Sobre el idioma en el cine: algo sobre Apocalypto.
Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel | 15 de Febrero de 2007 | Categorias: Bélico, Cine Norteamericano, Directores, Estrenos | Tiempo de Lectura: 9m 46s | Leido 504 veces.
A los jóvenes de ahora se les hace increíble que no hace muchos años las caricaturas en el cine se exhibían sin doblaje, que para algunos de nosotros fue sensacional escuchar a Speedy González (entonces “el rápido Gonzalitos”) gritar ennuestro idioma “Y… eeepa, yeepa y ándale, gato gringo…”, y que pasara igual con el resto del escaso diálogo lo leyésemos en subtítulos; en verdad solo gente como Martin Scorsese ha hecho la apología de las películas por televisión que todavía pasaban en siciliano o napolitano y con subtítulos, y solamente porque le daban un sentido diferente en una comunidad de habla inglesa.
Viene a cuento porque no hace mucho el ex actor Mel Gibson realizó La pasión de Cristo filmada con diálogos en latín y arameo y su cinta fue recibida con malestar en casi todo el mundo, su utilización de la violencia extrema no fue comprendida sino como una desviación del gusto hacia el Gore; esta vez se estrena otra cinta con diálogos en una lengua muerta y se repite el ciclo de incomprensión, esta vez con pretextos históricos y hasta nacionalistas.
Desde la actuación de Gibson en Señales, de M. Night Shyamalan, el actor traslucía tendencias a expresar conflictos de orden religioso ya lo largo de su carrera sus personajes
fueron seres al filo de la existencia, lo mismo si se trataba del anti héroe futurista de Mad Max que del policía sicótico de Arma mortal, encarnó a seres ajenos a la vida común que no podían opacar su angustia siquiera con el aparato estelar de Hollywood, cuando devino director nos entregó una de las mejores visiones de Cristo jamás llevadas a la pantalla y tan solo siguió la tradición católica al pie de la letra conforme al ritual romano seguido en la cultura hispánica. Con Apocalypto Gibson incursiona en una doble vertiente de la mitología: la historia de un pueblo tan enigmático y rico en herencia arqueológica como los egipcios y la crisis de valores religiosos que busca respuestas en el indigenismo ancestral.
Desde que los británicos Stephens y Catherwood descubrieron al mundo la existencia de ruinas civilizadas en las selvas de México y Centroamérica se desató una ambición exploratoria entre los anticuarios de Europa, pero sería hasta la publicación de La civilización Maya, por Silvanos G. Mrley, que el rostro del pueblo maya se haría famoso como el de un grupo humano altamente civilizado, dedicado a la ciencia y la vida pacífica; estas características los hicieron más atractivo todavía para los buscadores del paraíso perdido y el aprecio se acentuó por el contraste con el salvajismo sanguinario de los pueblos como el Azteca, aunque desde el principio todo esto fue poco más que una mentira piadosa del espíritu rousoniano.
A partir del descubrimiento de las pinturas murales de Bonampak, Chiapas, y los trabajos de Eric Thompson, la imagen idílica del pueblo maya dio un giro brutal hacia el realismo histórico: en las pinturas se representa a los mayas como un pueblo altamente organizado política y militarmente que practicaba la guerra con la consecuente captura y tormento a los cautivos, favorecedora de una clase dominante con tendencias absolutistas. A lo largo de más de un siglo ha sido estudiado profundamente en su escritura visual, dedicando grana atención a las múltiples variantes de esta escritura que derivó en más de treinta y seis lenguas residuales entre los sobrevivientes de la raza; apenas al principio de éste siglo se puede hacer un lectura coherente de la gran cantidad de monumentos cubiertos con ella o en los códices que sobrevivieron al furor religioso de los españoles.
En la película Apocalypto el pueblo de habla maya (la variedad yucateca en este caso) practica eficientemente la cacería, de animales y de humanos, y ejerce el predominio de la ciudad sobre el campo en su organización social, pero también practica sacrificios humanos, sin embargo la cinta solo es un relato de las aventuras de un cazador campesino que escapa a la piedra de sacrificios; como parte del género de aventuras resulta una historia personal interesante (la del cazador Garra de Jaguar, hijo de Cielo Pedernal, y el rescate de su esposa embarazada e hijos) muy bien contada y en un contexto verosímil aunque discutible.
Quizá lo más controversial sea su interpretación antropológica y cierto exceso de realismo sanguinario. Respecto de lo que el propio Gibson ha declarado públicamente que se basó en datos de especialistas calificados, solo que pasa por alto que en la realidad los hechos generan datos y no al revés: el guión de Farhad Safinia crea una anécdota de aventuras donde acomoda los datos de usos y costumbres comunes a varios pueblos prehispánicos (ejercicio realizado antes por Gary Jennings para elaborar la novela Azteca) mientras la dirección de Gibbson nos remite al cine documental que se ha ocupado de los pueblos selváticos, en especial de los amazónicos, cuya similitud en costumbres y vestimenta es más que un simple paralelismo que el director establece siguiendo el modelo cinematográfico establecido por Pasolini en películas como Edipo, hijo de la fortuna y Las mil y una noches.
Por lo que toca a los excesos de sangre ya desde La pasión de cristo había sido una puesta en escena con el doble propósito de significar el primitivismo del momento histórico tratado y establecer la civilización como un estatus de mejoría en la vida humana; en este caso la segunda parte es más importante porque establece también la falsedad del pacifismo en el pueblo maya antiguo y contrasta así con la fe cristiana, pero los excesos de sangre apuntan a una desacralización del primitivismo, porque si bien es cierto que Garra de Jaguar es un héroe puro y dentro de la tradición mítica como fílmica, no es el personaje roussoniano anterior al contrato social, aunque contrasta sensiblemente con los personajes civilizados de la trama, sino un sobreviviente de la selva que por azar vence a los guerreros (tal vez porque el cazador lucha para vivir y el guerrero para enfrentar a la muerte).
