“Valía mucho más que su reputación. No sólo encantó nuestra infancia cabalgando o luchando bajo la batuta de Curtiz o Walsh, sino que además, supo crear verdaderos tipos de aventurero. Al volver a ver sus viejos films, nos damos cuenta de que su interpretación es ágil, llena de humor, siempre creíble… aportaba a la pantalla un clima de euforia y de placer físico; además, se percibe que su interpretación no es prefabricada, que el gusto por la acción que guía a sus personajes corresponde a una realidad”.
H.P. Coursodon – B. Tavernier.
En el canal de TCM Classic Hollywood, en este mes de febrero, dedicado a exhibir películas ganadoras o nominadas al Oscar, hay varias protagonizadas por Errol Flynn, amén de que estas puedan ser adquiridas en el mercado del DVD y así evitarse las molestias de soportarlas dobladas al español, por ello hemos considerado válido ofrecer una cinefilia de este popular actor, para que usted decida si disfruta de ellas.
Las películas programadas de Flynn son: sábado 3 a las 13.30 horas (tiempo de México) “Las aventuras de Don Juan”; este mismo día “Las aventuras de Robin Hood a las 15.25 horas. El viernes 9 a las 20.40 horas “La carga de la Brigada Ligera”, la cual cuando su estreno en cines en México, paso como “La carga de los 600 dragones” . Sábado 10 a las 22.35 “Cumbres de soberbia”. Domingo 18 a las 15.00 horas “El halcón de los mares”, a las 20.35 “Mi reino por un amor” y a las 23.25 “El capitán Sangre” y Sábado 23 a las 22.35 “San Antonio”.
Es factible coincidir con Terenci Moix en sus “Hollywood Stories” cuando señala lo siguiente: “No es necesaria la coartada de la nostalgia, ni la evasión del camp, para elogiar a una personalidad que, como Errol Flynn, fue única en su estilo y que en él, permanece insustituible. La imagen favorita de tantos públicos, el alegre, ágil; fornido espadachín de unos films, el agradable irlandés perdido en el Oeste americano de otros, se convierte en un recuerdo gallardo, que no es posible evocar sin sentir que, en algún momento de nuestras vidas, llegó a ser nuestro mejor amigo”.
La leyenda publicitaria nos vendió como constante la idea de que su vida fue siempre una aventura, desde su nacimiento que para algunos ocurrió en Australia, aunque otros aseguran que fue en Irlanda, pero haya sido, donde haya sido, en la mayoría de los textos figura que nació el 20 de junio de 1909 en Hobart, Tasmania. Su infancia y adolescencia -según sus biógrafos- se las pasó practicando el arte de la fuga, al escaparse de los colegios en que era inscrito. Tanto en los de Sidney Belfast, Londres y París. También es probable que tanta mudanza, tenga poco que ver con el espíritu rebelde de Errol Leslie Thomson Flynn y si mucho con la actividad de su padre que era profesor, en los mismos institutos en que estuvo el actor al mismo tiempo.
En 1933 alquiló su barco, en Australia, a un doctor que estaba filmando un documental, despertando en Errol el “gusanillo” por la actuación. Al poco tiempo se fue a Inglaterra y logró formar parte de la Northampton Repertory Company, con la cual hizo su debut en teatro. Un agente de la Warner lo vio en la escena y lo animó a realizar el viaje a Hollywood.
Y para seguir redondeando la idea de que su vida fue como un interminable guión de película, conforme a los boletines de los agentes de prensa de loa estudios, cabe consignar que en el barco que lo llevó a Estados Unidos viajaba la actriz Lillian Carré, lo cual provocó en Errol sueños de romance y pasión amorosa. Buscó conquistarla sacándola a bailar durante una cena en el barco, pero la Corré lo desdeñó…
Más tarde cuando ya había filmado “El Capitán Sangre” y la Warner lo consideraba como su gran prospecto, el actor tuvo a bien intentar un nuevo flirteo con Lillian Carré, a quien Hollywood ya la había bautizado como Lili Damita. Y tal como sucede en las películas vino el “happy end” con su matrimonio, que duró siete años, en los cuales constantemente se ventilaban en los periódicos sus épicas peleas y reconciliaciones. Amen de enterarse el público de sus interminables aventuras donjuanescas en gran escala, con los alegres cruceros en su barco que por la conformación de sus invitados daban la idea de que allí, al calor del exuberante consumo de alcohol y otros estimulantes, la palabra orgía, apenas sirve para dar un mínimo esbozo de lo que en su velero ocurría.
Aquí cabe consignar que el galán aventurero por excelencia murió el 14 de octubre de 1959, a consecuencia de un paro cardiaco, expirando en los brazos de su novia en turno: Beverly Addiand, una hermosa chiquilla rubia de escasos 16 años. Esta circunstancia dio pie a la especulación periodística -en ese tiempo- sobre su actividad sexual y su gusto, sobre todo en los últimos años de su vida, por hacerse acompañar de muchachas menores de edad. Inclinación que en 1943 lo llevó a los tribunales a responder dos demandas de seducción y estupro que le hicieron dos chicas y si mal no recordamos tuvo otras tres o cuatro demandas similares en subsiguientes años.
