El libro del actor de cine por Jacqueline Nacache
Escrito por Héctor Enrique Espinosa Rangel | 8 de Febrero de 2007 | Categorias: Libros de Cine | Tiempo de Lectura: 3m 36s | Leido 265 veces.
La carrera de actor es uno de los trabajos más injustamente evaluados por la sociedad organizada, especialmente en lo moral, cualquiera que sea su época o filiación ideológica, y quienes la ejercen son objeto de culto y rechazo alternativamente, y para el cine son desde la identidad misma del arte hasta simples objetos útiles a la realización de una idea para el artista responsable de cada filme.
En realidad el libro de la Nacache constituye uno de los esfuerzos más complejos y sintéticos para aproximarnos al fenómeno de la actuación en cine que jamás se hayan escrito; su ambicioso contenido va desde la naturaleza misma del oficio de representación hasta el análisis de la ritualidad y significancia del estrellato y la aportación que realizan ambos a la mitología y desarrollo del cine, pero sobre todo es un análisis erudito accesible a cualquier público que satisface cualquier exigencia académica o profesional para el mundo de la producción fílmica.
“El actor es quien data el filme, y sin embargo lo desgarra del tiempo; quien, en un mismo movimiento, da vida a los personajes y los petrifica en la encarnación, quien guía al espectador a través del filme y lo extravía en la ficción…” Esta es una visión clara, fresca y coherente de la maestra conferenciante en asuntos cinematográficos por la Universidad de París, Jacqueline Nacache, dentro de su libro El actor de cine, publicado por PAIDÓS esta temporada.
La tesis principal el libro es la indispensabilidad del actor para la puesta en pantalla, básicamente porque el trabajo es de re-presentación, la reproducción de una vivencia que se transmite de humano a humano, que implica valores y conductas que afectan directamente al espectador involucrándolo en la repetición como si fuese un recuerdo propio, esto convierte al trabajo del actor en un vínculo comunitario, en un centro del ritual cinematográfico.
Lo más interesante es el repaso que la autora hace de la profesión de actor desde el teatro decimonónico hasta la adopción de técnicas especiales para la pantalla silente y luego el trauma del advenimiento del sonido, y en medio las técnicas y teorías de representación desde el Stanislavsky experimental al famoso Método neoyorquino de Strasberg y la confrontación de la actuación pura en un escenario vacío donde la magia fílmica colocará un mundo que no necesariamente fue accesible a la mente del actor y sin embargo lo transmite.
Porque para la Nacache ni siquiera escapa la acción representativa de los actores pornográficos, la inevitable tarea de encarnar el acto ,más directo de la materia representativa del actor, la de los cuerpos, y sin embargo no abandona la tarea de re-presentar. O como sucede con el sitio de Pier Paolo Pasoloini y su relación con los actores y el erotismo, que hubo de realizar Saló, las ciento veinte jornadas de Sodoma, esa caricatura brutal con clara precipitación propagandística llevada hasta el folletín, pero realizada luego de la maravillosa Trilogía de la Vida, fenómeno que la autora describe a través del juicio de Hervé Joubert-Laurencini como: “…el trabajo de los actrors de Saló (1975) supone un extraño espectáculo: por un lado, en efecto, cuerpos humillados y deificados (…) por el otro la dimensión paródica, casi burlesca de un filme que roza los extremos de la representación, no por exceso de verdad sino mediante el exceso en la representación…”; o bien cita que: “..a Pasolini no le queda más que realizar Saló, un filme sobre (…)el peligroso poder de las imágenes, sobre la reificación de los cuerpos reales.
Es un texto que resulta indispensable para quien se interese verdaderamente en el fenómeno del cine, sea o no profesional de la realización, la actuación o el análisis; pero su mejor cualidad es ser claro, sencillo y directo sin dejar de considerar los textos clásicos, como aquellos de Edgar Morin o André Bazin, pero sobre todo proporciona una amplia bibliografía que se acompaña de una relación de películas y personajes que ubican a tema y lector en el preciso punto de tiempo y espacio donde el cine nos afecta: en su naturaleza de rito social permanente.
El actor de cine. Por Jacqueline Nacache, Ed. PAIDÓS, Col. Comunicación 171-Cine.234 p.
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