Durante su safari africano en 1934, el escritor Ernest Hemingway sufrió un ataque de disentería , lo cual obligó a llamar un avión de rescate que llevara al autor a un hospital donde fuera atendido. Durante el vuelo Hemingway pudo mirar las laderas del Monte Kilimanjaro, lo que le recordó una anécdota, que le fuera contada por el guía Philip Percival, en torno a un cadáver helado de un leopardo que fuera encontrado por un explorador en uno de los picos de la montaña, suponiendo que el animal había encontrado la muerte al estar persiguiendo a una cabra montesa.
Este suceso le inspiro el magnifico cuento “Las Nieves del Kilimanjaro” que inicia precisamente así: “El Kilimanjaro es una montaña cubierta de nieve de 5,913 metros de altura y dicen que es la más alta de Africa. Su nombre en masai es , La Casa de Dios. Cerca de la cima se encuentra el esqueleto seco y helado de un leopardo, y nadie ha podido explicarse nunca que buscaba el leopardo en esas alturas”.
Hemingway elimina la explicación para darle así a su prefacio un sentido de enigma o parábola, adentrándonos así en el personaje del escritor Harry, quien vive insatisfecho por no haber logrado escalar las cimas artísticas como escritor.
El cuento es una introspección que Harry hace de su vida pasada, al encontrarse moribundo debido a una gangrena provocada por una herida causada “cuando una espina le hirió la rodilla, mientras se acercaba a un rebaño de antílopes con el objeto de sacarles una fotografía”. Reflexión que le lleva concluir que extravió el camino de su vocación, en un principio echándole la culpa a su millonaria esposa, cuya riqueza le permitió descuidar su labor de escritor, pero en uno de sus monólogos se dice: “En aquel momento oyó un estampido más allá de la colina. Tiene muy buena puntería esa zorra rica, esa amable guardiana y destructora de mi talento. ¡Tonterías! Yo mismo he destruido mi talento. ¿Acaso tengo que insultar a esta mujer porque me mantiene? He destruido mi talento por no usarlo, por traicionarme a mi mismo y olvidar mis antiguas creencias y mi fe, por beber tanto que he embotado el límite de mis percepciones, por la pereza y holgazanería, por las ínfulas, el orgullo y los prejuicios, y, en fin, por tantas cosas buenas y malas. ¿Qué es esto? ¿Un catálogo de libros viejos? ¿Qué es mi talento , a fin de cuentas? Era un talento, bueno, pero, en vez de usarlo, he comerciado con él. Nunca se reflejó en las obras que hice, sino en ese problemático ”. Toma de conciencia tardía, ya que le llega en el momento de enfrentarse a su muerte. Con la agudeza que se adquiere en ese instante, descubre o, más bien, se resigna a que ese saber ya no le posibilita enmendar el camino.
Desde que Darryl Zanuck le compró los derechos a Ernest Hemingway y le encargo el guión a Casey Robinson, así como la dirección a Henry King giró las instrucciones para que se modificara el final del cuento, buscando un final feliz, que no fue otro más que el mostrar a Harry (Gregory Peck) recuperado de la gangrena y dispuesto a aprovechar la lección que le ha dejado ese encuentro con la muerte, para que con la ayuda de su esposa Helen (Susan Hayward) llegar a ser un escritor genuino.
Salvo su parte final la película “Las Nieves del Kilimanjaro” (The Snows of Kilimanjaro) filmada a principios de 1952 refleja claramente el espíritu de Hemingway, ya que si bien el guionista Casey Robinson tuvo que “saquear” material de otras historias del escritor para darle consistencia cinematográfica al breve relato, lo hizo siempre respetando los lineamientos del código de los héroes hemingwayanos, en particular en la invención del personaje de Cynthia (Ava Gardner) desde su nombre, dado que la única referencia, en el cuento, sobre ella se da así: “Pasaba todo el tiempo con prostitutas y cuando se dio cuenta de que no podía matar su soledad, sino que cada vez era peor, le escribió a la primera, a la que lo abandonó. En la carta le decía que nunca había podido acostumbrarse a estar solo… Le contó como, cuando una vez le pareció verla salir del Regence, la siguió ansiosamente, y que siempre hacía lo mismo al ver a cualquier mujer parecida por el Bulevar, temiendo que no fuese ella, temiendo perder esa esperanza. Le dijo como la extrañaba más cada vez que se acostaba con otra; que no importaba lo que ella hiciera, pues sabía que no podía curarse de su amor”. A partir de esta mención, Casey Robinson construyó a Cynthia con elementos y episodios extraídos de otras mujeres de Hemingway, en sus obras “Adiós a las Armas”; “Por Quien Doblan las Campanas”; “La Corta Vida Feliz de Francis Macomber”, pero sobre todo en la Lady Brett de “Fiesta”, también conocida como “Y Ahora Brilla el Sol”, al tiempo que desarrollaba su adaptación a partir de saber quienes serian los actores que darían vida a los personajes principales de Harry (Gregory Peck), Cynthia (Ava Gardner) y Helen (Susan Hayward).