Sin embargo para asombro y coraje de los “moralinos” que en el cine sólo ven maldad, los escándalos sirvieron para acrecentar la popularidad del actor y que muchas mujeres intentaran arrojarse a sus brazos o, por lo menos, en la oscuridad de una sala cinematográfica, dejarse llevar por el ensueño, desplazando de las pantallas a Olivia de Havilland. Maureen O’Hara, Alexis Smith o cualquier otra de las actrices que compartieron créditos con Errol.
En 1979 apareció una biografía del actor, en la cual la especulación ya no giró tanto alrededor de su debatida vida sexual y su gran afición al alcohol y las drogas, sino a la afirmación de que había sido un activo agente nazi en los Estados Unidos, entre 1935 y 1945, mientras en las pantallas era uno de los encargados de luchar contra las fuerzas alemanas. Pero en rigor esto sólo ha quedado a nivel de chisme, sin que realmente se haya podido probar el espionaje de Flynn en favor de las huestes hitlerianas.
Por cierto, en ese mismo libro se retomaban los chismes sobre su bisexualidad, llegando casi a afirmar que su estrecha amistad con Tyrone Power era algo más que eso…
Lo cierto es que en términos generales el público de cine guarda un buen recuerdo de su vigoroso y agresivo paso por las pantallas desde los ya lejanos años treintas, en que lucía su lozana juventud, hasta los cincuentas en que se hizo evidente en su rostro los estragos de su largo proceso de autodestrucción que se vio plasmado en sus últimos filmes como “Y Ahora Brilla el Sol”, en donde dio vida al personaje de Mike Campbell.
Thomas Balhmer en su libro The Films of Errol Flynn, nos dice de su actuación en ese filme: “El actor ya marchito fue capaz de penetrar en el hastío vital, la encantadora fachada, lo irritable, el sórdido alcoholismo, el hedonismo fanfarrón, el lado bufón y, finalmente, la trágica solitaria figura del personaje. Al interpretarlo parecía estar contemplando la vasta bancarrota emocional de su propia vida”.
Otro de sus postreros filmes de alcoholismo y autodestrucción fue “Demasiado y muy Pronto“, donde dio vida a los últimos días de su gran amigo John Barrymore, en esa biografía fílmica de Diana Barrymore, interpretado por Dorothy Malone.
John Barrymore -al igual que él- terminó su vida tratando de recuperar una juventud perdida, negándose, por medio del alcohol al ver que la realidad cada día les mostraba que sus años de galanes y gallardo aventureros cinematográficos habían ya pasado.
Errol Flynn quiso vivir hasta el fin su papel de mito cinematográfico sin tratar de diferenciar entre la ficción y la realidad, entre lo que era en la pantalla y lo que podría ser en la vida real. El dio siempre la impresión de creer que no había ninguna diferencia entre el Flynn heroico de sus películas y el Errol que se negaba a envejecer, tratando de seguir haciendo papeles de galán joven, al tiempo que buscaba la compañía de jovencitas como Beverly Addland. Ya que sólo en “Las Raíces del Cielo” junto con los dos anteriores que ya mencionamos -”Y Ahora Brilla el Sol” y “Demasiado y muy Pronto“- serían los únicos filmes realizados en los cincuentas en que Errol Flynn volvería a encontrar los papeles idóneos a su edad y circunstancia. Pudiendo agregar que quizás en estos tres filmes se encuentran sus mejores actuaciones, en el sentido de “trabajar” un personaje y no una presencia, como en sus papeles prototípicos.
Al final de cuentas Errol Flynn, al igual que muchas otras “estrellas”, adoptó como su verdadera personalidad la imagen que Hollywood le había impuesto y terminó por asumirla plenamente hasta su muerte, viviendo fuera de las pantallas, tanto o más pasional y desenfrenadamente que en sus películas.
Para terminar y en orden cronológico haremos un recuento de sus películas que más nos han gustado iniciando, obviamente, por “El Capitán Sangre” la cual fue
su quinta película, pero la primera en llevar el rol protagónico y de coestrella a Olivia de Havilland a la que llevaría de pareja en otras siete cintas. La versión de la novela de Rafael Sabatini ha quedado como una clásica del género de los piratas y corsarios.
A pesar de su tufo proimperialista y colonialista “La Carga de los 600 Dragones” conserva mucho de su dinamismo aventurero y, el sacrificado heroísmo de Flynn sigue salvándose del ridículo gracias a la vitalidad de su presencia.
La simpatía de Errol Flynn es uno de los valores de la excelente versión de la obra de Mark Twain “El Príncipe y el Mendigo” que realizó William Keightey en 1937 y basta compararla con la actuación “hígado” de Oliver Reed en el rol de “Miles Hendon” en la versión británica de 1977, para darse cuenta de la valía de Flynn.
