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La profecía digitalizada: La Profecía Recargada .

Escrito por Jorge Rodríguez Nieves | 27 de Febrero de 2007 | Categorias: Cine Norteamericano, Cine de Siempre en DVD, Terror | Tiempo de Lectura: 8m 14s | Leido 758 veces.

“When the Jews return to Zion
And a comet rips the sky
And the Holy Roman Empire rises,
Then You and I must die.
From the eternal sea he rises,
Creating armies on either shore,
Turning man against his brother
‘Til man exists no more.”

profecia-2006-poster04.jpgA finales del 2005 llegó a mi recipiente de correos un forward sobre un inminente armageddon y las precauciones que debíamos tomar todos los hogares cristianos para salvarnos de una peste que vendría a limpiar el mundo de los pecados y la perdición total. El contenido hablaba sobre las señales terribles ocurridas en los últimos años como una emisión clara de los cielos, pronto entonces el mundo debería entrar en una cuarentena para aplacar a los demonios sueltos o de lo contrario, se tendrá que acabar.

Al mismo tiempo, me enteré del remake sobre aquella popular cinta de los años setenta “La Profecía”, dirigida por Richard Donner y estelarizada por Gregory Peck. El primer pensamiento en mi mente fue respecto a la intentona de explotar al máximo una fecha temida por los cabalísticos, los milenaristas y los ignorantes santiguados. Sin embargo recordé que ese título es uno de los clásicos no revisados en mi memoria filmográfica. Por alguna extraña razón nunca vi esa película y consideré verla para borrar esa ‘pecata magna’ de un cinéfilo apostado como un servidor. Aproveché el pasado fin de semana para rentarla en mi video de preferencia y me dispuse a verla. Inmediatamente después de terminar y ver un documental anexo en el DVD, supe por que era un gran clásico y también entendí por que Donner dirigió “Superman, La Película” dos años después.

La película fue de bajo presupuesto, según lo expuesto por sus propios realizadores, en un momento donde el cine estadounidense estaba saliendo de una crisis económica muy acentuada y difícilmente una película atraía la atención del público a caudales en las salas de cine. La contratación de Gregory Peck al frente del reparto le daba un espectro de seriedad a una trama de ficción con elementos de mística y religión. El éxito de “El Bebé de Rosemary” y “El Exorcista” no eran garantía total para “La Profecía”, pues si bien era cierto, muchas producciones venían fracasando del género terror. Los miedos se disiparon pronto y más allá de funcionar en taquilla, se convirtió en un clásico inmediatamente.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo

la-profecia.jpgTreinta años después reviven la trama, desempolvan el guión de David Seltzer y le dan una puesta al día del contexto histórico social. Algunas pequeñas grietas narrativas son resanadas como la relación cuasi familiar del embajador Thorn y el presidente de la Unión Americana, un elemento importante para reforzar el potente final de la historia.

Pero aún con todos los avances en artificios de edición y efectos especiales, la suma de acontecimientos fatídicos como el atentado en el World Trade Center, la consolidación de la Unión Europea, el regreso de los judíos a Jerusalén (Bueno, ese ya existía en 1976) y el tsunami en Malasia; la película parece una forzada cirugía plástica en un rostro agrietado por el paso del tiempo, lo cual parece tener puntos a favor y en contra en un público cuya primer generación venía naciendo el año en que esta película se venía estrenando y está tan expuesto a programas como “Quiero una cara famosa” de MTV o “Dr 90210” de E Entertainment.

Por ende, mi reflexión al conocer el proyecto de esta cinta en el 2005 no estaba errado. “La Profecía 666” (The Omen, 2006) como ahora la han llamado, es un excelente producto de marketing para explotar una fecha única y atemorizante que no la hace ajena a la celebración del Halloween o el día de San Valentín. Hay que atender a las vacas sagradas del marketing cuando puntualmente dicen que esta herramienta no crea necesidades, simplemente las provoca. Para los nuevos consumidores posmodernos, los champurrados religiosos en contextos maniqueos son altamente llamativos. Simplemente, en lo que va de esta década se han realizado ya varios remakes de películas clásicas de terror como “La Masacre en Texas” (de la cual pronto sacarán una presecuela), “El Horror de Amityville”, “Las Colinas Tienen Ojos”, una presecuela de “El Exorcista”. Todas han tenido éxito moderado pero aceptable en las taquillas.

