Una Ventana Digital a la Edad de Oro del Toreo en México

Escrito por Xavier González Fisher on Feb 19th, 2007 y archivado en Cinefilia (Divertimentos), Novedades en DVD, Taurino. Tu puedes seguir los comentarios a esta entrada a traves de RSS 2.0. Tu puedes dejar un comentario o enviar una referencia

Contextualizando

lumiere.jpgCuando los hermanos Lumiere secularizan la cinematografía, por allá al final del siglo XIX, usan la cotidianeidad de la vida familiar como argumento. El descubrimiento de que la proyección de imágenes concatenadas a una cierta velocidad para reproducir casi en su integridad el movimiento de personas y de cosas, consigue a través de un impulso comercial, convertirse en una de las nuevas maravillas de un mundo que estaba por ingresar a una centuria en la que los avances de las ciencias superarían todo lo logrado hasta entonces por la humanidad.

Pronto el cinematógrafo abandonó el confín de la vida diaria en familia y se aplicó para perpetuar otros aspectos del tránsito de las comunidades por el tiempo y a la vez, provocó la gestación de una industria que devendría en poderosa y que tendría por finalidad el simplificar la presentación de diversas obras literarias, originalmente destinadas a los teatros, con presentaciones en vivo y sujetas a todo el trajín y conjunto de contingencias que el movimiento de las compañías implicaba.

También se advierte que las manifestaciones de la cultura popularFernando Achucarro pueden ser perpetuadas por el cine y la fiesta de los toros no sería refractaria a ello. Hoy, gracias al vídeo y a otras tecnologías digitales, podemos coleccionar y conservar diversos testimonios de épocas que parecían irremisiblemente condenadas a ser conocidas por las relaciones escritas de quienes las vivieron, por las pinturas, grabados y apuntes recogidos en esos momentos y más recientemente, a través de la fotografía fija, medios que nos proporcionan la visión subjetiva del cronista, del pintor o del que seleccionó las fotos que habrían de conservarse para la posteridad. Estos medios son una valiosa ayuda para conocer el pasado remoto, pero tienen el estigma de no reproducir en su integridad los sucesos.

viva_madrid.jpgEn el planeta de los toros, en cuanto la tecnología lo permitió, se inició un movimiento tendiente a preservar y a difundir los testimonios captados para la posteridad por el cine y así surgen firmas de coleccionistas, como las de Fernando Achucarro y José Gan en España, o las del Maestro Julio Téllez, Ramón Ávila Salceda o Nadim Alí Modad en México, mismas que por distintos vehículos han puesto a la disposición de los aficionados a los toros, selectas piezas de sus filmotecas, en formatos que permiten apreciarlas en la comodidad de sus hogares.

Aunque la fiesta nace en España y la cinematografía en Francia, en este aspecto de la recuperación y divulgación de material fílmico taurino, es México quien se lleva los honores por su labor. Aunque no es propiamente el tema, quiero reconocer aquí la labor del ya nombrado Julio Téllez y la de José Francisco Coello Ugalde, quienes a la cabeza de un importante equipo de aficionados e historiadores, ¡Viva Madrid, que es mi pueblo!han recuperado para el mundo la cinta ¡Viva Madrid, que es mi pueblo!, realizada por Fernando Delgado en 1928 y en la cual, del mundo taurino participan los toreros Marcial Lalanda y Félix Rodríguez y los ganaderos Santiago y Carlos Sánchez de Terrones. La trama es melodramática, con la típica mujer fatal de por medio, esquema que según Tomás Pérez Turrent, es y ha sido el esquema básico de la película taurina, dejando de lado otras vertientes que la propia fiesta nos da para su examen y conocimiento a través del cine.

¡Viva Madrid que es mi pueblo! fue reestrenada en Madrid a finales del año 2001, después de que se había considerado irremisiblemente perdida. Ojalá también la pusieran en DVD.

La colección Daniel Vela

tes1col.jpgPero lo que me trae por aquí no es este particular asunto, pero si otro que tiene mucho que ver con aquél. Se trata de la presentación de una recopilación de testimonios fílmicos en una tecnología moderna y singular, el digital video disk, por sus siglas DVD, mismo que conforme a lo anunciado en el título del que es objeto de este comentario, es el primero de lo que bien pudiera ser una larga serie, titulado Tesoros de la Filmoteca de la UNAM, Tauromaquia I, Momentos cumbre del toreo en México 1940 – 1946, Colección Daniel Vela. Creo también que este DVD es el primero en su naturaleza, en todo el mundo taurino, pues hasta donde tengo información, no hay aparte de éste, otros disponibles sobre el tema.