El director Henry King nos dice en un comentario que encontramos en el libro “Hemingway y el Cine” de Gene D. Phillips: “Cuando leí el guión no pude distinguir donde terminaba Hemingway y empezaba Casey Robinson”, por su parte el temperamental escritor y ganador del Nobel dijo: “Había vendido a la Fox un cuento, no mis obras completas. Esta película tiene algo de casi todos los relatos que he escrito”.
Phillips nos señala: “Robinson resolvió llenar el breve cuento de Hemingway presentando directamente remembranzas de la vida pasada de Harry como retrospectivos dramatizados formalmente”. Pero como observa astutamente Edward Murria en The Cinematic Imagination (1972), en el cuento: “los recuerdos de Harry sobre su pasado no son, de ningún modo, retrospectivos, sino monólogos interiores en los cuales Hemingway retrata a Harry reflexionando sobre sus experiencias y comentándolas para sí mientras se esta muriendo. Robinson buscó retener la dimensión subjetiva de estas evocaciones –cosa nada fácil en el cine- haciendo que Harry comentara de viva voz los acontecimientos que se presentan en retrospectivos”.
Una de las mayores modificaciones del cuento es que Harry no muere en la película y por otra parte, como nos lo menciona Gene Phillips, en el cuento el personaje de Cynthia no existe como tal, salvo la referencia de Harry, quién en un momento del relato recuerda una chica a la que amó y luego perdió tontamente, la cual todavía perdura dolorosamente en su memoria como el amor único y verdadero.
Sobre la actriz el director Henry King nos dice, citado en el libro de Phillips: “Siempre trabajé muy a gusto con Ava. No era una muchachita irresponsable que no pusiera empeño; tomaba muy a pecho su profesión y muy en serio sus papeles. Trabajando con ella en “Las Nieves del Kilmanjaro” conocí el estilo de su actuación. No es una actriz trágica, pero cuando representa un papel que entiende, tiene la habilidad en las escenas emocionales serias, de proyectar que su alma está sangrando aunque no derrame una sola lágrima. Algunas actrices terminan bañadas en lágrimas pero Ava sin necesidad de llorar hace llorar al espectador. Ella demuesdtra la verdad de la vieja máxima de que cuando todas las lágrimas están en el rostro del actor no están en la cara del público”.
Gene Philips en su recomendable libro “Hemingway y el Cine” nos indica: “Aunque la parte de Gregory Peck en “Las Nieves del Kilmanjaro” marcaría un hito en la carrera del actor, Henry King dice que inicialmente declinó hacer el papel. Después de leer el guión, Peck dijo a King, con quién ya había hecho varias películas, que quería volver a trabajar con él, pero no en “Las Nieves…” recuerda King. ”.
A más de 50 años de su realización “Las Nieves del Kilmanjaro” puede resultar un tanto pesada por su duración y algunas soluciones melodramáticas de la trama, que responden a la época en que fue filmada, tal y como podrán constatar quienes la vean en TCM Classic Hollywood este domingo 18 a las 13.30 hrs. (tiempo de México). Sine embargo considero sigue siendo valida como muestra del talento de Henry King, lo que nos señala Gene D. Phillips: “King logró algunas metáforas visuales pasmosas, de las cuales, las más impresionantes son la forma en que va separando la relación de Harry y Cynthia, mediante imágenes de fuego. En la noche en que se conocen, él le enciende su cigarrillo en una oscura taberna de París; la llamita del cerillo simboliza ka llama de amor que se ha encendido entre ellos. Posteriormente, cuando Cynthia ha decidido terminar con Harry en el centro nocturno de España, la vela de su mesa destaca al frente de la toma y su vacilante llama anuncia la ruina de su relación. Finalmente, cuando Harry halla a Cynthia agonizando en el campo de batalla, el humo y la flama que encienden las granadas que estallan a su alrededor señala que su relación esta ya permanentemente destruida”.
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