Imposible olvidarse de esa inolvidable cinta que por mucho tiempo fue la consentida de los matinees: “Las Aventuras de Robin Hood” ¿Cuantos juegos de capa y espada no inspiraría entre sus espectadores menudos, este siempre recomendable film, en que la nostalgia de una niñez ida, nos la hace preferir sobre la protagonizada por Kevin Costner?
Y para las jóvenes románticas qué recuerdos traerá “Mi Reino por un Amor”, con el actor en el rol del Duque de Essex y una Bette Davis en una sobreactuada e histérica representación de la Reina Isabel, haciendo sufrir “horrores” a su enamorado por razones de estado.
En “El Halcón de los Mares” nos encontramos con una de las mejores secuencias de duelo a espadazos, entre Claude Rains y Flynn, brillantemente fotografiada, en que se hace jugar, para dar emoción y dramatismo a la escena con claroscuros y sombras, que intensifican y magnifican la lucha de esos personajes.
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Con todo y su descarada mistificación y mentirosa apología del General Custer, es imposible dejar de reconocer que “Murieron con las Botas Puestas” es un gran espectáculo cinematográfico (sin necesidad del cinemascope) y un clásico entre los clásicos del western.
“Aventuras de los Comandos” emerge como la precursora de las aventuras increíbles de guerra, al estilo de “Los cañones de Navarone“, “Doce al Patíbulo” y el sobre valorado Rambo y todas sus secuelas.
“Aventuras en Birmania” es una de las clásicas del género de guerra y portadora de uno de los diálogos más racistas y pérfidos que hayamos visto en el cine. Me refiero a aquel en el cual el corresponsal de guerra (Henry Hull) cuando encuentran los cuerpos masacrados y mutilados de unos compañeros soldados; lleno de ira y coraje dice: “Hay que exterminar a esa raza amarilla de la faz de la tierra: no merecen vivir”. Dicha línea del diálogo se conservó en los primeros años de la exhibición de la película; pero con el paso del tiempo fue siendo suprimida y claro está que cuando se paso “Aventuras en Birmania” en Japón, en los años sesentas ya no la tenía.
Y ya en una mención apresurada nos limitaremos a enumerar San Antonio con Alexis Smith de coprotagonista y con la cual se llegó a casar. El estupendo western “Sangre y Plata” con Ann Sheridan y Thomas Mitchell brindando una de su mejores actuaciones. “La Roca” con Patricia Wymore con la cual -para variar- también se casó. “Kim de la India” es un tanto recordable; al igual que la cinta de piratas “Contra Todas las Banderas” con una bellísima Maureen O’Hara en el rol de pirata vestida de hombre y que más de un crítico llegó a interpretar como una sutil forma de presentar el homosexualismo entre los corsarios. La versión de la novela de Robert Louis Stevenson “The Master of Ballantrae” y que aquí pasó como EL Bribón del Mar, fue de sus últimas buenas cintas dentro de su rol característico de aventurero. En cuanto “Cumbres de soberbia” se trata de un rescatable melodrama victoriano, con la siempre sólida presencia, en dicho género de la inglesa Greer Garson.
Y como señala Terenci Moix: “De todos sus filmes, de toda su azarosa existencia anterior, permanece su sonrisa, y una canción de muerte en los labios. Fue el Capitán Sangre ideal de la juventud, el inolvidable Mike Campbell de tantas ilusiones perdidas, porque, indudablemente, eran Errol Flynn y nadie más”.
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Sobre el “Halcon de los Mares”, el duelo final no es entre Flynn y Claude Rains. Este era muy pequeñito y no hubiera podido ser un buen rival en esgrima para Errol.
Y Flynn jamas se casó con Alexis Smith; en eso hay un error. Tuvo tres esposas, Lili Damita; Nora Eddington y Patrice Wymore.
Efectivamente tienes toda la razón Alfredo. Con quién combate en un execelente duelo fotografiado en blanco y negro, en que destaca el uso de las luces, para que en varios momentos veamos el despliegue de los combatientes, proyectando sus sombras en las enormes paredes del palacio, en que reside la reina Isabel I, es con el villano Henry Daniell, que era el espía del rey Felipe II de España, en la corte de la reina inglesa, que buscaba provocar el derrocamiento de Isabel.
Igualmente cometí el error de poner como su esposa a Alexis Smith, con la cual se le acahcó un romance cuando filmaron juntos, el recordable western “San Antonio”.
Gracias por los comentarios
tienen toda la razon del mundo ,errol flynn es el aventurero del cine,sin par,acotare tambien sobre el halcon del mar,el duelo de espadas con henry daniell(magnifico secundario a reinvidicar,como muchos otros)es antologico a pesar de su corta duracion.por si acaso es mi primer comentario en este blog,si no lo es disculpen mi falta de memoria.