Verdaderamente la película Apocalypto no aspira más que a ser otra cinta de aventuras, pero de todas las de éste tipo tienen un significado cultural oculto: detrás de las aventuras inglesas en los siete mares, en la India, o en el África negra se oculta el espíritu imperialista (como en la inolvidable Gunga Din, o en Motín a bordo y hasta en la épica Zulu), en especial el tema que aborda Gibson es poco frecuente, tan solo La noche de los Mayas, de Chano Urueta, Chilam Balam, de Iñigo de Martino, o Un capitán de Castilla, de Henry King y en Los reyes del sol, de J. Lee Thompson, hay referencias a la vida prehispánica de los antiguos habitantes de México.
Pero la película tiene un parentesco más cercano con La Misión, de Roland Joffé, porque su verdadero tema es una crisis de la fe religiosa, que inserta a ésta obra fílmica con el género literario arcaico de la Apocaliptica, obras cuyo objeto es la revelación (de la palabra griega que significa la acción y el efecto de “quitar el velo”, “desvelar”) relativa al futuro, a los tiempos mesiánicos y al fin próximo del mundo; Gibson busca la tangente para volver a su mensaje religioso: la religión salvaje de los antiguos mayas no salvaba al individuo y la llegada de los españoles (el epílogo de la cinta) y el cristianismo no será una opción para Garra de Jaguar, porque él preferirá “ir la los montes y tener un nuevo comienzo”.
El director sabe que el cristianismo español no conquistó por completo a los antiguos habitantes de México o de América en general, que los sobrevivientes de los pueblos antiguos, y en especial los del maya, no recibieron de la prédica una mejoría real en su calidad de vida, incluso se refugiaron en los bosques para escapar al furor de la persecución herética, y que el propio cristianismo vive su crisis teniendo en cuenta, sobre todo, a los pueblos de ésta parte del mundo o los que se les parecen, así que ahí está el verdadero objeto de la significación en su película: antes que abordar abiertamente la ciencia-ficción, tan desprestigiada por el abuso de efectos especiales, busca el camino de lo más avanzado en este género: la reconstrucción de un pasado que se desvió en alguna parte para establecer la relación correcta entre la capacidad de articular del hombre y la naturaleza que le dio origen al ser humano mismo, y así como Cuarón hace una Utopía Negra, Gibson nos entrega un apocalipto moderno.(solo un favor: no sé que los mayas practicaran la extracción de corazones, la referencia es a los aztecas o mexicas, y eso es herencia o influencia del bárbaro de Gary Jennings).
Finalmente el problema del idioma que me preocupaba originalmente se refiere a ¿Cuál va a ser el lugar en que situarán los genios de la Academia de Hollywod para esta película, si ya los Globos de Oro dieron premio a Babel, hablada en cinco lenguas diferentes y todas vivas?
Bibliografía:
- Chilam Balam. D. Íñigo de Martino. Con: Julio Aldama, Miguel Arenas, Carlos López Moctezuma. Guión: Carlos Buendía Lara e I. De Martino. MEX. 1955.
- Edipo, hijo de la fortuna. (Edipo re). D. Pier paolo Pasolini. Con: Silvana Mangano, Franco Citti, Alida Vali. Guión: Luigi Scaccianoce, basado en la obra de Sófocles. ITAL. 1967-71.
- Gunga Din. D. George Stevens. Con: Cary Grant, Victor McLaglen, Douglas Fairbanks Jr. Guión: Ben Hect, basado en la novella de Rudyard Kipling. EUA. 1939.
- La Misión. DRoland Joffé. Con: Robert DeNiro, Jeremy irons, Ray McNally. Guión: Robert Bolt. GB. 1986.
- La noche de los Mayas. D. Chano Urueta. Con: Arturo de Córdova, Stella Inda, Isabella Corona. Guión;: Archibaldo Burns y Alfredo B. Crevenna. MEX. 1939.
- Lapasión de Cristo. (The passion of the Christ). D. Mel Gibson. Con: James Caviezel, Maia Morgensen, Christo Jivkov. Guión: Benedict Fitzgerald. EUA. 2004.
- Las mil y una noches. (Fiore delle mille e una notte). D. Pier Paolo Pasolini. Con: Ninetto Davoli, Franco Citti, Tessa Bouché. Guión: P. P. Pasolini y Dacia Mariano, basado en Las mil y una noches árabes. ITAL. 1974.
- Los reyes del sol. (Kings of the sun). D. J. Lee Thmpson. Con: Yul Brynner, George Chakiris, Shirley Ann Field. Guión: Elliot Arnold y James R. Webb. EUA.1963.
- Motín a bordo. (Moutiny on the Bounty). D. Frank Loyd. Con: Charles Laughton, Clark Gable, Franchot Tone. Guión: Charles Nordhoff y James Norman may, basados en la novela de éste. EUA. 1935.
- Señales. (Signs). D. M. Nighte Shyamalan. Con: Meel Gibson, Joaquin Phoenix, Rory Culkin. Guión: M. N. Shyamalan. EUA. 2002.
- Un capitán de Castilla. (Captain of castila). D. Henry King. Con: Tyrone Power, Jean Peters,Cesar Romero. Guión: Samuel Shellbareger yLamar Troth. EUA. 1947.
- Zulu. D. Cy Enfield. Con: Stanley baker, Jack Hawkins, Michael Caine. Guión: John Preeble. GB. 1964.










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