Daniel Vela, originario de Guadalupe, Zacatecas, era propietario de la compañía distribuidora de gas Vel – A – Gas, que se publicitaba en El Toreo, con un cintillo que corría por toda la circunferencia que formaba el friso de los palcos de contrabarrera. Era también – se advierte por el legado que ahora comentamos –, un gran aficionado al llamado séptimo arte y a la fiesta de los toros, logrando en su tiempo, conjuntar ambas aficiones, capturando con su cámara de cine una serie importante de imágenes, que constituyen hoy, una magnífica ventana a lo que puede calificarse como la Edad de Oro de la fiesta en México.

Las filmaciones de Daniel Vela que se recuperan en el DVD muestran por una parte, la destreza de éste como operador de la cámara y su idea sobre las cuestiones trascendentes de los festejos taurinos y por la otra, la ya mencionada afición por el cine y por los toros, pues la mayoría de los testimonios fílmicos que ahora son divulgados, son en color y sobre esto, habrá que hacer notar un par de cuestiones: La primera es que en el cine comercial se comienza a filmar en color desde la década de los treinta, pero solo para aquellas cintas calificadas como de gran presupuesto, popularizándose sólo hasta los años cincuenta, cuando entra en el mercado general el formato de ocho milímetros, veinte años después. La segunda es que el filmar de una manera diríamos casera en color, representaba un costo altísimo en la década de los cuarenta, pues la película virgen y el revelado debían adquirirse y hacerse en los Estados Unidos. Estas cuestiones agregan valor histórico al acervo que ahora es puesto a la disposición de la comunidad por la filmoteca de la UNAM, que recibió de la Familia Vela el legado que constituyen las películas ahora divulgadas.

La Edad de Oro

Lorenzo GarzaNo es tema de discusión que la Edad de Oro de la fiesta de los toros en México corresponde al lapso de tiempo que va entre la mitad de la década de los treinta y la mitad de la década siguiente. Se produce cuando, por consecuencia del Boicot del Miedo y la guerra civil española, quedan interrumpidos los intercambios de toros y toreros con España y la fiesta en México tiene que desarrollarse exclusivamente con elementos domésticos.

Silverio PérezEs en este tiempo cuando toreros y ganaderías mexicanas alcanzan las cotas más altas de su historia. Es cuando Armillita, Jesús Solórzano, Lorenzo Garza, El Soldado y Silverio establecen su imperio enfrentándose a toros de San Mateo, Piedras Negras, Coaxamaluca, La Laguna, La Punta, Matancillas y Carlos Cuevas, dejando ver que en ese momento de la historia, no era necesaria la comparecencia de toreros hispanos para hacer atractivas las temporadas, pues la maestría, la clase, la personalidad y el sentimiento que imprimían a sus faenas ante los bravos toros mexicanos colmaban las aspiraciones de los aficionados de esa época y daban pábulo a esperar más el siguiente día de toros.

La fiesta en México era autosuficiente en esos días. Tanto, que a través de los testimonios capturados por Daniel Vela, nos encontramos con la presencia de toreros que, en lo que pudiéramos llamar la historia oficial de la fiesta mexicana, son considerados solo como elementos colaterales de ella. Carlos Vera Cañitas, Manuel Gutiérrez Espartero, Gregorio García, Ricardo Torres y Juan Estrada son toreros que se recuerdan por haber sido parte de corridas memorables, una especie de convidados de piedra para aderezar las hazañas de los que trascendieron como figuras, pero inexplicablemente sin pasar a la historia el por qué de su inclusión en esos momentos que hoy, constituyen los grandes hitos de nuestra fiesta.

México tenía en ese tiempo, muchos y muy buenos toreros. Las películas de Daniel Vela nos muestran la profundidad y la clase de Ricardo Torres al torear a la verónica; la planta torera de Gregorio García y su facilidad con las banderillas; el valor y la calidad torera de Cañitas, un torero que hoy, sería un fuera de serie, pero que saltó a los ruedos en una época en la que para ser primera figura, uno tenía que ser tan grande como Fermín o Lorenzo o Silverio. También entendemos por estas filmaciones por qué Juan Estrada ganó dos veces la Oreja de Plata en El Toreo y por qué Espartero fue protegido por El Magnífico.

Por otra parte, bien decían el Maestro Téllez, Paco Coello y Luis Ramón Carazo, que este DVD rompería algunos mitos relacionados con el toro de lidia mexicano. Básicamente termina con aquél que hablaba de las catedrales con cuernos que se decía se toreaban en esos días y también concluye con el que dice que el toro de hoy es más bravo que el de antes.