nene.jpgComo la comparación entre una y otra película es imposible de evitar, comienzo con algunas apreciaciones: A diferencia de la primera, la nueva versión cuenta con un elenco estelar débil pues jamás Liev Schrieber, proveniente de una reconocida familia de actores, llegará al nivel de Gregory Peck, quien en ese momento ya era un actor consagrado. Para equiparar ese hueco, debieron contratar a un actor más sólido y maduro como Harrison Ford, Richard Gere o Kevin Costner, lo cual habría atraído a un público más maduro a las salas. En el rol femenino aparece Julia Stiles, una joven interprete quien no hace muchos años hacía de adolescente rebelde en cintas de preparatorias y compite directamente contra una Lee Remick poseedora de una belleza etérea en una actuación hipnotizante como la madre postiza del hijo de Satanás. El soporte de la película es notoriamente el reparto secundario, situando a histriones reconocidos como Pete Postethwaite, el padre de “El Nombre del Padre” como, otra vez, el padre Brennan que muere trágicamente en el atrio de una Iglesia. Dicho sea de paso, la secuencia en la que muere es una de las mejor logradas de toda la película junto con la del cementerio etrusco. Pero continuando con los actores, también podemos ver a Michael Gambon como Bugenhagen, el arqueólogo que tiene los instrumentos y conoce el ritual para acabar con el anticristo. David Thewlis hace el papel del fotógrafo que hiciera en la original David Warner con mayor misterio y menos sofisticación. Pero lo mejor de este elenco es la reaparición de Mia Farrow, quien en 1968 fuera una abnegada madre del demonio hecho carne en “El Bebe de Rosemary”, ahora tiene el papel de la institutriz de Damien, que más se asemeja a una feroz guarura de niño rico defeño. Es difícil hacer una comparación entre la ex de Woody Allen y Billy Whitelaw, pues el primer caso es de una adorable mujer con acciones demoníacas y la segunda es una gélida nana con certeros golpes a los obstáculos del mal. Ambas excelentes y plausibles en sus particulares características.

Pero la comparación que más puede interesar al común del auditorio es la caracterización del mismo objeto de la cinta y lo que se puede resaltar es que el primero fue mucho más misterioso y sutil que el actual, pues de entre miles de pequeños británicos se encontró a uno blanco como la porcelana, el cabello oscuro y los ojos azules, cual querubín al servicio de Luzbel, conteniendo en si mismo un artificio maligno que funciona pero no impresiona. ¿Quién se habría imaginado que lo sacaron de las entrañas de una chacala?

El juicio final

Como veredicto final elaboro la pregunta necesaria ¿Es mejor o peor este revival de una obra de terror? O mejor aún ¿Valdrá la pena ir a ver esta nueva visión de un guión de terror clásico y muy aplaudido? En lo personal, si la recomiendo por dos razones poderosas: La primera (punto y guión) es por la resolución más lograda de las secuencias, una dirección artística más pulida, un presupuesto más alto que genera un film visualmente más explícito y violento que su original. La segunda (otra vez, punto y guión) tiene elementos adicionales que la contextualizan, la hacen más divertida e intensa en muchos sentidos. Un ejemplo claro son las escenas de sueños que tiene ella, en un claro homenaje a Stanley Kubrick, en habitaciones blancas y horrores arquetípicos que hacen saltar al cine completo. Por vivir esa experiencia vale la pena pagar el boleto y de preferencia vaya un miércoles con sala llena, verá como las almas vacías y monótonas gozan ser asustadas para arrancarle puntos al hastío. Comparto la visión del crítico Richard Roeper que escribió sobre esta producción: “Es como un buen cover de una canción clásica del rock”.

Por mi parte me siento tranquilo de haber amanecido el martes seis de junio y ver el sol entrar por mi ventana agradeciendo a Dios el no utilizar el bote de agua bendita y los sirios pascuales que un alma caritativa hizo favor de regalarme ‘por si acaso’. El crítico Peter Travis escribe que las autoridades del Vaticano deben estar más enojados con John Moore, director de este remakes, que con Ron Howard, director de “El Código Da Vinci”, pues el primero hizo una película que toca temas religiosos de la manera más tonta posible. Yo agregaría que lo de Howard fue la forma más aburrida posible. Lo cierto es que las cintas como “La Profecía” refuerzan la fe de mucha gente y yo siempre he pensado que aunque el Colegio Cardenalicio las condene, en silencio las aplaude por que difunden el miedo al mal en millones de feligreses.

El subtexto de la cinta, muy escondido detrás de todo, es decirle al mundo que el demonio está caminando en los pasillos de la Casa Blanca, lo cual debe tener incómodo a más de uno en Washington; si no me creen esto, en la escena final del niño riendo, superpongan en sus mentes la imagen de George W. Bush cuando ríe en sus simpáticos discursos.

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