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Superman Returns: ¿Estaba el mundo preparado para el regreso de Superman?

Escrito por Jorge Rodríguez Nieves | 3 de Marzo de 2007 | Categorias: Ciencia Ficción, Cine Norteamericano, Fantástico | Tiempo de Lectura: 8m 2s | Leido 258 veces.

“It may sound absurd…but don’t be naive
Even heroes have the right to bleed
I may be disturbed…but won’t you concede
Even heroes have the right to dream
It’s not easy to be me”
“Superman”, Five for Fighting

Superman ReturnsSuperman es el héroe más clásico y emblemático de la nueva mitología modernista emanada, principalmente, de los cómics en Estados Unidos. Un héroe que nace durante el proceso de recuperación económica y en las vísperas de la Segunda Guerra Mundial, justo cuando Norteamérica buscaba liderar al mundo. Por ello, no es una casualidad el color de su traje y sus cualidades superpoderosas. Las tiras cómicas publicadas en diarios de circulación nacional y posteriormente en librillos que contenían pasajes sobre la vida de este personaje extraterrestre cuidando el bienestar de su planeta adoptivo lo hicieron más que popular, llevándolo al nivel de gran mito que cubría una necesidad psicosocial efectiva. El propio Umberto Eco dedica una buena parte de su obra “Apocalípticos e Integrados” para analizar el modelo mitopoyético de este ser indestructible.

Quizá Superman es el primer gran fenómeno de masas popularizador de este nuevo modo de comunicar que es el comic. Pronto pasó de las páginas de estraza al cine y la televisión con mayor éxito, lanzando al primer Hombre de Acero en escala de grises y anchos pectorales: George Reeves. En sus primeros años, Superman encontró labores fáciles de cubrir y conforme el lector o espectador se involucraba más, pedía mayores retos. Esta necesidad llegó al grado de encontrarlo un némesis, un personaje generador de grandes disturbios y amenazas en contra de la humanidad, un antihéroe que fuera el punto polar de todas las bondades de Kal-El. Así nace Lex Luthor, un calvo ambicioso en pos de los excesos, un Prometeo tergiversado capaz de recurrir a lo que fuera con tal de alcanzar sus objetivos hasta que el superhombre le pusiera un hasta aquí. Reescrito en varias ocasiones, primero como científico loco, luego como empresario poderoso que incluso llega a ser Presidente de EUA, Luthor siempre ha sido y será el más peligroso enemigo de Superman, quien por cierto en algunas reevaluaciones de la historia se dice fue un gran amigo de Clark Kent en su juventud, como sucede en la exitosa serie de televisión “Smallville” (2000- ) y en versiones de Superboy de los años sesenta y setenta.

En 1977, con una prometedora cresta ascendente del cine norteamericano y su nuevo concepto blockbuster, Alexander Salkind compra los derechos de explotación del famoso héroe y comienza los preparativos para hacer una versión definitiva de Superman en cine. Para ello, comienza contratando al escritor y guionista mejor evaluado de ese momento, Mario Puzo, quien con el éxito de “El Padrino” tras de sí, es el elegido para readaptar el mito. Su director es Richard Donner, quien había acaparado los falsees de Hollywood entero con “La Profecía”, el designado para andar en mallitas azules fue Christopher Reeve y como Lex Luthor, un joven actor poco ortodoxo que hacía poco ganaba un Oscar, Gene Hackman. La cinta fue un éxito rotundo y dio paso a una segunda parte muy exitosa también. Los excesos y la avaricia de toda franquicia cinematográfica onerosa llevó a convertir la parte tercera y cuarta en una parodia de sí misma, en 1983 y 1989 respectivamente, de paso sepultaron el concepto y abrieron las posibilidades a otros superhéroes de cómic como Batman.

Christopher Reeve

Durante la década de los noventa se adaptaron una buena cantidad de cómics al cine, destacando al ya mencionado Caballero Óscuro, y otros más alternativos como Spawn del genial y excesivo Todd McFarlane. Lo cierto es que la fiebre de comics llevados a la pantalla grande vino con el cambio de milenio y en gran medida gracias a la evolución del diseño digital por computadora que permite hacer, ahora sí, casi cualquier cosa y cubrir las demandas del guión o storyboard más exigente.

