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Scaramouche

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 18 de Enero de 2007 | Categorias: Aventuras, Cine Norteamericano, Cine de Siempre en DVD | Tiempo de Lectura: 7m 9s | Leido 735 veces.

ScaramouchePara el escritor Rafael Sabatini su novela “Scaramouche” editada en 1921 era “a Romance of the French Revolution” mientras para los aficionados al cine, frecuentadores de las matinées en los años cincuenta, se trataba de una emocionante cinta de aventuras de espadachines, con el duelo final más largo jamás filmado, con una duración de seis minutos y medio. Stewart Granger y Mel Ferrer se batían entre los palcos, los pasillos, el anfiteatro, las butacas, pasando por las plateas para llegar al escenario, donde destruyen la escenografía, terminando con un final anticlimático, al no poder André “Scaramouche” Moreau (Stewart) culminar su venganza, ultimando al Marqués De Maynes (Ferrer).

Rafael Sabatini, Julio Verne, Alejandro Dumas, Walter Scott y Emilio Salgari, entre otros, fueron novelistas de aventuras que me acompañaron en mi niñez y adolescencia, ya que a través de las adaptaciones cinematográficas que veía en el cine y, a que mi hermano Guillermo era asiduo lector de sus novelas pude emparejar ambos gustos, no sin reprochar, en algunas ocasiones que las adaptaciones se alejaban en demasía del original o, en la mayoría de los casos, sólo tomaban parte de la misma o determinados personajes no correspondía la imagen que de ellos me formaba con la que habían escogido los productores para interpretarlos en la pantalla. Sin embargo termine por aceptar que ambos medios eran diferentes y cada uno tenía sus reglas de narración, por lo cual lo más sano era aceptarlos y disfrutarlos en su contexto.

Aunque en su época de auge se le reconoció a Sabatini su preocupación por profundizar en el trasfondo histórico de sus tramas, la crítica las calificaba como simples novelas de aventuras, ya que lo que hemos dado en llamar género de “novela histórica”, apareció como tal denominación a finales del siglo pasado, pero basta leer cualquiera de las obras de Sabatini para percatarnos del conocimiento que tenía del pasado, sobre todo de los siglos XVI a XIX, en que se enmarca la mayoría de su extensa obra.

Scaramouche (1923)

La versión de 1952 dirigida por George Sidney se limita a darnos unos cuantos elementos para ubicarnos en los días previos de la Revolución Francesa, al mostrarnos a la reina María Antonieta (Nina Foch) ordenándole al Marques Noel de Maynes (Mel Ferrer) que debe de casarse con Aline de Gravillac (Janet Leigh), al tiempo que Noel se ofrece en capturar al escritor de panfletos que se hace llamar Marcus Brutus, pero en realidad se trata de Felipe de Valmorin. Por su parte el aventurero André Moreau (Stewart Granger) después de impedir la boda de su amante Leonore (Eleanor Parker) se ofrece ayudar a escapar a su amigo Felipe de Paris. No sin antes obligar, André, al abogado que se ha encargado de darle sus mesadas que le diga el nombre de su padre, enterándose que es hijo bastardo del Conde de Gravillac. Decide ir, junto Felipe, a reclamarle su herencia a su padre, topándose en el camino con Aline y de la cual se enamora de inmediato, para descubrir que es su hermanastra, pero sin embargo la acompaña al castillo de su padre, quién ha muerto la víspera. André regresa con Felipe y en una taberna del camino, el marqués de Maynes, con la reputación de ser el mejor espadachín de Francia, provoca a Felipe a un duelo, matándolo. André jura que liquidara al marqués y huye para prepararse a poder combatirlo en sus mismos terrenos o sea en un duelo con espadas. André se oculta en una compañía teatral como el comediante Scaramouche y después de muchas aventuras y peripecias, se llega a la gran culminación del duelo de seis minutos y medio, que ha convertido a esta cinta en una clásica del género, sin embargo André no puede matar a Noel, cuando está a su merced. Posteriormente el padre de Felipe (Lewis Stone) le explica a André, que en realidad Noel de Maynes es su medio hermano y no podía matar a alguien de su sangre, ya que el Conde de Gravillac sólo se había hecho pasar por su progenitor, para proteger a su gran amigo el anterior marqués de Maynes. Y en un final festivo André se casa con Aline, mientras que Leonore se consigue otro amante, el cual no es otro que Napoleón, en lo que es un salto histórico de años, entre los días previos a la Revolución y el ascenso del gran corso al poder.

