Sandra Dee, la estrellita “fresa” que impuso Hollywood en los ‘50

Escrito por Gustavo Arturo de Alba on Feb 20th, 2007 y archivado en Actores y Actrices, Cine Norteamericano. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

sandra_dee.jpgPosiblemente el nombre de Sandra Dee no dice mucho a las generaciones actuales, pero para los jóvenes de los años cincuenta, ella es el símbolo indiscutible de la chica fresa y pudorosa, que nos ofreció el cine americano como modelo de adolescente, a seguir por el público juvenil de aquellos años. Su aseada belleza y su blonda cabellera era la imagen ideal de la cenicienta americana, una especie de chica que ya anunciaba lo que sería la muñeca “Barbie”.

Sandra Dee apareció en la televisión, por última ocasión, en un capítulo de la serie “Frasier” en 1994, alejándose del mundo de las candilejas y el público sólo supimos algo de ella hasta el 20 de febrero de 2005, en que murió, por lo que hoy se cumplen dos años de su muerte.

En la comedia musical “Vaselina” (Grease), el personaje femenino, que en el cine interpreto Olivia Newton- John, se llama “Sandy·, en una referencia clara a la conducta noña y fresa de los personajes interpretados por la actriz. La “Sandy” de “Vaselina” sólo se verá liberada y se comportará como una verdadera mujer cuando deje atrás su complejo de Sandra Dee. En realidad en la obra “Vaselina” reducen esta liberación a una mera deshinibición sexual.

Sandra Dee se retiró, prácticamente, del cine en 1971, cuando filmó una comedia intrascendente en Italia titulada “As est di marsa matrub”, la cual no tuvo distribución en nuestro país y sandra_dee2.jpgsólo esporádicamente trabajo en escenarios teatrales de su país y en algunas series de televisión, como estrella invitada, al igual que en escasas películas para televisión y en 1983 hizo una película titulada “Lost”.

Quizás su alejamiento de las pantallas de cine se debió, en parte, al tornarse más activa y conflictiva la conducta de los jóvenes, con motivo del rechazo de la guerra de Vietnam y que el cine no supo encontrarle la transformación adecuada a los personajes de Sandra Dee, conforme los cambios de la época, así como a conflictos personales, derivados de su divorcio de Bobby Darin, en que se llegó a insinuar en la prensa amarilla problemas de adicción al alcohol y otras drogas por parte de la pareja.

Sandra Dee nació el 23 de abril de 1942, en la ciudad de Bayonne, Nueva Jersey, bajo el nombre de Alexandra Cymbiolak Zuck. Entró al mundo del espectáculo arrastrada por su madre, Mary Douvona, que de esa manera quería ver realizado su sueño de ser estrella de cine. A los doce años ya era una de las modelos infantiles más cotizadas, al aparecer constantemente en revistas de modas y comerciales para la TV de su país. Durante su adolescencia manifestaba a sus amigas, sus dudas en cuanto a dedicarse a la actuación y en cierta medida, lo hizo para complacer a su madre.

imitacion_a_la_vida.jpgCuenta la leyenda de los boletines de prensa de los estudios, que su ingreso al cine, se debió a que la Warner Brothers, le pedía al productor Ross Hunter 200,000 como condición para prestar a Natalie Wood, a la Universal, que quería realizar la segunda versión del melodrama “Imitación de la Vida” (Imitation of Life, 1959) . Ante la desorbitada pretensión, fue que decidió Hunter buscar a una desconocida para el rol de la adolescente Susie y lanzarla así a la fama. Obviamente la “desconocida” fue Sandra Dee.

Curiosamente la joven actriz no debutó en “Imitación de la vida”, debido a retrasos en su rodaje, por ello la Universal la prestó a la Metro Goldwyn Mayer y allí filmó en 1957 “Tierra Sin Hombres” (Until they sail), interesante melodrama dirigido por Robert Wise, sobre los conflictos y sufrimientos de cuatro hermanas en Nueva Zelanda, durante la Segunda Guerra Mundial, por sobrevivir, aunque la cinta se centraba más en la relación de una de las hermanas (Jean Simmons) cuyo marido acaba de morir y encuentra consuelo en los brazos de un oficial norteamericano (Paul Newman). Sandra Dee era la menor de las cuatro y su personaje, a pesar de ser marginal, se lograba hacer notar. Las otras dos hermanas fueron Joan Fontaine y Piper Laurie.

