Sombras del Mal de Orson Welles
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 16 de Marzo de 2007 | Categorias: Cine Norteamericano, Cine de Siempre en DVD, Policíaco, Que ver en TV | Tiempo de Lectura: 5m 35s | Leido 510 veces.
Cinecanal Classic nos va ha presentar a las 3.15 a.m. (tiempo de México) la extraordinaria cinta “Sed del Mal” (Touch of Evil, 1958) dirigida por Orson Welles, con Charlton Heston, Janet Leigh, Marlene Dietrich y Orson Welles en los papeles principales. Claro que si usted no tiene tiempo para andar desvelándose le comentamos que afortunadamente circula una versión en DVD, con el corte original del director, en que es posible admirar sin los estorbosos créditos el célebre plano secuencia de más de 3 minutos al inicio de la película.
Como todos los aficionados al cine lo saben, la gran tragedia de Orson Welles fue llegar a la cumbre demasiado pronto con su primer filme “El Ciudadano Kane”, considerada la mejor película de todos los tiempos, en la ya centenaria historia del arte cinematográfico y es por ello que, ante tal obra maestra, sus otras realizaciones se empequeñecen o son subestimadas, aunque en ellas encontremos filmes de la talla de “El Proceso”; “Sed del Mal”; “Historias extraordinarias”; “Macbeth”, “Informe Confidencial; “La Dama de Shangai”; “Otelo” o la misma “Soberbia”, a pesar de los cortes arbitrarios de las productoras, a varias de ellas, cuando su corrida normal de estreno.
Situación a la cual no fue ajena “Sed del mal” cuyo corte “final” de Welles, con una duración aproximada de 105 minutos, fuera terminado a finales de 1957, pero la “Universal” decidió hacerle algunas modificaciones, filmando escenas adicionales y eliminando otras, para dejar una versión en 95 minutos, la cual fue la que conocimos los aficionados al cine en México en 1960.
Cuando Orson Welles checó la versión de la productora, les envió un memorándum de 58 páginas, en el cual de manera vehemente y casi rogándoles les daba una serie de razones y argumentos para que regresaran a su corte original, sin embargo no fue escuchado y la cinta se exhibió de mala manera en los Estados Unidos, mientras en Europa se convertía en un éxito, pues solamente en París duró más de año y medio en el cine en que se estreno, convirtiéndose en un filme de culto y al igual que con “Soberbia”, la mayoría de los críticos señalaban la situación de que si una interpretación presentada a regañadientes por los productores, provocaba tantos elogios cual sería la reacción ante la versión de Welles.
Afortunadamente la ola de las restauraciones, iniciada a partir de mediados de los ochenta, le llegó a “Sed del Mal” (Touch of evil) a finales de los noventa cuando se reedito, siguiendo los lineamientos marcados por el director, en su escrito arriba mencionado, al igual que se contó con una copia de trabajo encontrada en unos archivos. Ignoro si la copia que proyecta Cinecanal Classic es la versión restaurada, por lo que les vuelvo a señalar que es posible encontrarla en el mercado del DVD.
El crítico argentino Ascanio Cavallo, en un texto publicado en “El Mercurio”, el 31 de agosto de 1997 nos dice: “Personalmente, considero que la más grande obra de Welles no es ni de lejos “El ciudadano Kane”, sino “Sombras del Mal” (1958), que al mismo tiempo me parece la mayor película de la historia, pero no fue terminada por Welles, y esa circunstancia vuelve polémica la idea de autoría tanto como magnífica la posibilidad irrealizada. Sin embargo, es innegable que “Sombras del mal” es una obra integralmente wellesiana, como ocurre con todo lo que lleva su firma.”
“La explicación de este fenómeno radica en que su peculiar estilo visual, su barroquismo sintético, es más difícil de alterar que de imitar. Tal estilo consiste en la conversión de dos rasgos técnicos el lente gran angular y la profundidad de campo en un modo de ver el mundo y en un procedimiento para dotarlo, no del realismo ontológico que conmovía a André Bazin, sino de una intensidad verdaderamente demiúrgica.”
“No hay momento más lírico en Sombras del mal que aquel en que Hank Quinlan regresa a la maga y a la pianola que evocan sus buenos tiempos. No se halla instante más intenso en la vida de Kane que el del abandono de Susan Alexander. Nada iguala la lúcida impotencia de Bannister cuando su mujer es deseada por O’Hara sobre un fondo de fogatas. No existe tristeza más atroz que la de Arkadin cuando intuye que su hija terminará por conocer su pasado. Esos momentos únicos son el patrimonio de la grandeza”.
En “Sombras del Mal”, ese estupendo estudio sobre la corrupción y la traición, se encuentra una de los “travellings” más celebrados de la historia del cine y el cual es constantemente referido en los libros de técnica cinematográfica, por las complicaciones para lograr esa toma de poco más de 3 minutos y con la cual se abre la acción de “Sombras del Mal”, uno de los films mas intensos de Orson Welles, equiparable a “El Ciudadano Kane”, el cual uno puede ver reiteradamente y siempre encontrar algún hallazgo o detalle que se le había escapado o simplemente encontrar una nueva interpretación a la historia, al tiempo que se queda uno fascinado ante el uso del contrapicado, no solamente como un ardid técnico, sino como una forma de acercarse a los personajes, tanto al de Hank Quinlan (Orson Welles) como al del policía mexicano, interpretado por Charlton Heston, actor al que en gran medida se debe que Welles hubiera realizado “Sombras del Mal”, ya que la Universal sólo lo había contratado para actuar en la misma, pero cuando le dijeron a Heston que trabajaría al lado del “enfant terrible” de Hollywood, supuso que sería el director, por lo que aceptó de inmediato la oferta y la Universal le dio el encargo a Welles de dirigirla. Posteriormente durante el rodaje Heston volvió a entrar al rescate de Welles, cuando este solicito días extras para rehacer unas tomas y agregar nuevas secuencias, negándose la Universal a concederle más tiempo y presupuesto, hasta que Charlton Heston aceptó participar como coproductor y darle a Welles la oportunidad de llevar a cabo sus ideas de mejoramiento del film. Una de sus grandes obras a pesar de ser, aparentemente, un mero trabajo de encargo estas “Sed del Mal Mal”, que fue el título con que pasó en México, aunque en otros sitios como Argentina la conocen por el de “Sombras del Mal”.
Textos Relacionados:
El cine dividido en dos etapas, antes de Orson y después de Welles.,
Cineforever
Crisol Plural
El Electoral
Juega-ya
PsicoloBlog
Trozos de Código