La colección que hoy comentamos, nos deja ver que el toro que se lidiaba en ese tiempo, como producto de una crianza por métodos extensivos, era de poco volumen, pero de gran pujanza. Son frecuentes las escenas en las que vemos que toman tres o cuatro puyazos, dados sin barrenar y sin hacer la carioca. Puyazos en los que los toros recargan, empujan y producen tumbos o llevan al caballo hasta las tablas y en alguna oportunidad – la alternativa de Cañitas – matando al equino. En fin, que se advierte que los toros de entonces tenían edad y tenían raza, condiciones que hoy se ven, como diría Pepe Alameda, por rarísimo acaso.

Así pues, la colección de Daniel Vela nos presenta en un interesante panóptico, la fiesta de los toros mexicana en la edad mas grande que ha vivido, cuando los toros y los toreros nacionales eran de una calidad y categoría tales, que novillada o corrida, los tendidos del coso de la colonia Condesa se encontraban repletos domingo a domingo y a veces, con festejo en el jueves intermedio, hecho que en estos tiempos, se produce una o dos veces por temporada.

El DVD

Al inicio hablaba de la subjetividad en la selección de los testimonios y aunque el cine y hoy, el vídeo reducen esa posibilidad, se advierte que en la selección de los materiales, se practicó algún trabajo de edición que dejó fuera algunas escenas que quizás no reproducen momentos trascendentes en sí, pero que tienen trascendencia por su valor histórico. A guisa de ejemplo, haré referencia a la tarde de Rafael Osorno con Mañico de Matancillas. Al comentarse en el programa del Canal 11 de televisión Toros y Toreros la salida al mercado del DVD, se proyectó, creo que casi completa, la película filmada por Daniel Vela en esa oportunidad y así, vimos las actuaciones de Rutilo Morales y de Luis Briones esa tarde de 1942, mismas que no se recogen en el documento digital. La faena de Osorno con Mañico es la que pasó a la historia, pero hoy, las imágenes recogidas de la totalidad del festejo, tienen un importante valor histórico. ¿Por qué no dejarlas?

Por otra parte, considero que se pudo dar un mejor tratamiento al material reutilizado, en cuanto a que al inicio de cada apartado se indica la fecha y el cartel del festejo a que se refiere, pero deja al espectador la tarea de adivinar que diestro es el que actúa, sobre todo, si partimos de la realidad de que las filmaciones, dada la condición de las cámaras con las que se realizaron, no contienen en muchas partes, una división lógica de los diversos estadios de la lidia, ni de la actuación de los diestros que forman el cartel, identificables por quienes les vieron en su tiempo, pero un enigma para aquellos que solamente los conocen por las referencias que la historia hace de ellos y que como dijera Claudio Vargas, por un accidente meramente demográfico, constituyen quizás tres cuartas partes de los posibles espectadores. ¿No se pudo poner en subtítulos el nombre de los diestros recogidos por la imagen? Lo anterior se vuelve necesario, sobre todo, si consideramos que la mayor parte de las imágenes transcurren silentes, dado que tras una breve noticia histórica expuesta al principio por Paco Coello, se reproduce un pasodoble de la época, cuya duración llega apenas a los dos o tres minutos y los cortes de película son de mucha mayor duración.

En fin, el esfuerzo realizado es importante y su resultado, extraordinario. El equipo de trabajo integrado por Sergio Iván Trujillo Bolio, José Francisco Coello Ugalde, Ángel Martínez Juárez, Francisco Ohem, Jesús Brito, Enrique Ojeda Castol, Alejandra Montalvo, Julio Téllez García, Juan Felipe Leal, Eduardo Barraza, Carlos Arturo Flores Villela, Jesús Flores y Escalante, Pablo Dueñas Herrera, Clara Guadalupe García y Ricardo Orozco Ríos tienen derecho a disfrutar de la satisfacción que deja una labor bien realizada y concluida en esta etapa, porque esperamos y pronto, la publicación de los siguientes discos digitales anunciados desde el título del que se comenta, anuncio que además se materializa en el trailer que se contiene en el propio DVD, en el que se anuncia lo que sería el segundo de la tarde, que por el contenido del anuncio, será también de gran interés.

Así pues, si se quiere conocer mejor la Edad de Oro de la fiesta de toros en México, el DVD Tesoros de la Filmoteca de la UNAM, Tauromaquia I, Momentos cumbre del toreo en México 1940 – 1946, que contiene la selección de la colección de Daniel Vela constituye una extraordinaria ventana digital para asomarse a ella.

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