevado por mi infancia ávida de aventuras, carente de conciencia política, disfrutaba a plenitud el espectáculo cinematográfico, en tanto que en el caso de “King Kong”, estimulado por la fascinación del sueño y la idealización del mítico relato de “La bella y la bestia”, guiado de manera imperceptible, termine por identificarme con el gigantesco simio y deplorar su aniquilación, a causa de que un ambicioso y rapaz hombre de negocios, lo había sacado de su habitat natural, para llevarlo a explotar a Nueva York, donde resultaría el más humano de los personajes de “King Kong”, precisamente el animal, capaz de representar la verdadera nobleza y para solaz de los surrealistas ser una prueba viviente del “amour fou”, en que ante la imposibilidad de consumar su amor termina por inmolarse, ante el ataque de los aviones, en su guarida del Empire State, no sin antes poner en un lugar seguro a su amada, la frágil Ann Darrow (Fay Wray) quien acepta su sacrificio, al comprender los sentimientos que ha provocado en la “bestia”.

King Kong, 1933Claro que en relación a lo que digo líneas arriba sobre “King Kong”, están mezclados diversos niveles de conocimiento y acercamiento a esta obra, que ha perdurado durante mas de 70 años y la cual he vuelto a ver en diversas ocasiones, enriqueciéndose con ello mi aproximación a la misma y aunque fue más tarde de mi primera visión, unos diez años después, cuando leí a José de la Colina y algunos otros críticos surrealistas y gracias a ellos entendí el porque se le consideraba uno de los filmes más poéticos de la historia del cine, supe que desde la lejanía de mi infancia había percibido dicha poesía, aunque en ese momento no la pudiera racionalizar y no entendiera a cabalidad que el cine era antes que nada una fábrica de sueños y que en particular el género “cine fantástico” se alimenta precisamente de los sueños y temores del espectador para crear su fascinación.

“Ya en 1925 -nos señala Román Gaubern en su libro “Las raíces del miedo”- el francés Jean Goudel, en un artículo precursor titulado ‘Surréalisme et Cinéma”, mostraba el carácter onírico de la expresión cinematográfica, calificando al cine de ‘alucinación conciente’. Era normal que los surrealistas, fascinados por los mecanismos liberadores del sueño, prestasen atención a esta analogía. Mario Verdone, comentando la contribución surrealista, escribe que el cine siempre ha existido, porque ‘el filme interno es el sueño’. Pero ha King Kong, 1933sido tal vez Luis Buñuel quién mejor a ha formulado la analogía, al escribir: ‘El mecanismo productor de imágenes cinematográficas, por su manera de funcionar, es, entre todos los medios de expresión humana, el que más se parece a la mente del hombre, o mejor aún, el que mejor imita el funcionamiento de la mente en estado de sueño. El filme es como una simulación involuntaria del sueño’.Mientras B. Bruniud nos hace observar que la noche paulatina que invade a la sala equivale al cerrar de los ojos; “entonces comienza en la pantalla y en el hombre, la incursión por la noche de la inconsciencia”.

Y por lo que tiene de onírico el cine, aceptamos una serie de situaciones insólitas, ilógicas o simplemente violaciones a las leyes naturales, conforme a las convenciones que maneja cada género, sino fuera así, no sería posible aceptar a ese gorila gigante, enamorado de una muchacha, cuatro o cinco veces más chica que él y darle credibilidad a la posibilidad de que el enorme simio sea capaz de buscarla en Nueva York, husmeando por las ventanas de una serie de habitaciones hasta localizarla, no sin antes provocar el pavor y la histeria colectiva de los habitantes de dicha ciudad.

Si usted es de lo que por razones de edad solo ha visto la versión de 1976 realizada por John Guillermin o la reciente de Peter Jackson, lo invitamos a que se acerque a esta obra ahora que se proyecta en TCM Classic Hollywood, al tiempo que le comentamos que circula copia de la misma en el mercado del DVD, para que constate la vigencia de este clásico, que precisamente el 2 de marzo de 1933 fue estrenada en los cines Radio –City- Music Hall y RKO –Roxy Theatre de Nueva York, en que inicio su viaje por las pantallas cinematográficas, convirtiéndose en un objeto de culto cinematográfico.

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2 comentarios en “KING KONG: sigue vivo”

  1. Victor Guzmán dice:

    Dn Gus:
    Como dicen las Cartas a la Redacción de las revistas cursis: “Antes que nada, quiero felicitarlos por su magnífica revista y por sus interesantísimos artículos”.
    Ya en serio; he estado leyendo tu página de cine con una frecuencia casi inaudita en mí; y sinceramente, me ha parecido muy buena (quizás por eso sigo leyéndola). Sigue haciéndola, sigue escribiendo esos artículos sobre cine; me gusta cómo lo haces, me gusta tu estilo de escritura, me gustan tus recuerdos, me gustan tus nostalgias.
    Pero te confieso que me “quedé picado” ya que el artículo de King Kong no pude leerlo completo. Hay dos frases que considero esenciales, y que no están; además de que falta un párrafo completo. ¡Lástima! pues el artículo está muy bueno.

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  2. Estimado Víctor:

    Gracias por tus comentarios y ya hemos corregido el problema. Se trataba de un tipo de caracteres que hacía que se perdieran en el ciber espacio varias citas. Ya puedes leerlo correctamente en línea. Y no dejes de leernos y darnos tus opiniones que nos ayudan a mejorar la página.

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