En todo caso se hizo notar como la hijastra de Kay Kendall en la deliciosa comedia “La Rebelde Debutante” (The restles years, 58) dirigida por Vincente Minnelli con Rex Harrison en el rol de su padre y John Saxon, como su pretendiente, aunque quién se “roba” la película, merced a sus grandes dotes para la comedia es la simpática Kay Kendall. “Frutos del Pecado” (The Restless Years, 58) era un drama de adolescentes, en una secundaria de un pequeño pueblo, en que se provoca un escándalo, al insinuarse que los jóvenes consumían mariguana, aunque en rigor la cinta se centraba más en la relación de la pareja formada, nuevamente por John Saxon y Sandra Dee, ya que esta era rechazada por la comunidad estudiantil debido a su “marca” de ser hija de una madre soltera e inestable. Después compartió créditos en “Un Extraño en Mis Brazos” (A Stranger in my Arms, 59) otro melodrama estelarizado por June Allyson y Jeff Chandler, en que si la memoria no me falla, Sandra era la hija de June y que rechazaba las relaciones de su madre viuda, con su nuevo galán.

Pero sería en la comedia juvenil “La Coquetona” (Gidget, 59) con la cual Sandra Dee se convertiría en un icono para los adolescentes de esa época. Gidget (Sandra Dee) era una chiquilla, inocente y virginal, a la cual pretendían el joven James Darren y el maduro Cliff Robertson, teniendo que escoger entre alguno de los dos. En cierta medida cabe señalar a “La Coquetona” como la cinta que inició el sub género de las comedias juveniles de adolescentes playeros, tan popular en los años sesenta. El personaje de Gidget no tenía nada que ver con una chica descocada, como pretendía denotar el equivoco título de Gidget“La Coquetona” con que se estreno en México y si con el de una jovencita tierna, modosita, refinada y bien educada, en busca del amor de su vida, a la manera del ideal de la familia media típica burguesa de los Estados Unidos. Pero a pesar de toda la cursilería que desparramaba “La Coquetona”, fue una comedia muy popular entre los cinéfilos adolescentes de la época, la cual convirtió a su protagonista en la “estrella fresa de los cincuenta”.

Y después de “La Coquetona” ahora sí participaría en la cinta para la cual, originalmente, había sido contratada por la Universal o sea el remake del lacrimógeno folletón de Fannie Hurst, realizado, en primera ocasión en 1934 por John M. Sthal, con Claudette Colbert a la cabeza del reparto y que para algunos fue mejor que el realizado por Douglas Sirk.

Tuve oportunidad de ver en una ocasión el dirigido por el competente John M. Sthal y, efectivamente, me pareció bueno, pero prefiero el de Douglas Sirk, ese gran realizador de origen danés, uno de los cinco o seis grandes maestros del melodrama cinematográfico, que realizara lo mejor de su obra en los años cincuenta, para los estudios Universal. A pesar que “Imitación de la Vida” fue un gran éxito de taquilla de la Universal, la número uno del estudio, antes de que la desbancara “Tiburón” (Jaws), sería el último filme de una fructífera carrera de este director y sobre el cual esperamos, pronto, dedicarle un amplio comentario, en que hoy lo hacemos de forma marginal para dar cuenta de la filmografía de Sandra Dee, pues en todo caso quién se “robaba” la cinta era la debutante Susan Kohner, en su papel de la mulata que rehace pasar por blanca, negando a su madre negra, en este gran melodrama sobre el racismo y los espejismos de la gente, en lo general, para aceptarse tal cual es y no verse a través de un espejo empañado, con que pretende ocultar o negar su realidad.

hair6.jpgAntes de que se estrenaran “La Coquetona” e “Imitación de la Vida” que convirtieron a estrella a Sandra Dee, el estudio la hizo trabajar en un papel secundario en el western “La Paloma y el Gavilán” (The Wild and the Innocent, 59) al lado de Audie Murphy, Joanne Dru, Gilbert Roland y Jim Backus, pues Sandra llevaba el quinto crédito.

