El Gabinete del Doctor Caligari
Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 26 de Febrero de 2007 | Categorias: Fantástico | Tiempo de Lectura: 6m 10s | Leido 531 veces.
Es posible encontrar en algunos video clubs y el mercado del DVD una sección especializada en “Clásicos del Silencio” y en ellos, tener la feliz fortuna, de toparnos con “El Gabinete del Dr. Caligari” (Das Kabinett des Doctor Caligari) de Robert Wiene, realizado en 1919 y el cual desde su aparición en las pantallas, ha despertado el interés y la admiración de cuanto espectador lo ha visto.
“El Gabinete del Doctor Caligari”, es la piedra de toque sobre la que descansa el famoso movimiento expresionista en el cine alemán. De este filme se ha hablado mucho y bueno en todas las épocas. Es uno de esos clásicos, de los cuales uno ha llegado a “conocer”, hasta el mínimo detalle de su composición, aún antes de haberlo visto, debido a lo tanto que se ha escrito sobre el filme y el expresionismo alemán.
Una escuela y un movimiento que conforme a Louis Chéronnet su fuente de inspiración de los germanos “han sido siempre: las leyendas místicas que responden al gusto alemán por el sueño y la filosofía; la servidumbre del individuo a la colectividad y al espíritu de casta; las tormentas sexuales, con sus excesos sádicos y sus aberraciones mentales. En efecto, sobre estos tres temas se funda la inspiración de la escuela expresionista”.
De las personas que han escrito sobre Caligari, entre otros, está George Sadoul, quien nos dice en su “Historia del cine mudo”; “El expresionismo, movimiento de vanguardia fundado en Munich en 1910, como reacción contra el impresionismo y el naturalismo fue musical, literario, arquitectónico y sobre todo pictórico”.
“Los filmes deben ser dibujos vivificados proclamaba entonces Hermann Warm. Esta frase es la clave de la estética de Caligari. Todo allí fue subordinado a una visión del mundo que desarticulaba la perspectiva, la iluminación, las formas, las arquitecturas. En aquel universo deformado, el hombre corría el riesgo de ser una mancha y, para armonizarlo con lo fantástico de los lienzos pintados, se disfrazaba a los actores con ropas extravagantes y maquillaje exagerados, se les inmovilizaba en posturas forzadas y rebuscadas. Así se obtenían imágenes impresionantes: el prisionero acurrucado en el centro de una garra formada de triángulos en el extremo de un tejado rodeado de chimeneas estiradas, el negro y flaco sonámbulo detenido en medio de una mancha blanca que aparece en la perspectiva deformada y huidiza de una gran pared sombría. Esos logros son sobre todo perceptibles en las fotografías sacadas del filme”.
Parece ser que por razones de censura, el final de “El Gabinete del Dr. Caligari” tuvo que ser suavizado y terminado presentando todo como producto del sueño de un loco. Porque según Kracauer la censura estaba preocupada por que no se ponía en evidencia la criminal “voluntad de poder” del protagonista.
Roberto Palolella nos señala en su libro “Historia del cine mudo”; “Es necesario reconocer, con Ado Kyrou, que en Caligari el motivo dominante es el gran temor a la muerte, que remueve las cenizas para hacer de esos personajes glaciales y al mismo tiempo excitantes que se conjugan recíprocamente sólo a través de complejos decorados. Por lo tanto, la escenografía aparece como la clave misma de la historia, es decir, capaz de crear por si sola esa atmósfera deformada y deformante, que hace de este filme el espécimen clásico del género. Los encuadres del gabinete son en realidad, en su mayor parte de cámara fija, para poner en evidencia las construcciones de estudio, es decir, el valor simbólico de los escenarios”.
Por otra parte, el crítico Manuel Villegas López en su libro “Los grandes nombres del cine”, en un extenso artículo de pura interpretación política del fenómeno expresionista y la película, más que artículo artístico o cinematográfico termina señalando: “Así de ‘El Gabinete del Doctor Caligari’ va a germinar y brotar todo ese universo germánico y nórdico que forma la mitad del cine. En el alemán son esos hombres superhumanos, el superhombre capaz de dominar al mundo, tanto por su inteligencia como por sus poderes sobrenaturales, los hombres dioses de las leyendas germanas y el superhombre de Nietzsche; el terror como vehículo, el exterminio como instrumento, el horror de las cosas; un erotismo de la muerte, la mujer, el monstruo… Y en resumen, la voluntad de dominar al mundo por las fuerzas secretas del espíritu, lo mismo la inteligencia que lo sobrenatural. La gran línea del cinema germánico, con sus mejores nombres, desde Turnan a Lang, se abre paso a través de este universo, donde toda la realidad acaba por tornarse fantasía, fantasmagórica”.
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