Cuando leí de joven la novela y disfrute en varias ocasiones con la visión de este extraordinario filme de aventuras de capa y espada, realizado con gran soltura por Sydney, su título de “Scaramouche” lo tomaba sólo como el nombre del personaje que se escondía bajo la máscara, sin encontrarle mayor sentido, hasta que alguien, muchos años después, me hizo caer en la cuenta que fonéticamente se pronuncia igual a la palabra francesa escarmouche, la cual etimológicamente nos ofrece tres posibles significados. El primero sería de una especie de ataque por sorpresa o escaramuza. Así los diversos enfrentamientos de André con el marqués y sus idas y venidas, en sus encuentros con Aline y Leonore se pueden tomar como avanzadillas juguetonas o simples ataques por sorpresa. Una segunda acepción es la de que hace referencia a ejercitarse en el arte de la esgrima. Y la tercera es la relativa a la ocultación, el cual, prácticamente, es la interpretación que de inmediato nos aflora cuando vemos la película. Ya que André se oculta tras una máscara, mientras Aline no puede revelarle a Noel que en rigor ama a André. Inclusive si forzamos las intenciones de Sabatini veremos que escaramouche se emparenta con la palabra sangre, llevándonos al conflicto de la identidad y la cuestión de la clase social, al igual que a la posibilidad del incesto, entre André y Aline.

ScaramoucheClaro que la mayor parte de lo anterior resulta más fácil encontrarlo con la lectura de la novela, al ser más prolija en esa lucha de Moreau en que se debate entre dos nombres, entre dos hermanos, entre dos mujeres, entre dos clases, hasta encontrar, para decirlo en tono de folletón, su verdadera sangre.
En la novela de Maynes se llama Marqués de la Tour d’Azyr, el cual fue el utilizado en la primera versión realizada en 1923 por el reputado Rex Ingram, con Ramón Novarro en el rol de Scaramouche y Lewis Stone (quién actúa en la segunda versión como padre de Felipe) en la primera es el Marqués. Quienes han visto las dos versiones consideran que la muda de 1923 es superior a nuestra favorita de 1952, inclusive en esa se respeta que André es en realidad hijo del marqués, el cual termina siendo muerto por una turba al estallar la Revolución Francesa. Debemos de suponer que en 1952, por razones de censura, le pareció a la productora demasiado fuerte establecer esos lazos sanguíneos y los dejó nada más en medios hermanos.

Por cierto regresando a la visualización de los personajes cabe mencionar que la MGM en un principio consideró a Fernando Lamas en el rol de André y a Ricardo Montalbán en el del marqués de Maynes, pero viendo el resultado en pantalla resulta difícil imaginar otros dos actores en esas caracterizaciones que no sean Stewart Granger y Mel Ferrer. En el caso de las damas Janet leigh luce bella y virginal como Aline, pero quién logra verse magnifica y esplendida es Eleanor Parker, desbordando una pasión y sensualidad, que desde aquellos años de nuestra niñez nos provocaba turbaciones y recuerdos gratos al evocarla y constatar, ahora que ha salido en DVD, que sigue siendo una cinta de capa y espada, en la cual se desborda el placer de la aventura, por el vitalismo de su puesta en escena, que le han permitido convertirse en un clásico del cine de espadachines.

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