“Atticus Finch no hacía nada que pudiera despertar la admiración de nadie: no cazaba, no jugaba al póker, no pescaba, no bebía, no fumaba… Se sentaba y leía.”
Harper Lee
Basada en la novela de rasgos autobiográficos de Harper Lee la cinta Matar un Ruiseñor (To Kill a Mockingbird, 1962) nos ubica en el año de 1932, en un pequeño pueblo sureño, en donde el viudo abogado Atticus Finch (Gregory Peck), quién vive con sus hijos Scout (Mary Badham) de seis años y Jem (Philip Alford) de diez años, defiende a un joven negro (Brook Peters), acusado de haber violado y golpeado a una blanca. A pesar de demostrar, el abogado, la inocencia del negro, éste es declarado culpable por un jurado de blancos. El joven negro huye de la policía y es muerto. A su vez, los hijos de Atticus son atacados por el padre de la muchacha violada, enojado de que Atticus, haya puesto en evidencia que el abusador era él, pero los chicos son salvados por un muchacho discapacitado (Robert Duvall).
“Matar un Ruiseñor” de la cual circulan copias en DVD y podrá ser, igualmente, apreciada este domingo 25, a partir de las 17.05 hrs. (tiempo de Méxco) en televisión a través de la señal de Cinecanal Classics, que se encuentra en algunos sistemas de cable y satelital, como Sky. La gran ventaja de Cinecanal Classics, sobre el de TCM Classic Hollywood es que las pasan en su idioma original y con subtítulos, sin el “censurable” doblaje de TCM, al igual que tienen el tino de anunciar su programación, en su sitio de internet, con el título original y no que TCM se hace bolas, poniendo unas como pasaron en Latinoamérica y otras como lo hicieron en España, por lo que se dificulta reconocerlas o ubicarlas.
Pero regresemos a “Matar un Ruiseñor” realizada en 1962, durante la presidencia de Kennedy, en medio de las tumultuosas manifestaciones en pro de los derechos civiles, tendiéndose a verla como un mero filme oportunista de negros y blancos, sobre la segregación e integración racial, cuando en rigor es un bello filme sobre la infancia, con su largo y penoso aprendizaje de maduración, que lo lleva a uno descubrir lo que es ser, en forma conciente, en un mundo que tiende a cosificar o despersonalizar al individuo. Es la búsqueda de quitarse etiquetas, para saber asumirse como niño u niña, al mismo tiempo que Scout, quién es la que nos narra la historia desde un lejano futuro, en la
medida que se conoce a si misma, va descubriendo e identificándose con su padre. La sobria y sensible realización de Robert Mulligan, impide que esta historia de “personaje inolvidable” desbarre en la cursilería. Nominado por quinta y última ocasión al Oscar de mejor actor, terminó, ahora sí, Gregory Peck ganándolo por un rol que con el paso del tiempo, lo llevó ha ser considerado “el mayor héroe cinematográfico”, en la perdurable memoria colectiva de los aficionados al cine norteamericano.
La autora Harper Lee sólo publico un libro que fue “To Kill a Mockinbird” en 1960, al año siguiente ganó, por dicho bello texto, el Premio Pulitzer y como ya señalamos en 1962 se llevó a la pantalla. Harper Lee nació en Monroeville (Alabama) en 1962 y todo indica que es autobiográfico el libro, que en sí mismo no tiene nada de malo, sobre todo cuando esta bien escrito, como es el caso del que nos ocupa, el cual, por cierto, apareció en el 2006 una excelente edición en español por la Editorial Ediciones B, en su colección Byblos y que resulta fácil encontrar en las tiendas Sanbors, cuya lectura recomendamos ampliamente, como otra manera de acercarse a esta obra. Cabe añadir que Harper Lee aparece en la cinta “Capote” interpretada por Catherine Keener, ya que la escritora, quién estudio abogacía, fungió como amiga – asistente de Truman Capote, durante el proceso de creación de la novela “A Sangre Fría” y en cuya edición, el escritor le reconoce su labor al dedicarle el libro, al igual que a su novio (el de Truman, no de Harper Lee). Lo que no hemos encontrado en español son la edición de sus ensayos y desconozco si estos fueron compilados en inglés, pero creo que puede resultar estimulante la lectura de ellos, a partir de que su novela “Matar un Ruiseñor” nos delata a una sensible y fina escritora, a la cual vale la pena seguirle la pista, la cual viven en su pueblo natal, negándose a conceder entrevistas, siendo esto no muy importante, ya que tal parece que lo que tuvo que decir lo dijo muy bien en su libro y los adaptadores para la versión cinematográfica le hicieron justicia, logrando una recomendable película.
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