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Luchino Visconti fue (es) uno de los grandes creadores del cine

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 18 de Marzo de 2007 | Categorias: Biofilmografias, Cine de Siempre en DVD, Cinefilia (Divertimentos), Directores, Estrenos, Otros países | Tiempo de Lectura: 6m 47s | Leido 600 veces.

Luchino ViscontiLuchino Visconti, siempre atacado, discutido y defendido, por ser comunista, por ser aristócrata o por su esteticismo; por su melodrama operístico o por su rigor dramático, son todos ellos elementos inmersos en su obra, que para muchos son virtudes y para otros –los menos- defectos, que sin embargo siguen siendo pieza fundamental para seguir vigente la obra del realizador italiano, quién falleciera el 17 de marzo de 1976 en Roma, Italia.

Quizás, en lo único que se puede estar de acuerdo, es en afirmar que Luchino Visconti fue o, mejor dicho, es uno de los más importantes directores del cine italiano y uno de los más significativos en el cine mundial, gracias a su filmografía compuesta por las siguientes obras: “Obsesión” (Ossesione, 1942), “La Tierra Tiembla” (La Terra Terma,1948), “Bellísmima” (Bellísima, 1951) “Livia” (Senso. 1954), “Puente entre dos vidas” (Le Notti Bianche, 1957), “Rocco y sus hermanos”( Rocco e i suoi fratelli,1960) “El Gatopardo” “Sandra” (Vaghe stelle dell’orsa, 1965), “El Extranjero” (Lo Straniero, 1967), “Los Malditos”(La caduta degli dei,1969 ), “Muerte en Venecia” (Morte a Venecia, 1971), “Ludwig: La Pasión de un Rey” (Ludwig, 1972), “Violencia y Pasión” (Gruppo di famiglia in un interno, 1974), “El inocente” (L’Innocente, 1975) que son sus 15 filmes, a los cuales hay que agregar tres cuentos: el quinto episodio en “Nosotras las Mujeres” (Siamo Donne, 1953); “El Trabajo” (Il lavoro, 1962) en “Bocaccio 70” (1962) y “La bruja quemada viva” (La strega bruciata viva), primer episodio de “Las Brujas” (Le streghe, 1966).

GatopardoLuchino Visconti nació el 2 de noviembre de 1906 en Milán. Pertenecía a una de las familias de mayor abolengo aristocrático en Italia, su padre llevaba el título de duque de Modorne y su madre de nombre Carla Erba, era hija de uno de los industriales más ricos de Milán y ambos eran furibundos fanáticos del teatro, aunque en general de todos las bellas artes. Afición que inculcaron a su hijo, el cual la llevó hasta sus ultimas consecuencias: dejando de ser un ente pasivo, contemplativo, para convertirse en un verdadero creador artístico, tanto en el teatro como en el cine.

Cuando hacia sus pininos en el medio cinematográfico, allá por 1941, declaró en una ocasión: “Lo que me ha llevado al cine es, sobre todo, el deseo de contar historias de seres reales, que viven en medio de las cosas y no las cosas entre ellos. El cine que me interesa es un cine antropomórfico. De todas las tareas de un realizador, lo que más me apasiona es el trabajo con los actores; material humano con el cual se construyen hombres nuevos, que engendran la nueva realidad en la que son llamados a vivir, la realidad del arte” A estos comentarios, que suenan mas a un manifiesto o declaración de principios, tiempo después agregaría lo siguiente: “La experiencia realizada me ha enseñado sobre todo que el peso del ser humano, su presencia, es la única cosa que llena verdaderamente el fotograma, que el ambiente es creado por él, por su presencia viva, y que de las pasiones que lo agitan obtiene verosimilitud y relieve; mientras que su ausencia, aun momentánea, del rectángulo luminoso volverá cada cosa a un aspecto de naturaleza inanimada”.

Y en verdad en su cine encontramos claramente su preocupación de contar algo sobre los hombres, sobre seres concretos, inmersos en una situación histórica determinada, que los condiciona en su acción. (Recuérdese “Rocco”, “El Gatopardo” o “Los Malditos”).