Fue prestada a la Warner Bros para estelarizar, junto a Troy Donahue, el exitoso melodrama “Verano de Amor” (A Summer Place, 59) dirigido por Delmer Daves. Si no mal recuerdo el millonario Jorgensen (Richard Egan), su esposa (Constante Ford) y su hija adolescente (Sandra Dee) llegaban a pasar vacaciones en Paine Island, en Maine, donde la chica se enamoraba del salvavidas del lugar Johnny (Troy Donahue), hijo de Sylvia Hunter (Dorothy McGuire) con al cual Jorgensen había tenido relaciones 20 años atrás y a la cual, por presiones familiares –diferencias de clase social- había abandonado. Temeroso de que Johnny fuera su hijo, se opone al romance, pero los chicos escapan y vienen, como es obvio suponer, las tremebundas confesiones, que sólo la hábil dirección de un veterano como Delmer Daves, logran evitar que “Verano de Amor” se fuera por el desfiladero de la cursilería. Dentro de su género del melodrama, es mucho más interesante su visión de lo que esta apresurada síntesis le haga temer. Por cierto Troy Donahue había hecho un pequeño bit en “Imitación de la Vida”, pero la Warner le dio su gran oportunidad de llevar un papel estelar en “Verano de Amor” y al igual que Sandra Dee, tuvo una intensa, aunque corta carrera estelar por unos cuatro años, en que fue el máximo ídolo de las adolescentes de la época.

Sandra volvió a compartir créditos con Lana Turner en el dramón “Retrato en Negro” (Portrait in Black, 60) como la hijastra que sospecha que su madrastra (Lana Turner) en complicidad con su amante (Anthony Quinn) mató a su padre (Lloyd Nolan). Compartió créditos con John Gavin, otro de sus compañeros de “Imitación en la Vida”, en la infumable comedia “Romanoff y Julieta” (Rommanoff y Julieta, 60) de Peter Ustinov.

A la caza de maridoLa Columbia quería que la Universal le volviera a prestar a Sandra Dee, para realizar una secuela de “La Coquetona” (Gidget) que se titularía “La Coquetona en Hawai” (Gidget Goes Hawaiian), pero el estudio se negó, ya que el estudio prefería que su estrella juvenil supliera a Debbie Reynolds en la serie del personaje de la pequeña salvaje Tammy en “Tammy Dime la Verdad” ( Tammy Tell Me Trae, 61) al lado de John Gavin, para después, en el año de 1960 realizar el filme “Tuya en Septiembre”(Come September, 61) donde la pareja madura eran Rock Hudson y Gina Lollobrigida y la de los jóvenes estaba formada por Bobby Darin y Sandra Dee, regular comedia recordable porque en ella Darin interpretaba su éxito “Multiplication” y que ese mismo se casarían Bobby y Sandra.

Como fue un éxito de taquilla “Tuya en Septiembre”, la Universal pensó que el público aceptaría otro filme de la pareja, así que los pusieron en una insulsa comedia titulada “Si contesta mi marido” (If a Man Answer, 62), con la cual no paso mayor cosa en la taquilla. Su siguiente filme fue otra secuela “Tammy y el doctor” (Tammy and the Doctor, 63) junto con Peter Fonda, mostrándose el agotamiento del personaje.

Tuvo un repunte de popularidad al estelarizar, junto con James Stewart la divertida comedia “¡Llevatela, es mía!” (Take Her, She’s mine, 64), aunque sospecho que el éxito del filme se debió más a la presencia de James Stewart, como el padre que ve desesperadamente como su hija adolescente ha crecido y esta a punto de abandonar el hogar paterno, que a Sandra Dee, la cual a raíz de su matrimonio vio descender su popularidad. Con ella sucedió, lo que ya había ocurrido con muchas estrellas infantiles, a las cuales el público no les perdonaba que crecieran. En el caso de Sandra Dee, tal parece que los espectadores adolescentes no les gustó que su chica de “amores de verano”, es mostrara que en algunas ocasiones tienen consecuencias, las cuales culminan en el altar y, en el caso de ella, con muchos problemas de adaptación a la vida matrimonial y trascendiendo algunos escándalos de dependencia adictiva, que llevaron a la postre al divorcio de la pareja en 1967.

Todavía aparecería Sandra Dee en unas siete películas, pero en rigor la Universal fue relegándola a papeles menores, hasta que se desvaneció de las pantallas cinematográficas.

Sandra Dee brilló intensamente durante un breve periodo y dentro de un tipo muy especial de cintas, las cuales iban dirigidas única y exclusivamente a los jóvenes. Vista a la distancia, su imagen representó el ideal mediatizador de un sistema que quería una juventud dócil como Sandra Dee y no rebelde, como era el comportamiento real de los jóvenes en aquella época de los “años Kennedy”, en que se comenzaba a mostrar una juventud contestaria en las aulas universitarias, la cual culminaría con los movimientos estudiantiles que se vieron a lo largo de los años sesenta en los Estados Unidos y prácticamente en todo el mundo occidental. De allí la relativa permanencia en el recuerdo del público de la frágil y en rigor conformista imagen fílmica Sandra Dee, que nos acompañara en nuestra ensoñaciones de una adolescencia fresa, a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta.

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