Tres son los directores que han aportado los mayores logros a una fiel y atractiva adaptación a la pantalla grande de superhéroes de revista. Ellos son Sam Raimi, Bryan Singer y Christopher Nolan. Ambos reconocidos por su opera prima como cineastas, vienen del cine independiente norteamericano que más aportó a la narrativa de los años noventa. Raimi surge del gore ochentero y tiene un affaire con propuestas independientes hasta lograr convencer como el orquestador de “El Hombre Araña” con resultados complacientes para los seguidores del clásico personaje creado por Stan Lee en los años setenta. En el caso de Singer, su ascenso al cine mainstream fue un poco lento pero sólido hasta llegar a la primera entrega de “X Men” (2000) y su secuela “X Men Reunited” (2003), en la cual la carga psicológica de los personajes y un excelente casting hacen creíble la encarnación de los grupos disfuncionales mutantes que emprenden una defensa en contra de los xenofóbicos humanos. Por otro lado, en Nolan recae la titánica tarea de revivir una franquicia desgastada que alcanzó sus mejores momentos bajo la batuta de Tim Burton a finales de los años ochenta y principios de los noventa con un Batman casi salido de un cuento de hadas al estilo Poe. En “Batman Begins”, Nolan parte de los orígenes que dieron forma al caballero nocturno que patrulla las cimas de Ciudad Gótica con un enfoque más hiperrealista que surrealista, el Bruce Wayne de carne y hueso que echa mano de todas sus posibilidades políticas, tecnológicas y económicas que su empresa le brinda para defender a los desamparados. Pese a todos los pronósticos, la nueva revisión de este oscuro personaje fue una de las mejores cintas del 2005 en taquilla y crítica gracias a tomar elementos de la fórmula que Singer había cimentado con sus famosos mutantes: actuaciones de primer nivel, excelente ejecución cinematográfica y, sobre todo, un magnífico casting conformado por actores de primer nivel.

La Warner Brothers se dio cuenta de que con estos avances era momento de revivir un proyecto enlatado desde los años noventa. Era momento de revivir al Hombre de Acero. Sin dudarlo le dieron el proyecto a Bryan Singer y lo obligaron a solamente producir la tercera entrega de los Hombres X. La creencia imperante fue que el talento capaz de revivir a los tan queridos héroes de la Marvel Comics podría recuperar el prestigio que Superman perdió en la segunda y tercera entrega por la lejana ya década de los años ochenta.

SuperBushUna vez aceptado el reto, Singer junto a Dan Harris y Michael Dougherty, sus consentidos guionistas de cabecera, decidieron que lo mejor era olvidar que existieron una tercera y cuarta película partiendo de la premisa dejada en la segunda y mejor entrega cinematográfica de este héroe. Superman deja la tierra durante 5 años y todo se vuelve un cotorreo increíble. Curiosamente, hace 5 años, si aplicamos la cronología de la desaparición de Superman del mundo posible al mundo real, comenzaron a suceder cosas que quizá él hubiera detenido como, por mencionar un gran ejemplo, el ataque al World Trade Center el 11 de septiembre del 2001. No nos hagamos, Superman es el símbolo de la omnipotencia gringa y su reaparición no es más que un referente directo a la necesidad de enviar al mundo el mensaje de que otra vez asumirá su papel de policía del mundo, el cual ante los ojos de Bush, está cumpliendo a cabalidad en Irak y pronto ejecutará en Corea del Norte, Irán y Venezuela, donde están sus más potentes Lex Luthors haciendo de las suyas.

A pesar del exitoso grado de humanización que Singer le imprime a esta nueva versión, Superman es un héroe aburrido y fuera de contexto para un mundo bombardeado por guerras, hambruna, hegemonía sociopolítica y crisis económicas. El discurso político es casi descarado y probablemente exitoso en la era Reagan-Bush, pero ahora no es aprobado ni por los más recalcitrantes confederados de Alabama.

Por lo que toca a la trama, se vuelve a sentir como la original de 1978, que se realizó para dar paso para una mejor segunda parte y deja muchas premisas abiertas como el legado de Superman y la ya grande cantidad de secretos que sabe Lex Luthor de él, con una ejecución impecable de Kevin Spacey, quien ha interpretado a los malo malos más memorables del cine: ¿Quién no sigue temiendo a Keyser Zose en “Sospechosos Comunes” o John Smithee en “Se7en”?. Sin lugar a duda, la secuela se antoja muy interesante y con mayores líneas argumentales que explotar. En resumen, si apartamos otros parámetros para criticar, la cinta cumple, es buena a secas y eso se reflejó en la taquilla. Se conformó con 185 millones de dólares en EUA y Canadá, un fracaso si tomamos en cuenta que la producción rebasó los 200 millones de dólares. Por lo tanto deberá depender de la recaudación en el resto del mundo y el lanzamiento del DVD para épocas navideñas.

El error de “Superman Returns” no radica en un mal guión, ni en una mala elección de casting, un intérprete desconocido o una regular producción, sino en un error de timing o elección de tiempo para estrenarla; la realidad es que Hollywood no necesitaba que Superman los salvara de la crisis en la que están sumidos, pues el propio Jack Valenti y los ejecutivos de los grandes estudios se han dado cuenta de que la clave radica en apostar a comedias ligeras de bajo presupuesto, cintas de terror de bajo presupuesto, cintas animadas en 3D y la adaptación de héroes de historieta con mayor capacidad de desarrollo y menos predecibles. Sí, como lo es Superman.

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