Livia, 1954Con “Livia” (Senso), realizada en 1954, sobre una oscura novela de Camilo Boito, Visconti logró una obra monumental, con gran reparto y grandes conjuntos de masas, que una apresurada visión nos haría creer que estamos ante un filme espectacular más al estilo de Hollywood, o mejor dicho, de aquellos que se realizaban en Italia, en los inicios del cine mudo, pero Visconti, a pesar de toda la fastuosidad y lo “operístico” de su puesta en escena supo hacer de “Livia” una obra que ha sido considerada como “el primer ensayo de filme histórico crítico”. Y dentro de esta misma vertiente debemos de considerar a “Los Malditos” y su excepcional obra “El Gatopardo”, la cual es posible admirar en DVD en una versión restaurada, con sus 205 minutos de duración original y no la 161 minutos que conocimos en México, cuando se estreno en los cines, allá por 1964. Obra, “El Gatopardo”, por si sola para considerar a Visconti como uno de los grandes estetas del cine, la cual nos sigue deslumbrando, por el lujo de los detalles, la puesta en escena y los diversos movimientos de cámara, en particular en la célebre secuencia del baile, que ahora puede ser admirado sin mutilaciones. Cabe agregar que en un sentido amplio todos sus filmes se alimentan de lo histórico, pues como él dijera: “El pasado ¿para qué sirve? Para explicar el siempre”.

Hombre de una amplia cultura y atento siempre al detalle, resulta lógica su inclinación al esteticismo, que encontramos en toda su obra, pero también era un agudo crítico de su tiempo, de su sociedad y sobre todo, de la clase social a la que pertenecía pues no ha habido otro cineasta, que con mayor agudeza haya presentado el mundo de los aristócratas. Y no con una mirada complaciente, en todo caso comprensiva, pero siempre crítica y lucida.

“Mis filmes –decía Visconti en una entrevista- relatan frecuentemente la historia de una familia, y la autodestrucción y la descomposición de dicha familia. Cuento estas historias como entonaría un réquiem porque me parece más justo y oportuno contar tragedias. En mis filmes, las relaciones alcanzan un punto máximo de exasperación. Los personajes de mis filmes son por voluntad propia, sea empujados por las circunstancias, terminan por encontrarse cara a cara consigo mismos. La protección que puede llegarles del amor o de la familia les falta y los privilegios del poder y del dinero (si los tienen) no les basta para protegerles. Están solos. Sin esperanzas de poder cambiar nada en lo que a su situación se refiere y con frecuencia sin siquiera tener el deseo o la voluntad de hacerlo”.

“He sido frecuentemente acusado de decadente. Tengo de la decadencia una opinión muy favorable, como la tenía también, por ejemplo. Thomas Mann. Estoy embebido de dicha decadencia Mann es un decadente de la cultura germana, yo de la cultura italiana. Lo que siempre me ha interesado es el examen de una sociedad enferma”.

muerteenvenecia.jpgPero no solamente son admirables sus obras faustuosas, con su despliegue suntuoso de reconstrucción histórica, como es el caso de “Livia”; “El Gatopardo”, “Los Malditos” y “Ludwig: Pasión de un Rey”, sino que también encontramos su maestría en sus dramas intimistas como “Puente Entre Dos Vidas” basada en la obra “Noches Blancas” de Dostoievsky, sobre la soledad de dos seres en busca de comunión, en donde Visconti supo trasladar con gran fidelidad el texto del escritor ruso, cuya anécdota en cierto sentido es trivial y la fuerza de la novela estaba en la aguda descripción de los sentimientos de los protagonistas, lo que termina por hacerse notar en “Puente Entre Dos Vidas”, film que nos arroja al vértigo de la nostalgia de los recuerdos y el sinsabor de los amores idos, que se buscan recuperar a través de las evocaciones y la esperanza de un reencuentro, que en el fondo sabemos no se dará.

Vale la pena volver a ver “Rocco y Sus Hermanos” en DVD, como ya circula, aunque sea sólo para reconocer, la gran capacidad de síntesis que había en el cine, para contarnos una historia melodramática, sobre la suerte de los miembros de una familia en el lapso de tres horas, en comparación con el titipuchal de horas que se toman en las telenovelas, para narrarnos historias con el 15 o si bien nos va el 30% de elementos de vidas entrecruzadas, como lo hay en “Rocco…”. Dramas que nos hacen mantenernos atentos en nuestros asientos, ante los avatares de esa familia de campesinos, buscando sobrevivir en la gran ciudad y reconocer que la obra cinematográfica de Luchino Visconti, sigue vigente y rica en los matices de interpretación, al igual que en la fecha de su estreno.

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