Google

Torrente Pasional

Escrito por Gustavo Arturo de Alba | 17 de Enero de 2007 | Categorias: Cine de Siempre en DVD, Policíaco | Tiempo de Lectura: 6m 23s | Leido 717 veces.

Al hablar de “Torrente pasional” (Niagara, ‘53), es imposible evitar la referencia de que se trata del décimo octavo título en la filmografía de Marilyn Monroe, siendo, precisamente, el que marcó la diferencia en su carrera, al catapultarla al estrellato o mejor dicho convertirla en el mito sexual M. M., merced, en parte, a su forma de andar y en particular a una larga caminata de más de 35 metros, en donde la cámara únicamente nos muestra su cuerpo de espaldas, enfundada en una estrecha falda negra, contoneándose provocativamente.

Torrente Pasional

El director Henry Hathaway cuando se refería a las razones que tuvo para prolongar el desplazamiento de la actriz, se limitaba a señalar que al ver la reacción que provocaba, entre los miembros del staff, con su deambular sensual, ordenó al camarógrafo Joe McDonald dejar correr la película y señalarle a Marilyn se limitara a caminar hasta salir de foco, para, socarronamente, añadir: “creo no haberme equivocado. El público también quedo fascinado con su movimiento de caderas.

El crítico del Times, en el momento de su estreno, señalo: “lo que eleva a esta película del tópico es su estrella Marilyn Monroe”, siendo imposible no compartir su opinión, ya que la historia de la esposa adultera convenciendo al amante de eliminar al estorboso marido, no era la primera, ni la última vez, que sería el punto de partida para una trama de celos y pasión enfermiza. Quizás la modalidad en “Torrente pasional”, estriba en centrar la acción en la relevancia del esposo George Loomis (Joseph Cotten), incapaz de sacarse de su vida a la excamarera Rose (Marilyn Monroe), la cual hace tiempo le ha dado muestras de estar harto de él. En rigor se dejan de lado las motivaciones de los amantes, salvo la insatisfacción sexual de Rose, derivada del regreso de George, con neurosis de guerra, después de haber servido en el ejército en Corea. Los planes de Rose fallan al ser George quién elimina al amante y más tarde, ya en pleno desequilibrio, estrangularla y entonces, sobre el cadáver justificar su acto diciéndole: “Yo te quería, y tu lo sabes”. Recoge la barra de lápiz labial rojo de Rose, guardándosela en su bolsillo, como un fetiche que le recuerde su traición o su desesperado y enfermizo amor a la chica. Después intentará una absurda fuga en una lancha, a través de las cataratas de Niagará, que sólo lo conduce a la muerte.

Conforme a lo manifestado por Hathaway en diversas entrevistas, tal parece que llegó a la dirección unos cuantos días antes de iniciar el rodaje, con un guión semi terminado, con un reparto que encabezaba Anne Baxter en el rol de Polly, quién junto con su esposo Roy llegaban al hotel en donde se hospedaban Rose y George, el día en que tenían que abandonarlo, pero a causa de la enfermedad de George, debían de quedarse, precisamente, en la habitación reservada para Polly y Roy. Al decidirse que el papel de Rose lo haría Marilyn Monroe, el estudio ordenó cambios en el guión para aprovechar el atractivo sexual de la chica del calendario, provocando el abandono de Anne Baxter, al constatar que la historia de dos matrimonios, uno bien y el otro mal avenido, que convergían en unas vacaciones en las cataratas de Niágara, poniendo a prueba la relación de las parejas, no le convenció el derrotero que tomaba, al crecer la importancia del personaje de Rose. La Baxter seguramente intuyó lo que más tarde afirmaría Andre Bazin en relación a el significado de la estimulante presencia de Marilyn: “He escrito anteriormente, criticando “El proscrito” (The outlaw), que después de la guerra, el erotismo cinematográfico había pasado del muslo al seno. Marilyn Monroe en “Torrente pasional” (Niagara) lo sitúa entre los dos”.

Al final de cuentas Jean Peters fue Polly, sobre la cual llega a ejercer cierta fascinación Rose por sus modos de hacer ostentosa su belleza, sabedora de la excitación que su cuerpo provoca en los hombres, inclusive al bobalicón del cónyuge de Polly, quién se queda boquiabierto en otra de las célebres secuencias de “Torrente pasional”, cuando Rose aparece en el porche de su cuarto, enfundada en su vestido carmesí, Roy le reclama a Polly no tener un vestido semejante y ella le replica: “para usar un vestido como ése, hay que tener costumbre desde los trece años“. A continuación Rose se desplaza hasta el sitio en donde esta el gramófono y solicita pongan el disco con la melodía “Kiss”, la cual tararea, hasta provocar un ataque de celos de George, quién llega a quitar el acetato y romperlo, sin darse cuenta de estar cayendo en la trampa de Rose para justificar su asesinato como un posible suicidio en las cataratas, a partir de su errática conducta.

Vista a la distancia siguen siendo claras las virtudes de “Torrente pasional” en tanto thriller en que la fusión entre narración y paisaje son potencial izados al máximo, jugando las cataratas, con su constante presencia, el papel simbólico de una pasión cuya fuerza tumultos es imposible de controlar. A lo cual hay que agregar una voluptuosa Marilyn, quién desde la escena inicial en que aparece semidormida en la cama del hotel, cubierta por una tenue sabana blanca la cual nos permite adivinar su desnudez, manteniendo esa percepción a lo largo del filme en que ya sea tomando una ducha, portando su bata blanca, enfundada en sus vestidos o simplemente poniéndose una media, sentiremos desnuda a Marilyn. No por nada los gacetilleros del estudio hicieron circular, como parte de la publicidad de “Torrente pasional” una supuesta entrevista en la que a la pregunta que se pone usted para dormir la Monroe contestaba: “Chanel número 5″. Claro que Marilyn contó con la enorme colaboración del camarógrafo Joe McDonald y el especialista en color Leonard Doss al dotar de una carnalidad cromática al film, en que el technicolor, lo alejaba de las tradicionales influencias estilísticas del cine negro, con sus contrastes en blanco y negro, sin dejar de haber cierto juego de sombras para reflejar la tortura y oscilación emocional de esos personajes atormentados, en donde la función de la guapa Jean Peters, en su rol de Polly, vestida sobria y sencilla de blanco sería, inútilmente, la de ayudar a encontrar equilibrio y estabilidad a los personajes de George y Rose, en un filme cuya eficaz puesta en escena es potencial izada a partir de contener, en su conjunto, la actuación más cachonda de Marilyn, ya que después de “Torrente pasional”, sólo encontraremos fugaces momentos de ese transpirar sensual a borbotones de la Monroe que supo captar la cámara de MacDonald y la dirección de Hathaway, como si sus posteriores directores, por razones de censura o simple prudencia, se hubieran esforzado en reprimir o maniatar el natural desborde y magnetismo sexual de Marilyn Monroe, razón más que suficiente para volver a disfrutar de “Torrente pasional”.

Textos Relacionados:

El sufrimiento de Marilyn Monroe

Marilyn Monroe:Entre la Verdad y la Leyenda,

Con M de Marilyn,

Tempestad de Pasiones: Stanwyck y Monroe frente a frente,

Š

Tags: , , , , ,

Dejar un
Comentario

Nombre

Correo (no será publicado)

Sitio Web

Hay un comentario

  1. Gustavo, podrías enviarnos tu E-mail para ponernos en contacto?